Durante décadas un discurso común en círculos gubernamentales y académicos mexicanos ha sido que el narco en Estados Unidos es igual al que tenemos en México. Este discurso, que resultaba muy conveniente a los gobiernos del viejo régimen buscaba justificar la corrupción mexicana equiparándola con la de Estados Unidos. Los americanos, se insistía, son igual de corruptos que los mexicanos. De hecho son peores, porque además son hipócritas. Parte de este discurso en torno al narco argumentaba que en Estados Unidos había grandes cárteles de la droga, igual que en México, pero que allá no hacían nada para perseguirlos. Se decía que en Estados Unidos existían grandes redes de distribución de la droga, pues de otra manera no se podría entender cómo los estupefacientes llegaban a todos los consumidores de aquel país.
Esta argumentación tiene, desde luego, una parte de verdad: existen obviamente redes de distribución muy eficientes en territorio estadounidense y es claro que las políticas del gobierno de ese país no han logrado cortarlas. Y ello se explica desde luego por la existencia de corrupción entre las autoridades de Estados Unidos. No obstante, sería un error pensar que el fenómeno se presenta de la misma forma en ambos países. La diferencia fundamental es que, a pesar del efecto corruptor del narco, las instituciones estadounidenses son más sólidas y han logrado mantener a esta actividad criminal como un problema de seguridad pública y no de seguridad nacional como ocurre en México. En otras palabras, el narco en Estados Unidos no amenaza la gobernabilidad —todavía, dirán algunos— como sí lo hace en México. Ello se debe no sólo a la mayor solidez de sus instituciones sino también a que las redes de distribución de las drogas están fragmentadas, a diferencia de lo que ha ocurrido con los cárteles del narcotráfico en México, al menos hasta ahora. De hecho, ésa es la aspiración del gobierno mexicano: fragmentar a las organizaciones criminales para que los efectos del comercio de droga, violencia y corrupción, no pongan en riesgo la estabilidad del país. Esto es, se busca que el narco sea un problema de seguridad pública, no de seguridad nacional como lo reconoció el ex procurador Medina Mora en 2008. Lo anterior no significa que el tráfico y el consumo de la droga van a desaparecer, como no ha ocurrido ni ocurrirá en Estados Unidos. En otras palabras, no se trata de acabar con el narcotráfico, meta por lo demás imposible, sino evitar que la corrupción y al violencia que éste genera acaben con el país.
En esta perspectiva, la gran pregunta que nos hacemos los mexicanos todos los días y que seguramente es recurrente en los círculos gubernamentales, es si esta meta es posible. La pregunta es si será posible que en algún momento las reformas en materia de seguridad lograrán que las instituciones mexicanas puedan mantener la corrupción y la violencia en niveles manejables mediante el funcionamiento regular de las instancias encargadas de su control y no con medidas de emergencia como el uso del Ejército. Pero la pregunta va también para Estados Unidos. Si el gobierno mexicano fracasa en su proyecto de fortalecimiento de las instituciones encargadas de combatir al crimen organizado, ¿Estados Unidos va a poder mantener la solidez de sus propias instituciones sin que el narco mexicano los invada y eventualmente las acabe “mexicanizando”? Y es esta posibilidad la que tiene sin dormir al gobierno estadounidense.
La meta del gobierno mexicano es que el fenómeno del narcotráfico presente características similares a las de Estados Unidos y al final no amenace la gobernabilidad en nuestro país, pero si el gobierno de Calderón fracasa en esta empresa, puede ocurrir lo contrario: que el narco en Estados Unidos se comience a parecer al narco mexicano, con niveles similares de corrupción y de violencia. La información contenida en la serie de reportajes publicados la semana pasada en EL UNIVERSAL sugiere que esta posibilidad no es muy lejana.
Estamos sin duda ante una coyuntura decisiva en la relación de los gobiernos de México y de Estados Unidos con el narcotráfico. La forma en que evolucione la estrategia de Calderón para enfrentar este fenómeno va a tener efectos no sólo en nuestro país sino también en el vecino del norte y consecuentemente en la estrategia antinarcóticos que ha seguido el mundo occidental desde hace un siglo. Si al final el fortalecimiento de las instituciones mexicanas es exitoso podremos convivir con el narcotráfico sin que éste quite el sueño a los mexicanos y a los estadounidenses. Si este esfuerzo fracasa, tanto México como Estados Unidos van a entrar en una etapa de mayor ingobernabilidad. Dentro de lo terrible que esto suena, podrá haber algo positivo: el reconocimiento de que la política prohibicionista habrá fracasado y la búsqueda de otras alternativas.
jorge.chabat@cide.edu
Analista político e investigador del CIDE
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La hipocresía y doble moral de los gobiernos americanos y mexicanos terminarán por realizar esa amenaza de seguridad nacional. Se sigue queriendo combatir un problema de consumo, con uno de seguridad, a punta de pistolas que es lo que más le gusta a los gringos. Sobretodo, "exportarlas".
Felipillo nunca podra ganarle la guerra al narco dado que las policias de todos niveles "son el narco", dado la enorme infiltracion, ni que decir de jueces y magistrados enlodados en el tambien y el largo etcetera de empresas privadas financiadas y lavadoras de dinero. Lo que el buscaba era legitimarze en el poder, cosa que tampoco conseguira salvando al pais y al mundo del AH1N1 y menos ahora subiendo los impuestos. La unica salida es levantar la prohibicion y que el estado controle la distribucion y vigile el consumo.
Como siempre, don Jorge, dando en el calvo. Creo sin embargo, que ya se hace tarde para que se reconozca, empezando por los Estados Unidos, el fracaso de la política prohibicionista.
Yo veo DOS posibles caminos:
FORZAR una mayor corresponsabilidad de EU (SI se les pude FORZAR a cooperar mas,..aunque seamos mas debiles y parezca que no,...SOLO HAY QUE SER INTELIGENTE Y SABER COMO HACERLO!!!!).
...O TRATAR DE CONVERTIR ESTE ASUNTO,....NO EN UNO DE SEGURIDAD NACIONAL NI SEGURIDAD PUBLICA,.......SINO CONVERTIRLO EN UN ASUNTO DE SALUD PUBLICA!!!!!!!!!!!
...Repito, SI hay manera de FORZAR a los EU a cooperar mas en serio (no como hasta ahora que lo hacen con las migajas) AYER EN EL PERODICO EL PAIS (online) habia un MUY AMPLIO articulo acerca de la guerra contra las drogas ....en Brasil!!!!! ...SI, EL DE LULA!!! ...Y NO se alejaba practicamente en NADA de la guerra en Mexico (con "decapitados" y todo)...entonces tratando de ser objetivos,...quizas no haya muchas mas alternativas?????...quizas solo profundizar mas en esto estilo Uribe MINIMIZANDO sus efectos colaterales (que son los que realmente nos afectan).
Ademas debe invertirse mas en combatir a la pobreza,...PERO NO DEBE OLVIDARSE (como seguido se hace), que mucha de la gente que se dedica a esto NO ES POR POBREZA, NI POR NO TENER QUE COMER, sino es por las ganas del dinero "mucho y facil"....YO CREO que tambien es REEDUCAR a los padres de familia para que SE CORRESPONSABILICEN por lo que hacen o no sus hijos!!!!,....que los eduquen, guien y DISCIPLINEN en la cultura del esfuerzo, el trabajo honrado (aunque se gane muchisimo menos que de delincuente), etc.
Analista político y profesor de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), donde también es investigador. Sus líneas de estudio son democracia y derechos humanos, narcotráfico y seguridad nacional, así como política exterior de México.