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México D.F., a 22 de agosto de 2009 | 11:43 PM

Jorge Pinto Mazal
La quiebra de Reader’s Digest, nueva llamada de atención a editores
21 de agosto de 2009
Comenta la nota Comentarios(1) Lecturas(1957)


A lo largo de la historia los libros han sido un gran instrumento de divulgación y una plataforma para comunicar conocimientos
También para narrar historias —reales o ficticias— interpretar acontecimientos, promover ideas, exponer sentimientos, memorias, experiencias y una lista interminable de los más diversos usos y funciones. Los nuevos formatos digitales y plataformas para leer, escribir y comunicar están contribuyendo a difundir la lectura y a facilitar la producción de libros y otros materiales.

Asimismo, han abierto la puerta a una nueva generación de lectores que por conducto de sus computadoras y otros aparatos tienen acceso a miles de libros que no siempre están disponibles en librerías o bibliotecas. Las ventajas que esos nuevos formatos ofrecen a consumidores de libros y a autores son a su vez verdaderos desafíos para la industria editorial, ya que amenazan su predominio. A diferencia de otros medios de comunicación que desde hace varios años tuvieron que competir con la industria digital que ofrece formas de producción y distribución de contenido más abiertas y económicas, la industria del libro no enfrentaba el mismo tipo de competencia, hasta que aparecen dispositivos como el Kindle y el iPhone, que desafían la hegemonía de un modelo que, como veremos más adelante, tiende a la consolidación de las empresas.

La quiebra de la famosa empresa Reader’s Digest esta semana y la de la cadena de librerías Borders en Estados Unidos hace unos meses son muestras claras de la gravedad de la crisis que vive la industria, que en buena medida se explica por su incapacidad de adaptación a la era digital. Esa quiebra apoya a quienes han puesto en duda la viabilidad del modelo de negocios que ha dominado al sector editorial los últimos 20 años.

En este contexto es importante recordar la evolución de las grandes casas editoriales en los últimos años, cuando voces autorizadas señalaron con alarma que en EU la independencia editorial llegaba a su fin. En los 80 la familia Newhouse —dueños de diarios y revistas— compraron la famosa casa editorial estadounidense Random House, el famoso dueño de diarios y cadenas de televisión Rupert Murdoch se hizo de Harper Collins, y el conglomerado de medios Viacom adquirió Simon & Schuster. La alarma subió de tono desde que en 1998 el grupo Random House fue vendido al gigante alemán Bertelsmann, una de las empresas de multimedios más grandes del mundo. La situación descrita ha cambiado radicalmente y la sonada quiebra de Reader’s Digest es otra manifestación de una profunda restructuración que el sector tendrá que realizar. Las nuevas plataformas desarrolladas por empresas de tecnología como Google, Amazon, Apple y muchas más van a facilitar el desarrollo de nuevas pequeñas y medianas empresas editoriales que estarán en capacidad de publicar libros con bajos tirajes, haciendo que la producción sea mas económica y de distribuirlos en librerías digitales, sin temer las costosas devoluciones. Estas circunstancias que anticipan cambios profundos en la industria hacen relevante la historia de las editoriales hasta antes de que empezara el proceso de consolidación antes mencionado. Hay numerosas biografías de las empresas que algunos casos llevan aún el nombre de sus fundadores. Destaca Another Life de Michael Korda, At Random de Bennet Cerf (fundador de Random House en los 20), The House of Macmillan (1843-1943) de Charles Morgan (los orígenes del Macmillan Publishing Group, que adquirió Ediciones Castillo en México en 2004) y Springer-Verlag, sobre la empresa alemana fundada en 1842. En éstos y tantos otros libros, como Max Perkins Editor of Genious (sobre editor de Scribner con sus “descubrimientos”, como Hemingway y Scott Fitzgerald) es posible asomarse al mundo de las relaciones cercanas que dueños de editoriales y editores establecían con los escritores. La pasión por los libros y la influencia que éstos tuvieron son claros en estas obras y en las que ellos generaron. No hay duda que la experiencia de una industria que en el pasado fue altamente personalizada, como la describen los libros antes listados puede servir de ejemplo a las nuevas empresas que producen libro digital, formato cuya aceptación se extiende a públicos cada vez más amplios. Vale la pena leer el “artículo líder” de la revista literaria New Yorker publicado hace unas semanas; “A New Page. Can the Kindle really improve on the book?” del novelista Nicholson Baker, en el que después de criticar al Kindle aprueba la lectura electrónica, particularmente en iPhone.

jpinto@pintobooks.com

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Lecturas(1957)
Comentarios 1-20
poderman
2009-08-21|08:38
Agüitas
Los factores citados por el autor lamentablemente son ciertos. Habría que agregar que antes de la revolución tecnológica que acarreó la Internet, la gente de por sí y en general leía poco (en todo el mundo), y ahora con el acceso inmediato a tanta información (en todos los formatos) las casas editoriales tienen que competir con textos de ínfima calidad que pululan en la red. Por supuesto hay textos muy buenos, pero resulta difícil ubicarlos en ese mar de información. Me atrevo a decir que la desparición de Readers Digest no conmocionará en lo absoluto el mercado de lecturas ligeras, y hasta pueriles. Nadie va a extrañarlos.

Lecturas(1957)
Comentarios 1-20
  Acerca del autor

Anteriormente Embajador de México, es fundador de JPB, su empresa editorial con sede en Nueva York y académico en la Universidad Pace en Nueva York.

Regularmente es invitado a distintos foros para discutir temas relacionados con la economía internacional y sus principales tendencias, en particular en los llamados países emergentes, destacando México.

Es miembro del consejo de administración en varias organizaciones culturales en Nueva York. Fue cónsul general de México en Nueva York, subsecretario de Relaciones Exteriores para América Latina, encargado de la Cumbre de las Américas en 1994, embajador de México en Suecia y director ejecutivo del Banco Mundial representando a México, España, Venezuela y a los países centroamericanos.

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