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Compromiso europeo
Diego López Garrido
El Universal

Miércoles 28 de diciembre de 2005



" SE trataba de levantar el freno y avanzar". Así resumía el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, los resultados de las decisiones adoptadas en el último Consejo de la Presidencia británica de la Unión Europea (UE), cuyo principal objetivo se centraba en el marco financiero de la UE, decisivo para el proyecto europeo en su conjunto, desde que el proceso de ratificación de la Constitución quedó en suspenso tras los referendos en Francia y Holanda.

En esta negociación se ha puesto a prueba la especial responsabilidad de determinados líderes políticos, para seguir impulsando el proyecto de construcción europea y fortalecer la confianza de sus ciudadanos. Tras el intento fracasado de la anterior Cumbre Europea, las perspectivas financieras para el periodo 2007-2013 son las primeras que diseña la Unión ampliada a 25 miembros y situarán su nivel de gasto en 862.363 millones de euros, con un techo de compromisos en torno de un escaso 1,045% de la RNB comunitaria.

En Europa ya somos 25 miembros y seremos 27 en 2007, mediante la adhesión de Rumania y Bulgaria. La antigua República Yugoslava de Macedonia ha obtenido además el estatuto de candidato en este último Consejo. En esta Unión ampliada, todos los países de acceso son mucho más pobres de lo que éramos los españoles en 1986. La UE, en menos de un lustro, con miles de nuevos kilómetros de fronteras exteriores, habrá incrementado su población en más de 100 millones de personas y las diferencias de renta se habrán estirado de manera espectacular: urgía la cohesión de Europa para afrontar este reto.

Al mismo tiempo, las economías de los principales contribuyentes netos, especialmente de Francia y Alemania, se encuentran en una fase débil de crecimiento, con importantes desequilibrios fiscales y un difícil margen de maniobra para aumentar sus contribuciones al presupuesto comunitario. Quizá por ello, una de las claves del desbloqueo de la negociación haya sido la canciller Angela Merkel, al hacer valer el nuevo liderazgo de la gran coalición alemana y elevar el techo de gasto finalmente alcanzado, lo que suponía 13 mil 60 millones de euros nuevos para fraguar acuerdos y consensos.

Relevante ha sido asimismo la presión ejercida entre Francia, Alemania y España, para que Tony Blair aceptara que el Reino Unido contribuya a financiar el enorme esfuerzo de cohesión que la UE llevará a cabo hacia sus nuevos miembros. La reducción del llamado cheque británico y el ajuste establecido para evitar su crecimiento en el futuro implica un acuerdo más equitativo en el reparto de las cargas entre todos los estados miembros.

Una tercera parte del presupuesto continuará las reformas de la política agrícola iniciadas en 2002, pero la decisión es reducir las intervenciones vía precios y reforzar su componente social hacia el desarrollo rural. Se trata de avanzar hacia un modelo de agricultura más compatible con la política de desarrollo de la UE, su política de medio ambiente y con los compromisos recientemente asumidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Al tiempo, el nuevo presupuesto refleja equita-tivamente la importancia creciente de las polí-ticas estructurales y de cohesión, así como las nuevas prioridades de la Unión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+I), política exterior y de seguridad, políticas de ciudada-nía, libertad y justicia.

Para España el acuerdo es innovador, porque se orienta hacia la transformación. Nues-tra renta media española se sitúa ya cer-ca de 97% de la comunitaria, pero hemos conseguido fondos comunitarios de cohesión durante los próximos siete años. Europa se-guirá siendo un factor coadyuvante para la modernización y el reequilibrio de rentas en territorio español. Y son las propuestas españolas relativas a la calidad del gasto comunitario en temas de gran importancia estratégica para España y para Europa, de lo que debemos sentirnos más orgullosos: del Fondo Tecnológico para la investigación, la innovación y el desarrollo que experimenta un crecimiento de 75% en el marco financiero acordado. Igualmente positiva es la creación del Fondo de Ajuste a la Globalización para afrontar los problemas sociales y de pérdida de empleos, como consecuencia de crisis industriales y procesos de deslocalización.

El establecimiento, por primera vez en la UE, de la línea de financiación para la gestión de la inmigración, mediante un Fondo para Fronteras Exteriores, un Fondo para inmigrantes retornados y el Fondo Europeo de Refugiados, es asimismo decisivo y la reserva de 3% en el nuevo instrumento Financiero de Vecindad, implica abordar la inmigración como punto esencial del diálogo y la cooperación con los países vecinos. España ha contribuido también activamente en el diseño la estrategia antiterrorista europea. La adopción de una estrategia sobre África y la inclusión de otros temas relacionados con el desarrollo sostenible y el cambio climático forman parte de esta agenda acordada para hacer avanzar a Europa y conseguir más Europa como solución a los problemas que vayan planteándose.

España ha recibido una vez más la solidaridad de Europa, pero en esta ocasión ha ofrecido también su solidaridad hacia los nuevos estados miembros de la Unión Europea. España ha avanzado, haciéndolo en Europa, y también por sus ciudadanos.

diegolgarrido@diputado.congreso.es

Secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, España



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