Al 30 de octubre van 5 mil 388 ejecutados en el país, cifra que
rebasa ya la de todo el 2008. Mientras
la violencia, los secuestros y las extorsiones siguen, se presenta un alcalde
que dice estar decidido a enfrentar y terminar con la violencia e inseguridad
en San Pedro Garza García, N.L.
A diferencia de muchas otras autoridades que se empeñan en
ocultar la inseguridad que se vive en el territorio que gobiernan, Mauricio
Fernández reconoce éste problema y anuncia que para combatirlo se apoyará en
"equipos de limpieza".
Y así estrena su mandato "adelantando" el anunció que horas
después se haría en el D. F. sobre 4 personas ejecutadas, una de las cuales, "por
coincidencia", había puesto precio a la cabeza del Alcalde.
Las declaraciones del nuevo gobernante incomodan a unos y
preocupan a otros, pero seguramente fueron festejadas por quienes habitan este
municipio. Y no es para menos, ya que
la gente está cansada de que año tras año y gobierno tras gobierno el problema
no sólo no se solucione sino que haya tomado mayor fuerza.
Esta claro que las instituciones encargadas de brindarnos
seguridad han fallado y que cada espacio que gobierno y sociedad abandonan es
ocupado por la delincuencia.
Ante un sistema de justicia corrupto, lento e ineficiente,
surge la tentación de hacer justicia por propia mano, como los equipos de
limpieza de Fernández, quien por cierto más allá de haber traído aires de
esperanza a sus gobernados, ha abierto sospechas sobre su posible participación
en el múltiple homicidio.
Lo anterior, no sólo debe quedar en regaños y
recomendaciones por parte de las autoridades y de su partido. Hay 4 personas, delincuentes o no, que
fueron asesinadas y la ley tiene que aplicarse a los responsables. Nada justificaría que quien deba combatir al
crimen pueda convertirse en criminal
Aplicar la ley del talión o guiarnos por los usos y costumbres
(recordemos el caso Tláhuac), puede llevarnos a situaciones aún peores. La violencia sí se combate con la violencia
pero sólo el Estado, con apego a las leyes, puede hacer uso legítimo de ella.
Sé de la impotencia, angustia y coraje que existe en muchos
mexicanos por haber perdido a un ser querido o vivir bajo la amenaza y extorsión
de delincuentes, pero no es la solución.
La exigencia de Alejandro Marti de "si no pueden,
renuncien", cayó en oídos sordos.
Cuando algún funcionario deja el cargo, suele ser por amenazas a su
vida, ascensos o en un ataúd. No
recuerdo ningún caso en el que la autoridad haya reconocido su falta de
resultados y renunciado, por dignidad y ética.
La autoridad debe brindarnos seguridad y si no QUE RENUNCIEN.
herrejon2006@hotmail.com
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