El secuestro de los indefensos
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La mejor manera de entender el sufrimiento que vive una niña o un niño que es víctima de este delito es comprenderlo como el secuestro de los más indefensos. Éste es un crimen que afecta a niños, niñas y jóvenes de todos los niveles socioeconómicos, aunque es más frecuente en zonas de población vulnerable. Generalmente afecta más a quienes han vivido situaciones de pobreza extrema, desnutrición, abuso en la familia y todo tipo de carencias.
Estos pequeños y pequeñas, al no tener una familia con medios los suficientes económicos para pagar un rescate, son obligados a pagar no sólo con su cuerpo, sino también con su alma.
En días pasados se llevó a cabo la Semana Nacional de Migración, que fue organizada por el Instituto Nacional de Migración (INM), por el DIF y por su presidenta nacional, Margarita Zavala. Este año el tema principal fue Los derechos humanos de los migrantes. Zavala ha trabajado fuertemente en impulsar la lucha contra la trata de personas, por ello durante el mencionado evento éste fue uno de los principales temas a tratar.
En su discurso, Margarita Zavala mencionó que mil 757 niñas y niños fueron atendidos por el DIF y por el INM en la frontera sur, ya que viajaban sin la compañía de un adulto. Ésta es la realidad por la que atraviesa nuestro país.
“Como diría Carlos Fuentes: América Latina es y será una realidad migratoria… Somos un país, particularmente México, de origen, de tránsito y de destino”. (Margarita Zavala, 17 de octubre de 2011).
Muchas de las víctimas que he conocido son migrantes centroamericanas que fueron raptadas en Chiapas, Oaxaca, Campeche o Quintana Roo por grupos de tratantes de personas o por agentes corruptos que debían protegerlos. Son niños, niñas y jóvenes de entre 10 a 20 años que, huyendo de la pobreza extrema o violencia bajo la que vivían en casa, viajan a México tratando de encontrar una mejor vida en nuestro país o cruzar hacia Estados Unidos en busca del “sueño americano”.
Tenemos el caso de Jessy, quien fue captada en Tuxtla Gutiérrez después de cruzar la frontera sola, a los 14 años. Ella viajaba desde Guatemala con la finalidad de alcanzar a su hermana, quien había llegado a México unos años antes. Fue secuestrada por grupos del crimen organizado y vivió años de tortura, la drogaban y después le retenían la droga y se la daban solamente después de que había “trabajado bien” esa noche. Hace unos meses, afortunadamente, fue rescatada pero sufre varias consecuencias de este terrible cautiverio en el que vivió.
Como sociedad debemos hacer conciencia, ya que todos hemos sido partícipes en este delito. Muchos han sido clientes y los demás hemos ignorado esta realidad. Ésta es la única manera en la podemos entender el grado en el que este delito está presente en nuestro país. De acuerdo con la UNICEF, más de 20 mil niños y niñas son explotados sexualmente en nuestro país. Este delito no sucede sólo en zonas marginadas y oscuras del país, es un problema que existe en todas las ciudades principales de México y en todos los niveles sociales y económicos. He conocido chicas que fueron obligadas a “bailar” y prostituirse en los men’s club considerados como “de lujo” y también niños y niñas que fueron prostituidos en las calles conocidas como “zonas de tolerancia” de las principales ciudades del país.
En todos los eventos a los que me han invitado a hablar sobre trata de personas, he participado con la idea de que necesitamos crear conciencia de este delito; sólo conociendo y comprendiendo la situación tan grave que enfrentamos podemos tomar acciones para proteger a nuestros niños, niñas y jóvenes.
El 3 de agosto de 2011 los diputados integrantes de la Comisión Especial para la Lucha contra la trata de personas y 95 diputados y senadores de todos los grupos parlamentarios, presentamos ante el pleno de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión, una iniciativa de Ley General contra la Trata de Personas. Con esta ley se podrán homologar, en todo el país, las sanciones y el tipo penal, cuidando que la carga de la prueba no sea para la víctima, además, se establece primordialmente la atención y protección a la víctima, sus familiares y testigos.
La presentación de esta ley es un paso sumamente importante en el combate a la trata de personas y es resultado del esfuerzo y trabajo de un equipo de diputados federales, senadores, académicos, operadores de la ley y líderes de la sociedad civil que hemos estado involucrados en la lucha contra este delito. Sin duda, sólo trabajando unidos podremos detener este delito e impedir que llegue a nuestras familias. Dejemos de ignorarlo y detengamos el consumo. No seas parte de la trata de personas. Unidos hacemos la diferencia.
Diputada federal por el PAN


