A la memoria de Pablo Latapí y con mi afecto a María MatildeEl pasado jueves 30 de julio —como lo anuncié en mi anterior artículo— se “presentó a la sociedad”, ante unos 900 asistentes, la evaluación más completa sobre la diversidad biológica y los ecosistemas terrestres y marinos de nuestro país, denominada Capital natural de México (CNM). El estudio fue convocado y coordinado por la Conabio, involucró a 650 autores, 100 revisores y 220 instituciones mexicanas; su elaboración duró más de cuatro años y representó un enorme y poco frecuente esfuerzo de grupo para tratar un tema central para la seguridad de nuestra nación. En la presentación se contó con el privilegio de dos comentaristas excepcionales de la obra: el doctor Walter Reid, organizador del Millennium Ecosystem Assessment, un estudio global sobre el estado de la biodiversidad y los ecosistemas del planeta, y el doctor Leonardo Curzio, sociólogo e historiador, miembro del CISAN de la UNAM y reconocido comentarista político. Los compiladores centrales de los tres volúmenes hicieron una brevísima síntesis de los puntos salientes de cada volumen. Me parece importante resaltar algunas ideas vertidas por los comentaristas respecto a la obra que amablemente analizaron. Walter Reid se refirió al CNM como “el más sobresaliente estudio en todo el mundo en la materia y” que en los momentos actuales “constituye una guía para separarse del escenario tendencial de deterioro hacia una nueva gestión de los ecosistemas”. El doctor Curzio expresó su grata sorpresa ante “la vitalidad de la red de investigadores mexicanos que hizo posible este documento... y que combinan la solidez científica con la preconización de políticas públicas o líneas de acción para atender problemas, para reducir tensiones y para ubicar potenciales oportunidades... es un documento que capta bien el lenguaje periodístico: porque sabe enfatizar lo importante sin dramatizar, porque señala los puntos débiles, porque en última instancia es un ejercicio de denuncia, como debe ser el buen periodismo, de una situación que debe por muchas razones cambiar”. Otra reflexión que compartió con los asistentes fue “el cambio de mentalidad en la que esta obra nos convoca. Una mentalidad que reconozca lo complejo y vea en la diversidad un tesoro y no una serie de ramificaciones prescindibles”. En resonancia con uno de los temas centrales del documento presentado, el doctor Curzio mencionó que “lo que nos hace rabiosamente falta es una cultura que suba a la agenda nacional, de manera permanente, el tema del capital natural del país”. Este es sin duda uno de los retos que tenemos y espero que este documento estimule pasos firmes en esa dirección. Los problemas ambientales y la preservación de los ecosistemas están adquiriendo una considerable dimensión internacional y seguirán haciéndolo con más fuerza en el futuro. La obra a la que me he referido nos permite estar preparados para esta nueva fase de las negociaciones internacionales con un sólido conocimiento de nuestros recursos, con la instrumentación de las mejores prácticas que combinen desarrollo económico y social, bienestar humano y conservación de nuestro capital natural, lo que no puede sino significar ventajas para el país y nuestra sociedad. En mi próxima entrega en este espacio tocaré algunos de los aspectos relacionados con la diversidad del país que han jugado un papel central en el análisis de Capital natural de México. La obra entera está disponible en la página de Conabio, www.conabio.gob.mx, y se actualizará permanentemente con nueva información. jose.sarukhan@hotmail.com Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM |