El maíz es, hoy, el más importante cereal en el mundo y la diversidad genética que posee probablemente excede a la de cualquier otra especie en el planeta. A lo largo y ancho, alto y bajo, seco y húmedo del país, encontramos alrededor de 60 razas nativas de maíz, y dentro de ellas la más amplia variante de colores, texturas, tamaños, cualidades organolépticas, tiempos de maduración, etcétera.Esta diversidad, producto de milenios de trabajo empírico de selección y evolución bajo domesticación, llevado a cabo por muchos grupos étnicos en el pasado, está viva gracias a que en el presente millones de mexicanos siguen cultivando esta planta en los más variados ambientes de México. Hay muchas evidencias de que quienes jugaron el principal papel selector y cuidaron el desarrollo de esta riqueza de variedades de maíz fueron las mujeres de los diferentes grupos étnicos involucrados. Los mexicanos, sobre todo en el medio rural, pero igualmente en las ciudades, necesitamos del maíz para nuestra vida diaria. Pero, por otro lado, el maíz, al ser una especie completamente domesticada, una invención de los antiguos habitantes de este país —equiparada por el genio de Octavio Paz a la invención del fuego por su importancia—, nos necesita para seguir existiendo y evolucionando. Cómo, dónde y cuándo se originó esta planta son cuestiones que desde siempre han intrigado a genetistas y estudiosos de esta extraordinaria especie. Los antiguos mayas y mexicas dejaron dos de los relatos más bellos al respecto, en los que está presente la indisoluble asociación maíz-hombre-mujer, y aún en el presente se encuentran relatos vivos en las comunidades indígenas y mestizas del país. El hecho real es que la variabilidad genética contenida en el cúmulo de variedades nativas, sus originadores y continuadores nos han dejado un patrimonio de variabilidad genética cuyo valor está más allá de cualquier cálculo y que pertenece tanto a México como al mundo. La discusión científica en torno al origen del maíz confirma que nuestro país es su cuna, resultado de la curiosidad, la inventiva y el trabajo de los habitantes antiguos y presentes de este territorio, principalmente del medio rural. La riqueza de esta discusión se muestra en el libro Origen y diversificación del maíz, presentado el día de ayer, y que es el resultado de un proyecto que la Conabio encargó a destacados especialistas, con el apoyo de la Semarnat, la Sagarpa y la Cibiogem. La obra, que se puede consultar y descargar en www.conabio.gob.mx, es producto de una intensa y amplia revisión de la principal información que se ha generado hasta el momento en torno al tema del origen, la diversificación y la dispersión (probablemente desde diferentes puntos) de las razas nativas de este importante cereal en nuestro territorio. La elaboración de esta obra comprendió tanto el trabajo de compilación y revisión de los autores, como una discusión enriquecedora con reconocidas personalidades científicas, cuyas observaciones y críticas contribuyeron a la solidez y valor de esta obra. El resultado es un documento cuyo contenido es en extremo útil, no sólo para contribuir a que la sociedad reconozca y revalore la importancia de esta especie, sino también para apoyar la toma de decisiones en el ámbito gubernamental, que deben emitirse con juicios basados en la mejor evidencia científica con la que contamos y de acuerdo con la importancia del patrimonio nacional y mundial que representa la riqueza genética generada a lo largo de milenios, y que aún se mantiene en este país, para beneficio de México y del mundo. jose.sarukhan@hotmail.com Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM |