A un año del fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, la elección presidencial del 2012 parece perdida para el PAN. Por los resultados en las elecciones locales y federales del sexenio, por el desempeño del gobierno, por el perfil de los precandidatos panistas. Pero este escenario no es muy distinto al de hace seis años, cuando pocos apostaban por este partido. Conviene pues no dar por muerto a nadie, pues la virtud y la fortuna suelen cambiar radicalmente las circunstancias políticas.No hay hoy, como no había hace seis años, un precandidato fuerte para el PAN. La ausencia de Juan Camilo no cambió mucho el escenario, pues si bien era un precandidato viable, dada su cercanía con el Presidente y la importancia de su cargo, estaba lejos de ser un candidato fuerte. Para buscar hoy a los posibles aspirantes hay que proceder por método: viendo quiénes ocupan los cargos públicos que pueden ser plataformas para la candidatura. El secretario de Gobernación, los líderes de diputados federales y senadores, otros miembros del gabinete, el dirigente del partido y los gobernadores deben ser considerados. Fernando Gómez Mont encabezaría, de acuerdo a este “método”, a los precandidatos panistas. Su desempeño no ha sido extraordinario, ni para bien ni para mal. Puede que esté cumpliendo con aquella máxima de que “el secretario de Gobernación no debe oírse, debe sentirse”. Por lo que tiene un discreto primer lugar en la lista. Las miradas están sin duda puestas en él, y habrá que esperar a que la coyuntura sucesoria madure. Josefina Vázquez Mota y Gustavo Madero siguen en la lista. Ciertamente su posición como aspirantes es todavía más discreta que la del secretario de Gobernación, pero sin duda deben ser considerados. Vázquez Mota fue víctima del fuerte tiroteo, interno y externo, al que se ve sometido cualquier secretario de Educación. Pero ahora tiene una posición más noble para ella y sus aspiraciones políticas, si es que existen. Con una trayectoria más discreta, Madero requeriría de una combinación compleja de circunstancias para aspirar a la candidatura de su partido (y más todavía para ganar la elección constitucional). Combinación poco probable, mas no imposible. De los demás integrantes del gabinete calderonista, el más visto es el de Educación, Alonso Lujambio. Está sometido al mismo fuego cruzado que al parecer sacó del cargo a su antecesora. Si lo libra, se fortalecerá, pero estará todavía lejos de una candidatura. A menos de que las caprichosas circunstancias políticas digan otra cosa. Los demás parecen limitarse por ahora a la condición de caballos negros y en la oscuridad. Lo gobernadores y ex gobernadores panistas tampoco relucen en este momento. Son pocos, y ninguno de ellos tiene presencia pública destacada (como fue el caso de Fox y otros a fines del siglo pasado). De nuevo, sólo un brusco cambio en las circunstancias pondría a alguno de ellos en la competencia. César Nava, dirigente nacional de su partido, está también lejos de ser un precandidato fuerte. Da la impresión de demasiado novel, de haber llegado a donde está circunstancialmente más que por méritos propios, y tuvo un tropiezo importante con sus declaraciones en la reciente reforma fiscal. Habría que considerar también un precandidato que siguiera la trayectoria de Felipe Calderón, que fue distinta a todas las aquí consideradas. Ni miembro de gabinete ni líder de bancada o del partido ni gobernador o ex. Un panista con fuerte liderazgo en su partido. ¿Hay alguien así hoy? Muy distinto, pero el más cercano podría ser Luis Felipe Bravo. O algún otro hoy en la sombra. El contraste entre la indiscreción de la anterior primera dama y la discreción de la actual seguramente ha hecho que se valore a Margarita Zavala. Además de sus méritos propios. Pero está por un lado ligada a la situación de su esposo, quizá el presidente con más mala suerte en las últimas décadas. Y sobre todo, sería muy mal visto que la esposa del presidente en funciones fuera candidata. Por más bueno que sea su perfil. Una vez aplicado el método, las conclusiones no son claras. No hay precandidato fuerte en el PAN. Hay una lista a observar para esperar a que la coyuntura nos alcance, para ver qué circunstancia la acompaña y quién es la persona adecuada dentro del PAN para la misma. Y luego ver si tiene alguna posibilidad de ganar la elección. Académico |