Es lamentable el ambiente de crispación que atraviesa nuestra vida cotidiana. Este país, famoso por su cultura generosa y su hospitalidad milenaria, hoy está marcado por el encono. Cada día se abre un nuevo frente de batalla, una nueva arena de disputa, de división, de enfrentamiento. Estas líneas no pretenden ofrecer un elenco de desacuerdos sino la crónica indignada de una pugna más, reciente y lamentable. Me refiero a las declaraciones del vocero de la Arquidiócesis de México, el señor Hugo Valdemar, por las cuales señala que un candidato a presidir la CNDH, Emilio Álvarez Icaza, “no está capacitado para el puesto, pues ‘es el más connotado pro abortista del DF’ y (porque) ha pedido acallar a la Iglesia”. Para el señor Valdemar, el ex ombudsman del DF es, además, una persona “vendida a un gobierno y a una ideología”. No sé a qué se refiera y no quiero convertir este texto en una apología del trabajo de Álvarez Icaza (que, al menos a mí, me merece el mayor respeto), pero no puedo dejar de hacer notar los excesos e implicaciones de tan desafortunados comentarios.
Comencemos por lo básico: el vocero de la Arquidiócesis representa y habla a nombre de una Iglesia. Por lo mismo no podemos valorar sus dichos desde una dimensión individual ni arroparlos con el halo de la libertad de expresión. Su voz es la de una poderosa organización religiosa y está dirigida en contra de una persona en lo individual que, en su función pública, actúo en ejercicio riguroso de la ética de la responsabilidad. Ese tipo de ética que mira y pondera las consecuencias de los actos y no se encierra en las —siempre parciales y relativas— convicciones individuales. Y, conviene recordarlo, esa fue exactamente la misma modalidad ética que, en el caso de la despenalización del aborto en el DF (causa de la ira del vocero), orientó la posición de ocho ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Esto me lleva a notar dos graves consecuencias de los dichos del vocero de la Arquidiócesis. Por un lado, se trata de un acto de prepotencia desde una posición privilegiada para defenestrar en público a una persona que lo único que pretende es, en condiciones de igualdad y a través de los procedimientos democráticos, aspirar a un cargo al que tiene constitucionalmente pleno derecho. Por el otro, las declaraciones constituyen un ataque directo y frontal contra las dinámicas y los procedimientos mediante los cuales se dirimen las diferencias de opinión en una democracia constitucional. Y, en esta segunda vertiente, el señor Valdemar, desde la Iglesia más poderosa de este país, golpea a las instituciones y se burla del principio elemental y fundamental de la laicidad. Lo hace, podemos suponer, porque pretende, desde una posición de fe —inevitablemente parcial y potencialmente excluyente—, imponer reglas y normas a una comunidad venturosamente plural y, por fortuna, diversa. ¿Cómo no notar la falacia que encierra su razonamiento? El vocero veta y excluye a quienes no comparten sus creencias descalificándolos por no pensar como él (y la institución que representa) piensan.
La laicidad, presupuesto de la democracia, impone mandatos simples: el Estado no debe abrazar una creencia y gobernar en nombre de ella; las iglesias no deben colonizar la esfera pública para imponer sus dogmas a la comunidad política; las religiones (y las concepciones ateas del mundo) deben respetarse y convivir en plural y; sobre todo, las autoridades —el gobierno— deben garantizar a las personas que ninguna organización religiosa —por más poderosa y hegemónica que sea— les impondrá sus dogmas y creencias. La convivencia pacífica —la historia nacional y mundial enseñan— también depende de ello.
Valdría la pena saber qué opinan los demás aspirantes a presidir la CNDH sobre este exceso por parte de la Iglesia católica mexicana. Si comparten la agenda de los derechos humanos —que son los “derechos del más débil”—, tienen una enorme oportunidad para demostrar que están a la altura del reto.
Investigador del IIJ de la UNAM
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Por cierto, ya dijo Álvarez de Icaza (el único que podría sentirse agraviado) que, como Bora, el respeta lo que expresen las iglesias. ¿Ya ven? Pero les digo que hay más papistas que el Papa.
Ahora si que ¡Por Dios! Pero es que ¿A quién a estas alturas le pueden importar las declaraciones de una persona o de un grupo como para rasgarse las vestiduras? Eso del laicismo en verdad que es ya un dogma para sus apologistas, los cuales se quejan del vecino de enfrente, pero de lo mismo que ellos hacen: vociferar dogmas. Cada vez que sale algún cura a decir algo, por su propio derecho o en representación de su gremio, salen los comecuras anacrónicos de siempre a rasgarse las vestimentas ¡Lo bueno es que esos son los progres mexicanos! Bájenle. No pasa nada (vean otros países avanzados donde las iglesias opinan lo que les da la gana, como aquí los sindicatos, las cámaras industriales, los partidos, las televisoras, etcétera) e incluso, si me apuran, sus declaraciones le terminan ayudando para que Álvarez brinque el trampolín y agarre huesototote en nuestra baratita CNDH. Las iglesias tienen el mismo derecho a decir sandeces que el articulista.
Considero que este tipo de líderes religiosos tienen derecho a expresar su sentir respecto a la clase política, en virtud de que ellos tambien son gobernados por esa clase política, si embargo, me pregunto, por qué non van a preguntarle a algun líder judío qué piensa de la clase política mexicana o de la coyuntura política actual?, o bien, por qué no se le pregunta a algún ñíder religioso mormón, o testigo de Jehová, o tal vez a un adventista, o a un bautista presbítero, y así hasta escuchar al líder de los musulmanes en en país?. Los medios de comunicación suelen ayudar a que este tipo de radicales se expresen en más y más foros, y no porque ellos no tengan derecho, pero porque entonces sugiero, no serí más interesante escuchar o leer las distintas formas de ver las cosas desde la perspectiva de los diferentes líderes religiosos. Sin duda, estoy seguro de que sería un excelente ejercicio de democracia y de libertad de expresión, además de tolerancia y verdaderamente recomendable desde el punto de vista cultural. Ojalá a alguien se le ocurra crear un blog en el que escriban los diferentes líderes religiosos en México sobre política. Reitero, sin duda, un ejercicio verdaderamente atípico y de tolerancia.
No olvidar que entre otras cosas, la iglesia se ha opuesto a la anestesia en el parto, a los anticonceptivos, al divorcio, a la protección de los animales...
Ellos juzgan a todos desde su particular punto de vista, y si alguien no acepta sus dogmas lo acusan de jacobino, castrista, comunista, y otros epítetos.
Claramente Álvarez de Icaza ha sido convertido ya en un enemigo de la Iglesia, montada en una campaña absurda contra la salud pública y a favor de la paridera y de la explosión demográfica. Dis nos coja confesados (sin albúr).
Me parece excelente la nota. Es de llamar la atención que a últimas fechas, la iglesia se ha quejado constantemente de que no se le tome en cuenta para legislar. La pregunta obligada es: ¿Como a cuenta de que debería tomársele en cuenta? Por otra parte ¿La iglesia realiza encuestas y estudios de opinión entre sus seguidores o se trata de la imposición de ideas y creencias de sus líderes a los "feligreses"?
Que se puede esperar de estos señores que estan contra el aborto y protejen la pederastia, que predican la humildad y viven como sultanes. Quieren regresarnos al siglo XIX y claro mientras el gobierno los siga "aguantando" en poco tiempo los veremos como candidatos a gobernaturas, alcaldias o a las camaras.
La Iglesia, al igual que todos los mexicanos e instituciones tiene el derecho a opinar. Tal vez ustedes por ser afines a Fidel Castro y a Hugo Chávez crean que los clérigos se deben de callar, peero no es así. En un país democrátcio todas las voces tienen validez. Se llama Libertad de Expresión. tal vez no la conozcan ustedes.
La Iglesia mexicana (me refiero a la cristina apostolica y romana) lo unico que hace es seguir el ejemplo del mas ferviente devoto de San Felipe de Jesus en este pais.
BUENA LA NOTA. QUE SE PUEDE ESPERAR DE ESTA INSTITUCIÓN CADA VEZ MAS PRÓSTITUIDA, SI EN EL SEXENIO DEL SR. FOX SE PISOTEABA EL ESTADO LAÍCO, ALGUNOS CASOS COMO GUANAJUATO Y JALISCO ES CLARA MUESTRA DE LA INTROMISIÓN DE ESTOS SRES., Y AUNQUE EN DIAS PASADOS EL JERARCA DE ESTA INSTITUCIÓN (EL PAPA) LES SUGIRIÓ A LOS SACERDOTES A NO INMISCUIRSE EN POLÍTICA, ESTOS SRES. LO SEGUIRAN HACIENDO , INTROMETIENDOSE CADA VEZ EN LA VIDA POLÍTICA UN ESTADO CADA VEZ MAS DÉBIL.
¿Que se puede esperar de los jerarcaz de la Iglesis, amabilidad, objetividad, hombria?, no. ellos saben que el Principio-Primero de todas las cosas esta en entre dicho. ¿No se siente desde hace mucho el vacio?. La ignorancia es la fuente nutriente de los sacerdotes. Mas sin embargo, seguiran sufriendo su infierno. Son como se dice patadas de ahogado. El fondo es mas profundo de lo que se piensa. La episteme versus el dogma.
Parafraseo al autor: "Comencemos por lo básico: el Papa Pío XI (autor de 'Mit brennender Sorge') representa y habla a nombre de una Iglesia. Por lo mismo no podemos valorar sus dichos desde una dimensión individual ni arroparlos con el halo de la libertad de expresión. Su voz es la de una poderosa organización religiosa y está dirigida en contra de una persona en lo individual (un juez del tribunal supremo alemán) que, en su función pública, actúo en ejercicio riguroso de la ética de la responsabilidad. Ese tipo de ética que mira y pondera las consecuencias de los actos (mejorar la calidad de vida del pueblo alemán) y no se encierra en las —siempre parciales y relativas— convicciones individuales (como el respeto a la vida de los viejos y niños, judíos en varios casos)". Goebels también uso este tipo de sinrazones. Yo no soy representante de una poderosa organización religiosa... espero que Pedro se digne otorgarme libertad de expresión.