Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en: EL UNIVERSAL
El Universal
Columnas
México D.F., a 28 de febrero de 2010 | 11:43 PM

Onésimo Flores y José Antonio Correa
Con el agua hasta el cuello
27 de febrero de 2010
Comenta la nota Comentarios(3) Lecturas(798)

2010-02-27



Se inundó de nuevo la ciudad de México y seguimos sorprendiéndonos. Ocurrió por vez primera en 1555, después en 1580 y nuevamente en 1607. Pero la inundación de 1624 fue la peor, pues las calles de la ciudad duraron cinco años bajo el agua. Sin embargo, en lugar de reubicar en otro sitio la incipiente capital del virreinato, los españoles decidieron apostarle a la ingeniería. En el curso de un siglo, construyeron un ambicioso sistema de túneles y canales intentando sacar el agua del valle de México.

Nació el México independiente y la capital seguía inundándose. Por ello, en 1865 los ingenieros mexicanos propusieron un “gran canal” que completaría el proyecto de los españoles: desecar los lagos. Cuando terminaron la obra en 1900, don Porfirio pudo ver cómo ese objetivo se cumplía, pero que no por eso dejaba de sumergirse periódicamente su capital.

Las inundaciones de 1950 y 1951 reanimaron la búsqueda de una bala de plata que solucionara definitivamente el problema. La discusión derivó en el proyecto del drenaje profundo, cuya construcción duró de 1967 a 1975. Lamentablemente para entonces la población había crecido tanto —particularmente en la zona desocupada por el Lago de Texcoco— que ya se sabía que los 136 kilómetros de la obra serían insuficientes.

Así ha sido la historia de la ingeniería hidráulica en la ciudad de México. Siempre hay una obra de infraestructura que promete resolverlo todo, y siempre la naturaleza se sale con la suya.

Decir que urge una visión distinta es repetir lo obvio. No han sido pocos los urbanistas que durante los últimos 20 años han recalcado una y otra vez que hace falta replantear la política hidráulica de la ciudad de México. Las paradojas hablan por sí mismas. ¿Cómo es posible que traigamos el agua que consumimos desde tan lejos, y que no podamos aprovechar la que nos cae del cielo? ¿Cómo puede ser que hace apenas unos meses el tema fuese la escasez del líquido, y que ahora nuevamente estemos hablando de inundaciones?

Desafortunadamente, la reacción de nuestras autoridades ante la reciente tragedia tiene cierto sabor a déjà vu. Se anuncia el dragado de canales, la rehabilitación de plantas de bombeo y la mejora de los sistemas de desagüe. No se habla de la necesidad de eficientar nuestro consumo, ni de aprovechar el agua de lluvia. El énfasis parece estar otra vez en luchar contra la naturaleza y no en trabajar con ella. ¿O en qué se diferencia el tipo de obras propuestas de las impulsadas por los españoles, por don Porfirio y por los mexicanos del siglo XX? ¿En serio no hay solución más ambiciosa en la mesa que el Emisor Oriente, que pretende incrementar aún más la capacidad de desalojo de las aguas que caen en el valle de México?

Hay alternativas que se han planteado pero que misteriosamente no aparecen en los primeros lugares de la lista de prioridades. Algunas de ellas están contenidas en el Plan Verde del Distrito Federal y en el Programa de Sustentabilidad Hídrica del Gobierno Federal, como son por ejemplo la construcción de pozos de absorción, el rescate de barrancas o la regulación sobre el aprovechamiento de agua de lluvia en nuevas construcciones. Poco se ha dicho en estos días acerca de la gigantesca planta de tratamiento en Atotonilco, que lleva más de 15 años planteándose, y que permitiría un mejor reúso del agua que tiramos en Hidalgo. Dada la visibilidad del problema en fechas recientes, estos proyecto encontrarían importante respaldo entre la ciudadanía si tan sólo fuesen planteadas con aplomo por nuestros líderes.

Si bien la forma en que se pensó y construyó el sistema de agua de nuestra ciudad, hacen poco factible imaginar un giro de 180 grados en el corto plazo, no podemos seguir guiándonos por las prisas y las inercias. Las zonas de la ciudad que aún tienen gran déficit en su infraestructura hidráulica son lugares inmejorables para virar el timón, pues es ahí donde mejor pueden aprovecharse las tecnologías alternativas de provisión y desecho de agua. Pero hay que empezar ya.

Ojalá que tener el agua hasta el cuello no nos impida ver que las inundaciones no son sino el síntoma de un problema mayor: el manejo ineficiente e irracional de nuestro recurso hídrico. Convertir a la ciudad de México en un modelo de administración sustentable del agua ya no es sólo una aspiración de los ambientalistas, sino una necesidad para toda la población. Hay que exigirlo.

onesimo@mit.ed correaib@mit.edu

Analistas

Comenta esta nota
Crea comunidad. Comenta, analiza, critica de manera seria. Mensajes con contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema, serán eliminados. Lee las normas | Políticas de uso | Políticas de privacidad
Ordenados por los más: Recientes Polémicos Votados
Comentarios: 1 - 3
ciprianito
2010-02-27|16:05
xalapa
ME AGREGO A UN GRAN NÚMERO DE CONOCIDOS QUE YA NO PERDEREMOS EL TIEMPO ENVIANDO COMENTARIOS A "EL UNIVERSAL"YA QUE LAMENTABLEMENTE NO LOS PUBLICAN Y BUSCAREMOS OTRO MEDIO PARA MANIFESTARNOS,PARECE QUE YA LO TIENEN TAMBIEN"CONTROLADO" COMO A LAS 2 TELEVISORAS A LAS QUE YA NO SE LES CREE NADA.

Tacher
2010-02-27|11:29
Estado de México
Sr. Onésimo Flores y José Antonio Correa No solo es necesario replantear la política hidráulica, vamos al origen del problema, lo primero que hay que replantear es la política demográfica. Es muy cierta su aseveración “siempre la naturaleza se sale con la suya”, por lo tanto es evidente que las alternativas que ustedes proponen serán insuficientes sin una política demográfica adecuada a lo retos que nos está planteando la naturaleza ¡Es hora de discutir el problema de explosión demográfica y sus efectos, claramente, científicamente, antes de que sea demasiado tarde! Claro que es un tema difícil!, pero el reto que nos está planteando la naturaleza es enorme y su solución representa nuestra supervivencia como especie. Por lo tanto hay que exigirla antes de que tengamos el agua hasta el cuello.

HugoCervantes
2010-02-27|09:23
Cuernavaca
¿En que estado estan las redes de agua potable y de drenaje que van y vienen de los domicilios (red secundaria) y los diferentes colectores que hay en las calles? ¿Cuál es su capacidad? ¿en cuánto tiempo empezarán los problemas de salubridad? Con aproximaciones al respecto se verá la urgencia de una labor de todos.

Ordenados por los más: Recientes Polémicos Votados
Comentarios: 1 - 3
  Acerca del autor

Imprimir | Envíar |
Columnas anteriores
Con el agua hasta el cuello
27 de febrero de 2010
Buscador
Autor:
Columna:
Autor Editorial:
 
DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA | ESTADOS FINANCIEROS
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | SHOWBIS | LETRAS + ARTES | ESTILOS | CIENCIA | TECNO | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | TU DINERO | LA DISPUTA 2009 | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2010
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | El Universal TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL | EL UNIVERSAL MÓVIL | LÉENOS EN RSS | EL UNIVERSAL EN TWITTER | EL UNIVERSAL EN FACEBOOK