“Los Zetas” y McDonald’s

Dirige el Proyecto México en la Escuela de Servicio Exterior de la Universidad de Georgetown. De 1980 a 1990 fue director del se...
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Frecuentemente los medios reportan que el cártel Alfa está peleando contra el cártel Beta para tener el control de la plaza A o que miembros del cártel Gamma fueron detectados en América Central, Europa o Australia. Esto impone la pregunta sobre, realmente, qué clase de organizaciones operan y cómo evolucionan con el tiempo. La interrogante es de trascendencia porque la naturaleza de la organización de una banda criminal afecta las maneras en que ésta puede influenciar a la sociedad y al sistema político. También afecta las estrategias que el gobierno puede emplear para confrontar estos grupos.
El problema es que en los círculos académicos hay muy poca información útil sobre cómo las organizaciones de tráfico de drogas operan y están organizadas. Las fuerzas mexicanas de seguridad detienen a cientos de sospechosos cada año, sin embargo, no es obvio que estas detenciones producen inteligencia útil sobre la organización de estos grupos delictivos. Además, hasta la fecha no tenemos, al estilo italiano, un pentito o un Joseph Valachi para presentar confesiones detalladas sobre sus actividades delictivas.
Sin información sólida, tenemos que trabajar con hipótesis. La sabiduría académica convencional es que las organizaciones de tráfico, típicamente, se asemejan más a redes que a jerarquías. Las redes están formadas por diferentes clases de organizaciones, algunas de las cuales pueden ser jerarquías y otras ligeras alianzas entre amigos o asociados de negocios. Una ventaja de las redes es que las organizaciones miembros, o nodos, pueden ser reemplazados y nuevas conexiones, que sustituyan a las anteriores, pueden ser fácilmente construidas. Constantemente los gobiernos atacan a una red sólo para ver cómo nuevos nodos reemplazan a los anteriores. Una desventaja, desde la perspectiva de los traficantes, es el dinamismo y la complejidad: una red en constante cambio es difícil de manejar. También, los nodos tienen un amplio espacio para maniobrar libremente.
Esto nos lleva a Los Zetas. El mito sobre el surgimiento de esta organización afirma que un grupo de fuerzas élite del Ejército mexicano desertó y se unió a las filas del cártel del Golfo como su brazo armado. El entrenamiento y la disciplina militar les dio a Los Zetas un grado de jerarquía y competencia.
Sin embargo, mi opinión es que Los Zetas han evolucionado con el tiempo debido a presiones de las fuerzas del gobierno y a las batallas con otras organizaciones del narco. Pese a las continuas deserciones en las fuerzas de seguridad del gobierno, para Los Zetas es más difícil reclutar especialistas con mejor entrenamiento y disciplina.
Aquí es donde un modelo de “franquicia” es útil. Una franquicia es un mecanismo en el cual distintos negocios pueden afiliarse bajo un nombre de marca de reconocida calidad. El corporativo McDonald’s opera sólo cerca de 15% de sus restaurantes, mientras que el resto lo manejan empresarios independientes que pagan tarifas a la compañía matriz.
En un modelo de esta clase, los zetas más emprendedores pueden “aplicar” para operar en una plaza particular y pagar cuotas a la organización principal por el uso de su nombre comercial. O una pandilla independiente puede negociar una franquicia con el nodo Zeta más relevante. En adición, las franquicias de Los Zetas suelen diversificarse en múltiples actividades como la extorsión o el secuestro para acumular ganancias adicionales.
En adición a los problemas que representa una red compleja, la franquicia de Los Zetas enfrenta retos adicionales por culpa de falsificadores. Dado el caos de la competición criminal, virtualmente cualquiera puede alegar que es un zeta sin correr muchos riesgos. A diferencia de la mafia siciliana, la cual podía reforzar su monopolio, la “marca” Los Zetas es fácilmente falsificable. De este modo, un extorsionador mejor obtiene influencia adicional sobre sus víctimas si asegura estar afiliado a Los Zetas, y, además, corre un riesgo relativamente bajo.
Finalmente, los gobiernos pueden confrontar estas redes sólo adoptando ellos mismos organizaciones del mismo tipo, es decir, de redes. De esta manera, la llave es crear mecanismos de coordinación altamente móviles y fluidos. Se dice más fácil de lo que se hace.
Director del Proyecto México en la U. de Georgetown

