Que lo sepan Beatriz Paredes, Francisco Rojas, César Nava, Felipe Calderón y Josefina Vázquez Mota el impuesto a las telecomunicaciones, lo vamos a pagar nosotras y nosotros con nuestros salarios, el país en términos de desarrollo, educación y crecimiento económico, y ellos políticamente. Según el análisis hecho por TELECOM-CIDE el impuesto especial sobre los servicios que se prestan en la red pública de telecomunicaciones, tiene consecuencias negativas sobre el crecimiento económico, y es incongruente con las tendencias y políticas que tienen como objetivo el incremento al acceso de la población a las tecnologías de comunicación e información. Esto se suma al “impuesto” implícito que pagamos los usuarios debido a la falta de competencia en el sector telecomunicaciones que han permitido los gobiernos del PRI y del PAN. Para agravar el asunto, el impuesto sobre telecomunicaciones puede terminar beneficiando a las empresas dominantes como muestra en un reporte el banco suizo UBS, en su cobertura al sector telecomunicaciones en México.Las consecuencias económicas de ese impuesto pueden parecerles a los líderes de la fracciones parlamentarias y al ejecutivo menores frente a los beneficios que calculan. Sin embargo, el acceso a Internet tiene consecuencias políticas sobre las cuales se tendrán que hacer responsables. Por ejemplo gracias a la distribución de información en Internet la incongruencia (o por lo menos la falta de una explicación convincente) se hará más patente una vez que hayan aprobado la Ley de Ingresos 2010, al mismo tiempo que la voz de protesta de muchos ciudadanos se hará más visible. Si uno entra a la página web del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 elaborado por la Presidencia de la República puede encontrar referencias al desarrollo de las telecomunicaciones por lo menos en las secciones “Economía competitiva...” e “Igualdad de oportunidades”. En ellas se encuentran propuestas como “Promover el desarrollo de infraestructura tecnológica de conectividad que permita alcanzar una penetración superior al 60 % de la población” e “incentivar una mayor inversión en la creación de infraestructura y en la prestación de servicios de telecomunicaciones”. En el caso del PRI no es muy diferente, en su Plataforma Electoral 2009 – 2012 propone: “Legislar y destinar un presupuesto público para ampliar la conectividad gratuita a Internet, garantizando que esta herramienta novedosa y efectiva este cada vez más al alcance de todos los sectores de la sociedad”. El rezago de México en materia de telecomunicaciones tiene su expresión más clara en el acceso a Internet. Según datos de la International Telecomunications Union, México se encuentra en el lugar 15 de 34 en el continente americano, en términos de acceso, detrás de países como Uruguay, Jamaica, Chile y Argentina. Esto en parte se puede explicar por datos de la misma agencia internacional, que sitúa el costo de la conexión a Internet de banda ancha en México como el número 61 entre 150 países, más caro que en países como Portugal, Rusia, Panamá, Costa Rica e incluso Venezuela. En el caso de los países de la OCDE la comparación es más terrible, pues para 2008 el costo del servicio considerado de “baja velocidad” (que en México es alta velocidad) está muy por encima del penúltimo lugar. Es decir, en México ya pagamos altos precios por el acceso porque el gobierno no ha enfrentado las estructuras monopólicas en el sector. Ahora, para echarle sal a la herida impulsa subir el precio de los servicios vía impuestos. Desde la madrugada del 20 de octubre, en la red social Twitter explotó la voz de protesta con la etiqueta #internetnecesario. El nombre mismo que lleva la movilización expresa lo que los usuarios entienden: “hoy el Internet es necesario, no un lujo”. El Internet es necesario para muchas cosas, entre otras para que en este sistema político cada vez más cerrado las voces disidentes no se pierdan en el vacío. Los políticos que hoy promueven de facto reducir el acceso a Internet deberán saber que en México, según la Asociación Mexicana de Internet, 63% de las personas de entre 12 y 19 años de edad son usuarios, 55% de las que tienen entre 20 y 24 años y el 35% de las que tienen entre 25 y 35 años. Quienes caemos en esos grupos de edad tenemos claro que Internet es necesario, y aunque ustedes logren cobrárnoslo hoy, nosotros se las vamos a cobrar mañana. Maestro en Planeación Urbana por MIT http://andreslajous.blogs.com |