Narcoabogados

Carlos Monsiváis es ante todo un hombre observador. Escritor que toma el fenómeno social, cultural, popular o literario, y que, ...
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¿Cómo se multiplica una actividad profesional de inmenso riesgo? Por una variedad de motivos ya entrelazados, en los que intervienen la gana de aventuras, el afán monetario, las presiones del medio, las lealtades regionales, el desempleo, los vínculos amistosos y, en primerísimo lugar, el sentirse (en este caso, sinónimo de “el saberse”) dispensado de las consecuencias trágicas de la profesión.
Desde hace tres décadas por lo menos se acrecienta la actividad de algunos abogados penalistas, magníficamente pagados, lo que al parecer es más que suficiente. Defienden a defraudadores, asesinos, ladrones en gran escala. Y, una profesión sigue los pasos de una actividad masiva, a los narcotraficantes. El reciente asesinato en un centro comercial de Monterrey de la abogada Silvia Raquenel Portillo resume este proceso gremial.
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Silvia Raquenel trabaja cerca de dos penalistas especializados en la defensa de narcos: Agapito Garza Treviño y Leopoldo del Real, ambos asesinados, ambos expresiones inalterables del abuso, la violencia, la prepotencia. Del Real, monstruoso en su ejercicio de la impunidad, se dedica al cobro de deudas y para obtener el pago, por ejemplo, hace que sus pistoleros desnuden a una mujer en la calle o secuestren a un deudor moroso y lo bañen en excrementos. Estos son los maestros del oficio.
Según Ricardo Ravelo en Los narcoabogados, uno de los volúmenes de su serie indispensable sobre el narco, al morir Garza Treviño Raquenel asume el compromiso del despacho. A lo largo de un cuarto de siglo, se ve envuelta en la turbulencia de expedientes, juzgados, cárceles, compra de voluntades de distintos tamaños, agentes del Ministerio Público, directores de prisiones, celadores, agentes judiciales, jueces, enviados de fuerzas desconocidas o que simplemente emergen de la oscuridad, periodistas, amenazas, informaciones detalladas sobre operaciones gigantescas…
Raquenel (en este caso el apellido es más personal que el nombre) consigue clientes, inicia su defensa de traficantes de mariguana y viaja por el país. Y tiene problemas de conciencia. Ravelo refiere uno de ellos. Raquenel busca a su amigo, el padre Raúl Morales Santamaría, y le describe la situación en que se encuentra. El sacerdote, también su confesor, la ilumina:
“—Hija, a veces los caminos que tú crees que son los que debes tomar no lo son. Dios tiene los tuyos para ti. Mucha gente deposita en ti la confianza y su fe en su libertad. Habla siempre con la verdad. Todo esto es un reto. Vienen para ti épocas muy difíciles, muchas de ellas por tu forma de ser porque no sabes quedarte callada. Ten fe y sigue adelante”.
Hasta donde se entiende, don Raúl la encamina beatíficamente a su destrucción.
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Raquenel consigue como cliente a José Carlos Reséndez Bermúdez, cerebro financiero del narcotraficante Juan García Ábrego. Raquenel obtiene su libertad, que es también su ruina. Perseguido por García Ábrego, que lo considera un traidor en potencia, éste huye y en su desesperación visita a su abogada, a la que le entrega un portafolio de piel:
—Ahí le dejo eso —dijo Reséndez colocando un bulto amarrado con ligas sobre el escritorio. Eran 350 mil dólares.
—Espéreme, don Carlos, yo no le estoy cobrando nada. No puedo aceptar esto.
—A ti te debo mucho y nunca me cobraste. Con nada te puedo pagar lo que has hecho por mí.
A García Ábrego, por informaciones de Reséndez a la PGR, lo capturan en Nuevo León y lo deporta a EU. Muy amenazado, Reséndez contrata los servicios de Raquenel para que le ayude a volverse testigo protegido, lo que la abogada consigue. Reséndez presumiblemente cuenta todo lo que sabe. Y a Raquenel los deudos del ya preso García Ábrego la acusan de haber recibido 3 millones de dólares. Ella alega sólo haber recibido sus honorarios. De allí en adelante todo es sucesión de clientes tan incómodos como ella, y manejo del miedo, el elemento que Ravelo sitúa en el centro de su historia. El miedo es la mayor sensación de vida, el miedo es lo que separa a los narcos de la irrealidad de sus vidas. El miedo la guía durante los atentados y los “avisos” como la explosión en su despacho. Y en 1998 sufre el gran atentado en el Hotel Imperial del DF a cuenta del cártel de Juárez en busca de un maletín que ella lleva, supuestamente con 2 millones de dólares. Que nunca aparecen. Ella, a los 52 años de edad, se confiesa ante la prensa:
“No es cierto que tenga mucho dinero. Lo más que he ganado son 350 mil dólares. Me los pagó Reséndez Bermúdez. Me los gasté con mi familia. Soy madre soltera, soy la hija que más dolores de cabeza ha dado en mi casa, no me he quedado con ganas de nada. He hecho lo que he querido. Le he faltado a Dios en todas las formas. Le falté a mis padres, le falté a mi hija porque no le di un padre. El día que más lloré fue cuando estaba en el hospital y me vi todas las heridas. Al fin mujer, soy vanidosa. Estaba yo toda abierta de la panza”.
Ravelo la interroga a fondo:
—¿Procede el amparo contra la muerte? ¿Qué va usted a hacer cuando le dicten esa sentencia?
—Apelar, no le tengo miedo a la muerte. No procede el amparo. No utilizaré ese recurso. Hay uno más eficaz que no falla.
—¿Cuál?
—El perdón.
Los narcoabogados, de Ricardo Ravelo, es un documento impresionante y bien narrado de esa realidad que la gran mayoría sólo entrevemos en reportajes y libros. Raquenel sufre cuatro atentados, recibe un (fallido) tiro de gracia, difunde la inminencia de su muerte, se mueve siempre escoltada, pero no obtiene el recurso eficaz. En Monterrey el perdón no la alcanza y allí el tiro de gracia no fallido es el final de una carrera, si así se le quiere llamar, donde la fama suele ser el anticipo de los epitafios.
Escritor
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Yo admiro a Silvia por su práctica profesional valiente, pero rechazo su complicidad con los malos. Ya era demasiada suerte y no hizo caso. Un saludo Silvia, ahora espero que descanses.
EXCELENTE MAESTRO!!!!!! AL FIN Y AL CABO, ELLA SE LO BUSCÓ, PUES ESCOGIÓ EL LADO ERRÓNEO DE LA JUSTICIA
La moral no es más que una mala careta de lo social, una farsa. Raquenel, simplemente se la quito... bien por ella.
Maestro querido Carlos: ¡qué figura! al parecer, ganar dinero es suficiente.
De acuerdo con El cartel de los sapos eso le pasó por "sapear"; ahora irán tras de su fortuna mal habida: residencias, autos y camionetas de lujo, inversiones, etc...aquí aplica muy bien eso de que a quien 2 amos sirve.....porque cobraba de García Abrego y cobraba del "sapo" o testigo protegido, como le quieran llamar.....mama siempre me decía ratón y queso amigos son; no te confíes de nadie, que el más amigo te da traición....que se cuiden "el pepe",Alfonso Rendón "El Anestesia"y Milton Jiménez "El Cabo", son los que siguen...en la serie de televisión, aclaro...
ALFONDIABOLO: No te metas en/con los pantalones de los regios normales si a Raquenel le fue como le fue...
La Constitución incluye el derecho a todo ciudadano a tener un defensor y en caso de no contar con medios,el Estado debe proporcionar un defensor de oficio. La abogada Raquenel, al margen de susceptibilidades, enfrentó su propia realidad; muchos de nosotros carecemos de tales arrestos para ser congrüentes con lo que decimos y hacemos.
Es cierto lo que leí en otro lugar: la amenaza no son ni los narcos ni los gringos son las malditas comidas chatarra de Burger King, los chescos las golosinas y las Sabritas de Barcel. En dos décadas desaparece la obesa raza mexicana. Echemos panza amigo
Eso de los narco abogados, era cosa de los años 80`s y sobre todo, 90`s. En la actualidad, debido al crecimiento de la violencia, los paramilitares ya ni usan abogados; el mejor amparo es un comando de 50 efectivos armados y los mejores argumentos son unos balazos de AR15 con granadas.
FELICIDADES DON CARLOS SU NOTA MUY BUENA. PARA SERVIDOR DE QUERETARO TIENES MUCHA RAZON, LE CENSURA AQUI ESTA MUY MAL. NO TE DEJAN HACER COMENTARIOS PURO HAPY,HAPPY.
Cuantas personas no hay como Raquenel, entre lo legal y lo corrompido. Como por ahí dicen: son los productos de nuestra sociedad de doble moral, de injusticia, impunidad, miseria y voracidad.
Por una parte se cuestiona a los Abogados que defienden a delincuentes, pero ¿acaso éstos no tienen derecho a defenderse?, ¿qué acaso la Ley sólo debe aplicarse a los "inocentes"? Todo este asunto de la defensa de delincuentes es muy discutible. Aquí hay un fondo ético que cada Abogado defensor debe afrontar de acuerdo a su formación y criterio común. Hasta a los delincuentes de más baja ralea: los secuestradores que asesinan a sus víctimas, el Estado se asegura de otorgarles un defensor de oficio cuando aquellos carecen de recursos. Lo que sí es condenable es que la corrupción de jueces, agentes del ministerio público, agentes policíacos y en general todo el personal de los organos que administran la Justicia, impere bajo el dominio del dinero.
un artículo Excelente. Pienso que en el México del narcotráfico una vez que te hacen una oferta solo quedan 2 caminos: aceptar el encargo o atenerte a la muerte por rechazar el trabajo. lo cierto es que ambas opciones se convierten en una condena.
El defender delincuentes, es una decisión antiética y contraria a la vida por lo que representa un camino de y hacia muerte cuando se aboga por los comerciantes de las adicciones y traficantes de droga. Es la doble moral de este país.Las leyes tendrían que señalar claramente que éstos -los narcos- sólo tendrán para su defensa a los de Oficio, que son burócratas pagados por el gobierno.Esto sería así, si realmente se combatiera a estos monstruos del exterminio porque no son humanos son entes excretables, nacidos de matrices demoniacas. Así que la Raquenel recogió la cosecha que sembró.Ni siquiera merece hablar de ella ni de ningun abogado de mafiosos, cobró dinero teñido en sangre y el resultado era obvio.
Un día recorriendo los límites del cielo, San Pedro se dio cuenta que había un problema: Los límites del infierno habían penetrado varios kilómetros en los del cielo y eso molestó al encargado de abrir sus puertas. Sumamente molesto le llamó por celular a Lucifer. En tono airado le reclamó que se estuviera apropiando indebidamente de terrenos del cielo y lo amenazó con llevarlo a tribunales mediante un buen abogado. Lucifer soltó una estridente carcajada que se escuchó hasta el último rincón del cielo. "Ya estuvo que perdiste el pleito", le dijo Satán a San Pedro. "¿Por qué?", le preguntó. Porque en el cielo no hay un solo abogado. ¡Acá están todos conmigo..! Silvia Raquenel vivió en el infierno de la justicia mexicana y aun mas vivió el infierno mas temido, el vivir en el narco y tratar de sobrevivir en el, no lo logro y murió. Pero ella tenia mas pantalones que un regio normal, ¿ ha poco no?
Raquenel es un fruto de los que, ahora, está dando la sociedad de México.
¡Censores pelotudos!
Impactante realidad. La peor amenaza para la población de este país y que poco se toma en cuenta es la destrucción de ella por obesidad. Esto borrará la raza mexicana en unas décadas más eficazmente que ningún control de población: Desequilibrio Hormonal, adolescentes estériles. Todos los chescos las botanas y golosinas (adicciones descontroladas o más bien promovidas desde la infancia) han partido por la mitad la esperanza de vida, aparte de encarecer innecesariamente el sistema de salud, (diabetes y muchos otros males que antes de los 40 no existían aquí). Siempre ha habido la atávica costumbre: el niño gordito es sano y la mamá que lo logra es mejor madre. Esto es peor que el calentamiento global, el efecto invernadero, el narco, el peje o el otro. Ni Raquenel lo hubiera podido parar como, con todo respeto, no pudo detener lo referido aquí.