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México D.F., a 9 de noviembre de 2009 | 11:43 PM

Sara Sefchovich
Los sindicatos
08 de noviembre de 2009
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2009-11-08
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Hablar de los sindicatos es referirse a un tema que divide a la sociedad mexicana y evidencia dos maneras irreconciliables de entender a México y de pensar en su futuro.

Y es que los mexicanos nos cuestionamos una y otra vez si los mineros, petroleros, maestros, electricistas son amigos o enemigos de los ciudadanos y si contribuyen al desarrollo o lo impiden.

De manera muy general, la respuesta a estas preguntas se reduce a dos posiciones: la de quienes consideran atávica la existencia de los sindicatos y la de quienes piensan que deben seguir existiendo a pesar de los muchísimos peros contra ellos.

Quienes sostienen la primera posición hablan en idioma económico: altos costos, ineficiencia, corrupción, escasa productividad de los trabajadores. Quienes sostienen la segunda hablan en lenguaje social: una forma de organización de los trabajadores que, como escribió Barrington Moore, “protege al individuo en contra de los estragos de la mano invisible del destino que trabaja a través del mercado”.

Ahora bien: a la primera manera de pensar se le considera la del progreso y la modernización, mientras que a la segunda se le califica de rémora del pasado que impide ambos.

Esto es lo interesante. Se ha creado una unidad ideológica y discursiva según la cual el libre mercado es el mejor de los modelos posibles (si no es que el único) para crear riqueza. Y no sólo eso: Román Revueltas incluso afirma que “hay una relación estrechísima entre democracia y libre mercado”. Esto significa que lo contrario también es cierto: que cualquier modelo diferente está directamente relacionado con el autoritarismo y la pobreza. Así lo escribió Carlos Pereyra hace algunos años: el carácter de la expansión económica contradice la lógica del corporativismo.

Sin embargo, se puede desconstruir esta argumentación. La analista social Barbara Ehrenreich demostró que en el país que de acuerdo a estos criterios es modelo de generación de riqueza y democracia, a millones de personas, así trabajen dos y tres turnos, día tras día, no les alcanza para vivir y tienen que inventar mil estratagemas además de estar en ansiedad perpetua porque en cualquier momento se quedan sin empleo. O sea que esa prosperidad de la que nos quieren convencer que inevitablemente va con el libre mercado está lejos de ser para todos.

Y esta es precisamente la razón por la cual hay que oponerse al modelo en el que el mercado es el único determinante del valor de un ser humano y este es desechable cuando deja de serle útil al capital.

En México los sindicatos en efecto son persistencias del pasado, del país posrevolucionario que conformó un Estado nacionalista, benefactor y paternalista (porque eso era lo que había estado en la base de la explosión revolucionaria, afirma Arnaldo Córdova). Y en efecto, su corrupción e ineficiencia le hacen daño a la economía y a todos nosotros. Como me escribió una lectora para el caso de la luz que ahora está en el candelero: “Tenemos un contrato y un medidor, pero nos encontramos en total estado de indefensión ante la pésima calidad del servicio y la completa arbitrariedad en los cobros por la energía eléctrica. Y ante la impotencia para canalizar una queja o aclaración, y el cálculo sobre mayores costos económicos y pérdidas de tiempo, uno acaba pagando el recibo aún con estas tarifas ilógicas y arbitrarias, con el agravante de los cada vez más frecuentes cortes de energía (todos los días, a veces varias veces al día y por varias horas) y la descompostura de aparatos eléctricos”.

Pero también es cierto que son la única manera de oponerse a la lógica perversa que deja a cada individuo solo, teniéndoselas que arreglar por sí mismo o en pequeños grupos atomizados que demandan algún servicio.

Los sindicatos dan protección, negocian, consiguen beneficios colectivos, impiden despidos o en su caso obligan a indemnizaciones, pero sobre todo, como escribió Sergio Zermeño, tienen capacidad para luchar por grupos sociales amplios y con una concepción nacional.

La solución no es pues desaparecer a los sindicatos sino actualizar su modo de funcionar.

sarasef@prodigy.net.mx

Escritora e investigadora en la UNAM

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Comentarios: 1 - 17
TaurinoBarranco
2009-11-08|15:33
Guajaca
Pewro señora, no se azote: TODOS los sindicatos están intervenidos por los patrones con la ayuda segura del gobierno PRIAN desde siempre. ¡Y usted lo sabe de sobra! El brote de auténtico sindicalismo es aplastado por los mochos&tele. No gaste tinta en tantas explicaciones dormilonas.

alfredopontones
2009-11-08|14:20
México
Igual para Clarines: tu comentario solo demuestra ignorancia suprema. La economía informal solo toma riqueza de la ya existente, no produce nada de nada. Lástima que haya tanta gente que piensas como tu.

Fcoang
2009-11-08|14:08
Atizapan
Para "clarines": Aunque la economía informal sea realmente generadora de muchos empleos, la mayor parte de ellos "NO" paga impuestos y la carga fiscal recae sobre nosotros los "cautivos", que somos minoría.

ronny1
2009-11-08|10:56
TEXCOCO
Ay Sarita, se te olvida que existe una opción intermedia tanto en la teoría como en la práctica llamada precisamente “tercera vía” y aplicada conceptualmente en muchos países (sobre todo del norte de Europa) como “Economía del Bienestar”. Se trata de que en vez apoyar el proteccionismo sindical corrupto e ineficiente se dejen al libre mercado los sectores productivos, pero se proteja con unos mínimos derechos laborales a todos los ciudadanos para que nadie se quede en el desamparo si lo llegan a despedir de su empleo. Es decir, que “la lucha sindical” por protección y derechos colectivos sólo para sus agremiados (y a costa del resto de la sociedad) se cambie porque exista para todos los ciudadanos y a nivel constitucional. Ésa debería ser la verdadera lucha de los trabajadores en el siglo XXI: eliminar a los sindicatos pero construir un moderno sistema de seguridad social para todos los habitantes de cada país.

clarines
2009-11-08|10:09
cancun
Los sindicatos solo sirven para tapar ineficiencial y esquimar a las empresas!! El sector mas dinamico de la economia en Mexico, creador del 60% de los empleos del pais, no tienen sindicatos!! No se apega a la ley federal del trabajo!! Es un sector economico exitoso, dinamico y creador de riqueza!! La economia informal!!

HugoCervantes
2009-11-08|10:01
Cuernavaca
En algunas agrupaciones he notado que ha habido representantes honestos y capaces, y que al ejercer la democracia para elegir nuevos representantes logra colarse un grupo que solo desea perpetrarse en la administración para beneficio personal. Compartiendo el pastel, descalificando a los que no están de acuerdo y aterrorizandolos, terminan por hacerse del poder ante la debilidad (por desunión), desgaste de las mayorías y temor a la violencia individual por parte del grupo dominante.

Fulcrom
2009-11-08|10:01
D.F
La nota plantea una falsa disyuntiva: ¿Los sindicatos deben existir o no?. La respuesta a ello será que sí, sin embargo esa no es la verdadera pregunta, porque el problema no es la existencia de sindicatos. El problema es ¿Deben los sindicatos tener influencia en la política o no? El problema de los sindicatos es que influyen en la vida política como factor real de poder, más allá de los fines legales para los que se constituyen: proteger a sus agremiados de los abusos del patrón. Los sindicatos tienen una enorme influencia en la vida política del país, al grado de tener bajo su control, literalmente, a diputados y senadores, además de influir notoramente en gobernadores. En lo particular creo que se tiene que limitar el poder de los sindicatos a su fin elemental e impedir, sí, impedir, que participen en política. Elba Esther carece de cualquier cargo formal en el sector pùblico, social y privado, y sin embargo ejerce influencia enorme en la política, como factor real de poder y sin representar a nadie, pues nadie le ha dado un mandato para que sea un poder oscuro. Esto mismo ocurre con Dechamps,con Juárez y con Esparza,quien coquetea con grupos de extrema izquierda.

VíctorAdriánTrujillo
2009-11-08|09:56
Mexico D.F.
Le llaman progreso y modernidad al hecho de acumular más y más. En realidad es ambición, y esta nunca ha sido ni progresista ni moderna... que des coneries...

VíctorAdriánTrujillo
2009-11-08|09:53
Mexico D.F.
El problema, como de costumbre, es la doble medida y moral de los que "privilegian" el progreso y la modernización de vaya Usted a saber quién. ¿Acaso no también significan altos costos, ineficiencia y corrupción todos los rescates, las exenciones y los créditos fiscales que nunca se pagan? O no son coherentes, o son unos cínicos, o tienen una idea patológica y bizarra del progreso y la modernidad

Lobero
2009-11-08|09:40
MTY
En lo personal me congratulo de que las movilizaciones del SME hayan traído como tema de reflexión no sólo a ese sindicato (fundado en 1914), sino al conjunto del sindicalismo. Opino que es muy importante el conocer la historia en la se constituye esta parficular forma de organización de los trabajadores, para hacerle frente al "dejar hacer y dejar pasar" del capitalismo salvaje del siglo XIX. Y en México, el sindicalismo típico, es el que se formó en el mismo proceso en el que se gestó y consolidó el régimen posrevolucionario: corporativizado por el Estado, al precio de integrar a sus líderes en el aparato priísta a cambio de protegerlos en sus puestos. Y, ojo, a los sindicatos que se resisieron a entrar en esa lógica, se les reprimió, se les combatió, se les conculcaron sus métodos internos de vida democrática. Es cierto que en un plano ideal, de lo que se trata es de que hubiera una profunda reforma en el seno de muchos sindicatos. Por supuesto que sí: antes que ver a su democracia como obstáculo para la productividad de las empresas, habría que considerarla como una condición para mejorar la producción y la prestación de servicios. Ello es completamente distinto a la opción de echar a la calle a 40 mil sindicalizados, y menos aún cuando éstos han formado parte de uno de los muy pocos sindicatos democráticos y que, a lo largo de su larga historia, han logrado no privilegios, sino conquistas laborales.

pensante
2009-11-08|09:14
Puebla
El fracaso del modelo neoliberal, es un hecho a nivel mundial que llevó a la peor crisis financiera y económica en EE.UU desde la gran depresión de 1929, arrastrando a todos los países y afectando a los países mas ligados a la economía norteamericana como el caso de México, que está sumido en la peor crisis económica en mas de 30 años, todo por la obsecación de los tecnócratas aferrados al fallido modelo neoliberal que ha fracasado y sumergido a millones de personas en la pobreza y la desesperanza en nuestro país y el mundo. Por el lado del sindicalismo, la derecha en el poder clasifica a los sindicatos en buenos y malos. Por el lado de los buenos están el SNTE, Sindicato Petrolero, Ferrocarrileros, la CTM, etc, que le han sido útiles en el proceso de privatización y del entreguismo de los recursos de nuestro país a las trasnacionales. Por el lado de los malos están el SME, STUNAM, Telefonistas y otros que cuestionan el modelo neoliberal.

radioactivo
2009-11-08|09:01
d.f.
La estrategia de la oligarquía mexicana y su gobierno panista,ha sido desprestigiar y estigmatizar a los sindicatos,para poder eliminar toda oposición a sus planes privatizadores,y poeder explotar a los trabajadores asalariados,eso no es futuro de hecho tenemos una regresión a las peores etapas del capitalismo,salarios de hambre,desempleo,jornadas de trabajo de más de 10 horas,eso se llama ESCLAVITUD.pero los panistas le llaman economia de libre mercado,poca regulación estatal y la ideologia que el edo. no debe intervenir en la politica economica porque es ineficiente y corrupto,esa es su tesis perversa.

CHUPITOS
2009-11-08|08:51
defectuoso
"Los justos esfuerzos por asegurar los derechos de los trabajadores, unidos por la misma profesión, deben tener siempre en cuenta las limitaciones que impone la situación económica general del país. Las exigencias sindicales no pueden transformarse en una especie de «egoísmo»; de grupo o de clase, por más que puedan y deban tender también a corregir --con miras al bien común de toda la sociedad-- incluso todo lo que es defectuoso en el sistema de propiedad de los medios de producción o en el modo de administrarlos o de disponer de ellos. La vida social y económico-social es ciertamente como un sistema de «vasos comunicantes»;, y a este sistema debe también adaptarse toda actividad social que tenga como finalidad salvaguardar los derechos de los grupos particulares. En este sentido la actividad de los sindicatos entra indudablemente en el campo de la «política»;, entendida ésta como una prudente solicitud por el bien común. Pero al mismo tiempo, el cometido de los sindicatos no es «hacer política»; en el sentido que se da hoy comúnmente a esta expresión. Los sindicatos no tienen carácter de «partidos políticos»; que luchan por el poder y no deberían ni siquiera ser sometidos a las decisiones de los partidos políticos o tener vínculos demasiado estrechos con ellos. En efecto, en tal situación ellos pierden fácilmente el contacto con lo que es su cometido específico, que es el de asegurar los justos derechos de los hombres del trabajo en el marco del bien común de la sociedad entera y se convierten en cambio en un instrumento para otras finalidades." Juan Pablo II (LE 20)

Arturokc
2009-11-08|08:34
Aquí mismo.
Nada más que sin los, según servidor, insaciables patrones no habría otros empleos que con el gobierno. ¿Te has fijado en lo que les pagan en las empresas gubernamentales en China a los trabajadores? No te niego que los salarios que se pagan en México son miserables y que, en efecto, se abusa del trabajador, pero eso está avalado por la corrupta clase política, no solo los patrones son insaciables.

servidor
2009-11-08|08:24
Querétaro
Sin el abuso de los insaciables patrones, nunca hubieran surgido los sindicatos. En Monterrey no entró fuerte la CTM hasta la segunda mitad del siglo pasado.

cparraz
2009-11-08|08:20
Boca del Río
Los sindicatos mexicanos - con alguna excepción - se desvirtuaron del espíritu que les dió origen desde el momento en que el PRI los tomó de rehenes para envilecerlos, corromperlos y prostituírlos a cambio de prebendas y canongías políticas para los líderes que dieron origen al "charrismo sindical". De las filas obreras surgieron entonces Diputados, Senadores, Gobernadores y millones de funcionarios menores, que fueron empujados por su ignorancia y ambición, a la ratería y la corrupción. Murió así, desde hace décadas el movimiento obrero. Ya no es factible la lucha obrera en nuestros días, porque prácticamente todos los líderes sindicales eternizados son "gobierno" y porque no es posible enjuiciarlos porque se les sigue otorgando el consabido "fuero", saltando de curul a curul permanentemente. Así continúa la "Simbiosis Perfecta" : Gobierno-Líderes sindicales corruptos.

Lagunero
2009-11-08|08:05
Torreón
La existencia de los sindicatos es imprescindible, aún con sus errores y deficiencias. Si contando con ellos los patrones hacen de la violación de los derechos de los trabajadores un deporte cotidiano, imagínense cómo sería la relación obrero-patronal sin ellos.

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  Acerca del autor
email:sarasef@prodigy.net.mx

Es licenciada y maestra en Sociología y doctora en Historia de México. Desde hace tres décadas se dedica a la investigación en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, en temas de cultura y discurso.

Es conferencista, traductora y narradora, autora de libros, capítulos de libros y artículos en revistas y periódicos nacionales e internacionales, comentarista en radio y profesora en universidades de México y del extranjero.

Entre sus ensayos están La suerte de la consorte y País de mentiras y entre sus novelas Demasiado amor, La señora de los sueños y Vivir la vida. Su obra literaria ha sido traducida a ocho idiomas y llevada al cine y al teatro.

Ha obtenido premios de ensayo, novela y periodismo, entre ellos el Agustín Yáñez, El Plural y la beca Guggenheim y forma parte del Sistema Nacional de Investigadores.

Página electrónica: www.sarasefchovich.com

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