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México D.F., a 8 de octubre de 2009 | 11:43 PM

Lorenzo Córdova Vianello
Política, derecho y economía
07 de octubre de 2009
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La democracia constitucional es la versión más acabada del Estado moderno. De acuerdo con la acepción más generalizada, se trata de un arreglo político-institucional fundado en los equilibrios de los poderes (públicos y privados) a partir de un conjunto de reglas constitucionalizadas (en primer lugar, el reconocimiento y la garantía de los derechos individuales), que por ello resultan obligatorias para todos, y en el cual las decisiones políticas suponen un procedimiento incluyente, participativo y fundado en la regla de la mayoría.

Lo anterior supone que la política y el derecho se encuentran en una relación muy estrecha, en la que la primera puede fluir únicamente a través de las vías legales establecidas y no puede ir más allá de determinadas reglas. El paradigma de este tipo de régimen supone que ningún poder, ni siquiera el órgano primordial de las democracias: el parlamento o asamblea representativa, puede ir más allá de los límites que le impone el derecho, en primer lugar, el respeto de los derechos humanos que están, precisamente, reconocidos (y por ello garantizados) en las constituciones.

Pero los límites que se imponen al poder en las democracias constitucionales no se restringen sólo a la esfera de lo público o de lo político, es decir, de los órganos del Estado, sino que alcanzan también a los poderes privados.

Pensar que el derecho sólo tiene por objeto el restringir la actuación del Estado, para proteger a los individuos frente a sus eventuales excesos, es tener una visión sumamente limitada de la función que las reglas jurídicas juegan en el contexto social moderno. El derecho también sirve para protegernos frente a los demás particulares —algunos de ellos hoy casi tan poderosos como el Estado mismo.

En ese sentido, pensar que la esfera privada por excelencia, la economía, puede estar exenta de ciertas reglas de comportamiento que protejan a los individuos frente a los excesos que en ese ámbito pueden cometer los poderes privados, esto es, pensar que la autocontención y la buena fe pueden imperar en ese contexto, es simple y sencillamente irracional y suicida.

Solamente una visión liberal radical puede suponer que la economía puede funcionar sin reglas predeterminadas y que condicionen la actuación de los actores que se desempeñan en ese ámbito. El problema reside, entonces, en hasta dónde es lícito y conveniente que se regule esa actividad social. Como sabemos, en la última década y media han venido prevaleciendo las tesis neoliberales que plantearon una retirada casi absoluta del Estado (entiéndase de la política y del derecho) de la esfera económica.

Los resultados de esa apuesta están a la vista de todos; y ante la catástrofe global que esas políticas de dejar las “manos libres” a los actores-poderes que actúan en la economía, es indispensable repensar qué cosa falló en el modelo prevalentemente adoptado. Una clave de lectura para entender lo ocurrido y tratar de poner remedio es entender precisamente el esquema que la democracia constitucional plantea como los códigos para la convivencia pacífica de la sociedad: que la regulación de todos los poderes tiene como objeto la protección de los derechos fundamentales de todos los individuos, incluidos los derechos sociales que pretenden crear condiciones que permitan que todos las personas vean satisfechas sus necesidades e intereses vitales.

Por lo que hace a la economía, lo anterior impone inevitablemente dos cosas, al menos: por un lado, acotar la gran concentración de poder económico de manera que se garantice que las grandes corporaciones no lesionen los derechos de las personas y, por otra parte, revisar del modelo económico, así como regular la actividad económica para procurar una distribución de la riqueza que permita que todos gocen de condiciones de vida dignas en lo fundamental.

No hacer lo anterior nos conducirá, tarde o temprano, por una vía en la que la convivencia pacífica de las sociedades no podrá ser garantizada ni por el derecho ni por la política.

Investigador y profesor de la UNAM

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Comentarios: 1 - 12
Ernesto76
2009-10-07|16:44
México
Excelente artículo. En México las garantias y libertades individuales sólo existen para unos cuantos ciudadanos. Desgraciadamente el ideal democrático fue traído de Europa y no tiene mucho que ver con la tradición de nuestra patria, tal vez es por eso que es tan difícil que se consolide. Si nos ponemos a analizar el comportamiento de la mayoría de la gente en México, nos daremos cuenta de que somos profundamente antidemocráticos.

legpeek
2009-10-07|16:32
Monterrey
Pues tendras mucha licenciatura en Turin pero tu definicion no me parece correcta, no es el equilibrio depoderespublico y pritivado...dado que el poder publico es delegado del privado, la democracia es el arreglo en donde el poder publico esta acotado por el poder privado...

Budita
2009-10-07|15:16
Durango
2010 #Ciencia,Honestidad,Imparcialidad,Coordinacion# Poco, pero buen espacio para hablar con seriedad. Podria dar un razonamiento de que el alma existe y es comun a todos los seres vivos, y sabemos que evolucionamos, no fuimos creados. Si dominamos el planeta fue por las decisiones de nuestros antepasados. Lo que esta en juego ahora es la sobrevivencia de miles de especies en el planeta y por lo tanto la riqueza de la biodiversidad. Si no reflexionamos sobre esto es como si estuvieramos todavia en un sistema de gobierno monarquico y estuvieramos hablando de como mejorar la monarquia. Saludos Cordiales a todos. Ah! por cierto yo soy catolico sincero.

ramosm
2009-10-07|13:42
minatitlan
Respetable lORENZO necesitamos un nuevo estilo de desarrollo que privilegie la rendicion de cuentas, inversion en ciencia tecnologia, innovacion fomento industrial y alimenticio, pero tiene que ser un nuevo modelo de desarrollo

patol
2009-10-07|13:36
CELAYA
Muy buen comentario, con una conclusión que puede ser lo que nos espera si no se regulan adecuadamente las diversas actividades y relaciones de la sociedad y el gobierno. Los resultados de la liberalización de las principales actividades (sobre todo la económica) estan y han estado por muchos años a la vista y se ven en el detrimento de las condiciones de vida de la mayoría de la población en beneficio de unos cuantos, que han logrado estar por encima del propio Estado y no se diga de los gobernantes. Uno de los principales problemas es que se ha corrompido tanto el poder que quienes están obligados a la interpretación con justicia de la constitución y las leyes son quienes primero las violan (no todos) con argumentos legaloides y con interpretaciones orientadas en beneficios personales o familiares, actuales o futuros.

Papibill
2009-10-07|13:35
culiacan
Depredar es tomar más de lo que a cada quien le corresponde y hay dos clases de depredadores: Los ilegales, llamados ladrones, y los legales que toman forma de monopolios, concesionarios o influyentes. A cambio de favores vuelven legal las tarifas o los precios desproporcionados por bienes o servicios como ocurre con Telmex, servicios bancarios, afores, salarios bajos y otras linduras. Tiene razón el autor cuando sugiere que si no se reducen esos robos o depredaciones autorizados por la ley, más temprano que tarde los afectados buscarán el equilibrio por los medios que sea, como ocurrió hace cien años, por cierto

Kartaphyllus
2009-10-07|13:26
Álvaro Obregón
Un problema fundamental es que se conceptualiza al Estado como un ente etéreo, ajeno a la realidad social de que emana. El Estado, es decir, la parte político-burocrática-coactiva de una sociedad, en un aspecto al menos, es un microcosmos que refleja las condiciones culturales del grupo humano sobre el cual impera. Así, en una democracia, es la situación cultural de un pueblo (nación, grupo humano) la que influye en su estrato político-burocrático (pues éste, se supone, emana de aquél) y no al revés, de manera que las insuficiencias de los órganos de poder no hacen más que reflejar las taras sociales que no hemos sabido dejar atrás (pasarse los altos, dar kilos de 800 grs., robarse la energía eléctrica, comprar los exámenes de concurso para ingresar a una universidad o a un trabajo, desperdiciar el agua, adueñarse de las playas, comprar piratería, etc., etc., etc. Por tanto, por más que se reforme la constitución y las leyes, mientras no exista en la comunidad humana la D-I-S-P-O-S-I-C-I-O-N o ánimo de sujetarse al derecho (pues la generalidad lo considera como una imposición de la élite gobernante y no como una decisión que expresa la voluntad del común) la situación seguirá igual, si no es que deteriorándose. No nos hagamos, leyes hay. El problema es que no existe actualmente un ánimo en una porción mayoritaria de la nación mexicana (lo que incluye a amplios sectores -si no es que a la mayor parte- de su clase gobernante) de ajustar su conducta a ellas. ¿Porqué no lo hay? Ojalá alguien nos desvelara el secreto. Samuel Ramos y Octavio Paz lo intentaron sin éxito. Espero que alguno de los comentaristas dé con la clave.

Granpah
2009-10-07|12:29
Apaseo
Ha tiempo que nuestros políticos han sido fieles servidores de la Plutocracia y en el mejor delos casos, de la Oligarquía; de tal manera, que la Democracia la han convertido en " La Madre del poder y la Madrastra del pueblo".

pambolin
2009-10-07|12:22
DF
El articulista omite mencionar que también ya experimentamos las desastrozas "mieles" de un Estado que se pretendió omnipresente, omnisapiente y omnipotente, que resultó en un fracaso peor que al que alude. Por eso la cuestión no consiste en plantear más o menos Estado, sino en las personas que se supone aplican las leyes ¡las que sean! Hay Estados centralistas, federalistas, liberales, conservadores, que funcionan bien y otros que lo hacen mal. Ya lo dijo muy bien el señor Presidente de la República: Mientras en México contemos con una mayoría de policías, ministerios públicos y jueces, corruptos, débiles o cobardes, cualquier sistema normativo por mejor diseñado que esté seguirá el rumbo del fracaso.

decepticon7
2009-10-07|11:54
Mexico
"No hacer lo anterior nos conducirá, tarde o temprano por una vía en la que la convivencia pacífica de las sociedades no podrá ser garantizada ni por el derecho ni por la política." ... o sea que, ¿eso nos llevará a la guerra, al conflicto armado?

serromvi
2009-10-07|10:53
México
Lorenzo este artículo esta muy elemental, parece de parvulos, más profundidad.

jualgo
2009-10-07|10:41
México
Segun entiewndo el Estado fué creado para regular las relaciones de los ciudadanos en su sociedad, buscando con eso la aplicación con Equidad en la Justicia y la Riqueza en los actos que realicemos, para guardar el equilibrio social. Desgraciadamentew cuando se rompen dichos equilibrios debido a que el estado es incapaz de proporcionarnos los instrumentos para mantener una sociedad en Armonia, entonces tenemos por resultado Ignorancia, Pobreza e Injusticia. Y eso es lo que actualmente vivimos en la sociedad Mexicana.

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Comentarios: 1 - 12
  Acerca del autor

Licenciado en Derecho por la UNAM y doctor en Teoría Política por la Universidad de Turín Italia. Es investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas (en donde coordina el área de derecho electoral) y profesor en la Facultad de Derecho de la UNAM.

Experto en temas político-electorales, de formas de gobierno, de control constitucional y de derechos fundamentales. Autor de varias publicaciones de derecho electoral, derecho constitucional y teoría política. Analista y comentarista de temas jurídicos y políticos de El Universal y de varios medios electrónicos de comunicación.

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