Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en: EL UNIVERSAL
El Universal
Columnas
México D.F., a 6 de noviembre de 2009 | 11:43 PM

Juan José Rodríguez
Releyendo a García Márquez
05 de noviembre de 2009
Comenta la nota Lecturas(1180)

2009-11-05

La nueva biografía de Gabriel García Márquez de Gerald Martin, más allá de sus críticas, polémicas y contrarréplicas, necesariamente obliga a una relectura de sus obras que ya forman parte de nuestro ideario e imaginario colectivo.

GGM y GM han dado con sus encuentros y desencuentros a lo largo de este libro con un documento cuyo alcance apenas hemos comenzado a valorar. Para empezar, la figura del padre adquiere gracias a este libro otra dimensión y estatura. El peruano Mario Vargas Llosa no ocultó nunca su enfrentamiento con la presencia paterna, señalizada ya desde La ciudad y los perros y retomada en el comienzo mismo de sus memorias, Pez en el agua. Ahí nos narra el día en que conoció a su progenitor, teniendo ya uso de conciencia y de valores, dándole de inmediato el cariz de rival y futuro enemigo a vencer.

Acostumbrado a las comodidades en casa de los abuelos, Vargas Llosa nos cuenta que con la aparición de ese hombre adusto inició el fin de su infancia. Nada en la obra de García Márquez nos hacía entrever una situación similar en su trasfondo biográfico existencial.

A lo largo de las páginas del tolerado biógrafo, repasamos la dura vida inicial de GGM, a la cual nos había dado un atisbo general en su Vivir para contarla, en donde vemos a la figura de Gabriel Eligio como un hombre de su tiempo, quien vivió en una Latinoamérica donde no faltaban los hijos naturales, abandonos al hogar y conflictos o rumores de infidelidades. Ese tipo de relaciones, no muy comunes en el mundo protestante, despertaron sin lugar a dudas la curiosidad del analista de manera muy especial. En ese medio, no era raro que a veces los hijos pasasen varios años en las casas de los abuelos, mientras los padres hacían vida en algún otro sitio o enfrentasen alguna crisis temporal.

Gerald Martin sugiere que quizás a Gabito se lo regalaron de chico a los abuelos, como una manera de compensar la pérdida de la hija y el poco afecto que le inspiraba a sus suegros el joven telegrafista… Las pesquisas sobre el año de nacimiento preciso de GGM, además de sus posibles nombres y apellidos correctos, arrojan más claroscuro que luces sobre este incómodo tema.

La escena en que Gabo conoce a su madre, la cual aparece de pronto bien vestida entre un grupo de mujeres y que él, no alcanza a reconocer a la primera vista, añade un elemento más al drama del niño que crece en una casa alternativa al hogar natural, ganado por derecho propio al nacer.

Al hojear el volumen y presenciar las fotografías, notamos que no faltan imágenes de Fidel Castro o el Che Guevara.

El biógrafo no deja de sentirse fascinado ante la figura de “un comunista” cercano (¿o cercado?) por el poder, un tipo de personaje difícil de visualizar para muchos norteamericanos que se forjaron en la escuela de la Guerra Fría.

“El comunista”, que bien podía ser de Vietnam, Angola o Irak, al fin cobra vida ante los ojos del lector estadounidense, quien tuvo gracias a la CIA un difuso enemigo hoy materializado en los ataques terroristas. ¿Será la fascinación de García Márquez por el poder un oculto deseo por encontrar los invisibles mecanismos del poder de la paternidad?

Carlos Fuentes, en una carta a Julio Cortázar que dio a conocer con motivo de la reciente edición canónica de Cien años de soledad, realiza un comentario digno de evocarse: “Pero en algún rincón debe de haber un Aureliano con su cruz de cenizas en la frente que venga a protestar contra la crónica del biznieto del coronel Gerineldo Márquez, corrija los inevitables errores y proponga una nueva lectura, radical e inédita, de los pergaminos de Melquíades”.

El tiempo, la historia y los lectores –tres factores muy diferentes– quizá tarde o temprano nos revelarán si Gerald Martin es ese nuevo Melquíades que nos cambiará la visión de ese mundo. Pero ahora, algunos de los fieles lectores de GGM nos preguntaremos si el titulo de esos Cien años de soledad, en realidad aludían a la única soledad irremediable, esa que sólo surge de la dura de ausencia de un padre, padre que está presente y, al mismo tiempo, nos agobia y luego se desaparece, como bien lo dijo, con buena pluma y basado en su propio experiencia, el legendario Franz Kafka.

Comenta esta nota
Crea comunidad. Comenta, analiza, critica de manera seria. Mensajes con contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema, serán eliminados. Lee las normas | Políticas de uso | Políticas de privacidad
Lecturas(1180)
  Acerca del autor

Imprimir | Envíar |
Columnas anteriores
Releyendo a García Márquez
05 de noviembre de 2009
El Nobel de Churchill
08 de octubre de 2009
Buscador
Autor:
Columna:
Autor Editorial:
 
DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA | ESTADOS FINANCIEROS
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | SHOWBIS | LETRAS + ARTES | ESTILOS | CIENCIA | TECNO | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | TU DINERO | LA DISPUTA 2009 | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2009
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | El Universal TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL | EL UNIVERSAL MÓVIL | LÉENOS EN RSS | EL UNIVERSAL EN TWITTER | EL UNIVERSAL EN FACEBOOK