Entre los varios retos que enfrentamos en México para consolidar la democracia se encuentra el relevo generacional en los ámbitos de toma de decisiones.Formas innovadoras de hacer y pensar la política, que nos permitan construir una cultura democrática a la altura de nuestras necesidades, se antojan difíciles si en los espacios de poder y opinión las nuevas generaciones nos mantenemos al margen. En este sentido, la promoción y el fortalecimiento de liderazgos emergentes es una tarea urgente para incidir favorablemente desde ya en el desarrollo de nuestra sociedad, a partir de visiones que mezclen experiencia y buenas prácticas con ideas nuevas y posibilidades reales de renovar y mejorar la calidad de la política. Titubear en la delegación de responsabilidades a nuevos y jóvenes actores, excluirnos en la definición de proyectos, así como cuestionar nuestra capacidad y trabajo significa seguir postergando el cambio democrático en el país. Desde un enfoque progresista, la clave no está sólo en la apertura de espacios a las nuevas generaciones; también está en la calidad y el tipo de liderazgo que se ejerza. De ahí la importancia de vestir los liderazgos con principios y propuestas que mantengan como meta la democracia y la justicia social en un marco nacional y global con el futuro, y no el pasado como principal referente de acción. Los liderazgos progresistas se caracterizan por su actuar horizontal y humilde; por su perspectiva internacionalista e integral; y por su extensión más allá de los partidos políticos, abarcando sindicatos, organizaciones sociales e instituciones académicas. Entre los temas de una agenda progresista en México hoy en día se encuentran: la revalorización de lo público-estatal como un espacio de construcción de ciudadanía y equidad social; la promoción de un Estado social basado en el universalismo de los derechos sociales; la modernización de los sindicatos y su concienciación como actores globales en la promoción del trabajo decente como principio laboral internacional; la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable como norma de equilibrio en la relación ser humano-naturaleza; la activación de la identidad y la condición estratégica de México como actor global y regional; la defensa del Estado laico como condición indispensable para el ejercicio pleno de los derechos humanos; la equidad de género no sólo como principio no discriminatorio, sino como principio ordenador de las relaciones sociales; y la reducción de daños como una política complementaria en respuesta al problema de las drogas. La formación política y social de nuevos liderazgos democráticos y progresistas, que suscriban una agenda como ésta, es justamente uno de los ejes de trabajo de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en México. Creada en Alemania en 1925, esta fundación política socialdemócrata dedicó sus primeros esfuerzos a la formación de hombres y mujeres, y al apoyo a jóvenes trabajadores en su acceso a la educación para construir y fortalecer la democracia en ese país. Para Friedrich Ebert, primer presidente alemán elegido democráticamente, la premisa era muy clara: no puede haber democracia sin demócratas; por ende, la apuesta a la educación y a la capacitación de cuadros jóvenes es acertada y redituable en la construcción de sociedades democráticas. Hoy la misión de la FES se ha extendido y adaptado por todo el mundo. Con representación en más de 100 países, su trabajo internacional está encaminado a la configuración de una globalización justa e incluyente. En México, también se trabaja para fortalecer las instituciones democráticas que permitan lograr una mejor distribución de la riqueza y el poder. Esta noble tarea ha estado sustentada, entre otros instrumentos, por un Programa de Liderazgos Progresistas, a través del cual se busca mejorar las capacidades de actores sociopolíticos jóvenes y profundizar la democracia social desde un enfoque plural, transversal y moderno de la centro-izquierda. Los avances y buenos resultados en este cometido serían infructuosos si éstos no inciden en los ámbitos de acción política y opinión pública. Ahí es donde debemos sumar esfuerzos y reafirmar compromisos. www.fesmex.org Directora de Diálogo Político e Internacional de la FES en México |