![]() |
Formato de impresión patrocinado por | ||
| Otro duelo en la frontera |
|
Jesús Ortega Martínez
El Universal Lunes 30 de enero de 2006 |
|
DOS acontecimientos recientes en la frontera con Estados Unidos muestran la compleja realidad que ambos gobiernos, el mexicano y el estadounidense, enfrentan contra el crimen organizado. El descubrimiento de un extenso túnel que comunica ambos territorios y el reclamo del embajador Antonio Garza por la poca seriedad del gobierno de México ante el aumento de la llamada narcoviolencia , son eventos que convergen en el narcotráfico y constituyen una muestra de cómo es que operan en esa zona y superan los esfuerzos gubernamentales que los combaten. A sólo unas semanas del asesinato de Guillermo Martínez Rodríguez, migrante mexicano que buscaba cruzar a Estados Unidos, a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, la polémica vuelve por varios frentes. Por un lado, una muestra más de la capacidad y coordinación del narcotráfico para burlar la seguridad fronteriza se hizo patente en Tijuana y en la zona de La Mesa, en California. El cuarto túnel descubierto en las últimas dos semanas, resultó ser el más extenso y complejo ubicado por debajo de la cerca que pretende impedir la incursión ilegal de personas y mercancías. Pero la droga encuentra otros caminos. Ubicado en el área del Aeropuerto Internacional de Tijuana, en el extremo mexicano, el túnel servía para introducir la droga a Estados Unidos. En el operativo se encontraron 91 kilos de mariguana en el lado estadounidense y dos toneladas en el mexicano. ¿Desde cuándo operaba? ¿Quiénes daban protección a sus usuarios en uno y otro lado? ¿A quién surtía esta vía de acceso ilegal? Son algunas de las preguntas que las autoridades deberán aclarar. Un frente adicional se abrió con las declaraciones del embajador estadounidense, Antonio Garza, respecto del incremento de ejecuciones y violencia relacionada con el narcotráfico en nuestro país, especialmente en la zona fronteriza. En tono irónico, el embajador pretendió mostrar la preeminencia de las relaciones públicas sobre la seguridad pública por parte del gobierno mexicano. La creciente violencia en Nuevo Laredo fue uno de los pilares para sustentar la carta diplomática, el otro constituyó las supuestas agresiones que han recibido los agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense, en el sector de Laredo, Texas. Hay que tener presente que en julio de 2005, la representación de Estados Unidos tomó la decisión de cerrar su consulado en esa ciudad, también por causa de violencia desatada. El dardo diplomático del embajador Garza fortalece la demanda de explicaciones que las autoridades estadounidenses vienen haciendo, intensivamente, después de la supuesta incursión en territorio de aquel país de presuntos militares mexicanos en colaboración con otros individuos, en la frontera con el estado americano de Texas. Tan sólo un par de semanas atrás, la demanda de explicaciones corría en sentido opuesto. El uso de armas de fuego para detener a migrantes mexicanos y la explicación puntual del asesinato de Guillermo Martínez Rodríguez, eran el centro del intercambio diplomático. Pero ahora, la ofensiva estadounidense no sólo es diplomática sino también se amplía al terreno mediático, derivado del incidente de incursión en un condado de Texas. El diario Los Angeles Times divulgó, el viernes pasado, el contenido de un reporte confidencial del Departamento de Seguridad Interna (DHS) de Estados Unidos, el cual documenta la existencia de cinco incursiones de militares y policías mexicanos armados a territorio estadounidense en los últimos tres meses del 2005, incluido uno ocurrido en el sur de California el mes pasado. En ese informe oficial se indica que los cruces implicaron el ingreso de policías o soldados en vehículos militares y forman parte de los 231 incidentes registrados por la Patrulla Fronteriza en los últimos 10 años. Otro frente mediático lo realizó el activista antimigración ilegal y conductor de un noticiario de la cadena CNN, Lou Dobbs, quien sostuvo que el gobierno mexicano padece de incompetencia y corrupción, en franca descalificación a las declaraciones del canciller mexicano Luis Ernesto Derbez. Afán de desprestigio o encono reiterado, el caso es que la ofensiva para mostrar la vulnerabilidad de la frontera y la utilización de medidas más enérgicas no cesa. Entre reclamos y vociferaciones, se pierde la posición de rechazo del alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, al proyecto que analiza el Congreso de su país para la construcción de un muro en la frontera con México. Su afirmación ojalá encuentre eco entre los asistentes a la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos y ayude a cambiar la concepción de leyes migratorias como medidas únicamente de seguridad, dando paso a una visión más realista de los problemas existentes en cada lado del río Bravo. Muy poco hay que sorprenderse ante la nueva confrontación diplomática. La realidad de la violencia por causa de los enfrentamientos entre grupos del narcotráfico es indiscutible, la recomposición de poder desata todo tipo de venganzas e intimidación, desata también la corrupción para ganar protección de autoridades. A ello y a la seguridad de la población deben enfocarse los esfuerzos del gobierno mexicano. Las explicaciones primero son para con sus ciudadanos e instituciones del Estado mexicano, pero más que ellas se requieren acciones efectivas de desarticulación de cárteles y brindar condiciones de seguridad en las zonas que presentan violencia por causa del crimen organizado, como los estados de Sinaloa, Michoacán y Guerrero. La conveniente ofensiva estadounidense no hará olvidar la violación reiterada de los derechos humanos de los migrantes mexicanos en la frontera, ni las pretensiones autoritarias para construir un muro vergonzoso que mostraría el triunfo de la sinrazón en un pueblo que nació precisamente de las olas migratorias de otro tiempo. Senador de la República (PRD)
|
|
© 2005 Copyright El Universal-El Universal Online |