Ya soy viuda del mundial. Esto a pesar de que todavía falta una semana para que inicie el Mundial de Futbol en Sudáfrica, admito que ya estoy harta de la invasión futbolera en nuestras vidas diarias: horas y horas de análisis y comentarios en la televisión, repetición de juegos, acosada por las caras de los jugadores y balones, con imágenes sudafricanas en espectaculares, tv y periódicos. Parecería que no hay otro tema en la vida de los mexicanos. Si esto sólo fuera una cuestión deportiva y de esparcimiento, tal vez no nos debería de preocupar, pero la empresa multinacional Manpower está señalando que la productividad en el país podría caer en 20% durante el mes que dure esta contienda deportiva.
Reconozco la importancia que juega en este momento, el campeonato mundial en la psique del país, porque a pesar de los pronósticos de que el equipo nacional tiene pocas posibilidades de pasar a cuartos de final, la esperanza nunca muere, por lo menos cuando tiene que ver con la selección nacional.
Como muchos otros aspectos de nuestra vida diaria, la globalización también ha transformado esta contienda deportiva en una forma inimaginable. Era impensable hasta hace algunos años, por razones de patriotismo y soberanía, que la mitad de los futbolistas del equipo mexicano estuviera jugando en la liga europea. Hace 30 años era una incógnita para la mayoría de las personas quiénes eran los jugadores, ahora gracias a las televisoras y al internet podemos conocer hasta los detalles más íntimos de futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo. Ni hablar del seguimiento, casi con marcaje personal, de cada uno de los elementos de la selección nacional.
Debemos recordar todo el “viacrucis” que ha tenido que padecer nuestra selección en su camino hacia el mundial, donde sus dos primeros directores técnicos fueron despedidos por su incapacidad para ejercer el puesto, o tal vez por su falta de táctica política.
En un país que tiene pocos héroes y líderes que cuenten con credibilidad, parecería que estos 23 jugadores, junto con su director técnico, estarían llenando el vacío de liderazgo existente. Podemos pensar que estamos sobredimensionando la importancia de 23 jugadores de futbol, que en su mayoría no tendrán una carrera universitaria y que su única gracia es saber jugar bien. En un país sumido en la preocupación por el desempleo y la inseguridad, un evento de estas características cae como un alivio para una gran parte de la población.
Otro aspecto muy importante de este evento es el mensaje que se envía alrededor del mundo, de que las transiciones democráticas pacíficas no sólo son posibles, aun en países como Sudáfrica, en donde el apartheid o la segregación racial, era el sistema de gobierno hasta principios de los 90, y menos de 20 años después, Sudáfrica celebra el Mundial del Futbol.
Lo único que se le puede pedir a nuestro equipo es que jueguen bien, que comprometan su mejor esfuerzo, para que sean un ejemplo para todos nosotros, no sólo en materia de futbol, sino por el esfuerzo personal y de trabajo en equipo que deberán mostrar. El tipo de liderazgo que requiere el país no es de superestrellas o caudillos como en el pasado, sino de personas que en base al trabajo y la disciplina llegan a lugares inimaginables, individuos que cumplen con sus sueños, que creen en sus capacidades y que no se autolimitan.
El spot televisivo de Javier El Vasco Aguirre llamando a la esperanza y a confiar en México tiene un problema de credibilidad, por los hechos recién pasados; sin embargo, el día 11 frente a Sudáfrica, el 17 ante Francia y el 22 de junio con Uruguay, podrá demostrar con hechos el grado de compromiso del equipo y su directiva. Si gana, como ante Italia, podrá borrar los comentarios negativos que él mismo generó por sus indiscreciones.
Claro que pase lo que pase, mi esposo y el resto de los fans del Tri tendrán que despertar a la triste realidad que se está viviendo en el país al terminar el mundial, pero ojalá que los esfuerzos y logros del Tri nos dejen a los mexicanos una sonrisa y más esperanza para enfrentar nuestro presente.
Parte de estas realidades es la nota dada a conocer este jueves por el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, de la conclusión de sus investigaciones, anunciando que en total 14 autoridades, federales, estatales y municipales, en el caso del incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, son “responsables de las violaciones graves a los derechos fundamentales de vida, integridad física, seguridad social, salud e igualdad”. Este tema se discutirá ampliamente en los días que siguen ya que todavía quedan muchas preguntas por responder.
Es positivo que se designe el día 5 de junio como día de luto nacional, pero creo que sería más trascendente el que se aprovechara esta fecha para realizar simulacros de desalojo en todas las guarderías y escuelas del país, en memoria de los 49 niños que murieron en la guardería ABC, de tal manera que esa tragedia se pudiera transformar en un evento no sólo de luto, sino que fomente la cultura de la prevención de accidentes en nuestro país.
anamaria@anamariasalazar.com amsalazar@post.harvard.edu www.anamariasalazar.com
Analista política