¿Para eso querían el poder?

Carlos Monsiváis es ante todo un hombre observador. Escritor que toma el fenómeno social, cultural, popular o literario, y que, ...
Más de Carlos Monsiváis12 comentarios | 5,383 lecturas
Un grupo de líderes del Partido Acción Nacional, a punto de celebrarse, o más bien dejarse de celebrar el bicentenario de la Independencia, descubre la autonomía. También ellos pueden ser independientes, también ellos pueden llamar a filas a su disidencia que, a pesar de ellos, existe. Y en este proceso lo que se transparenta es la ausencia de ideas, de un lado y de otro del conflicto, un desfile de carencias culturales e ideológicas que prueba lo que debería ser obvio: la educación de élite ha logrado deshacerse de su capacidad de enseñanza, por lo menos en lo relativo a su formación de líderes políticos. Se han educado para concentrar el mando y no les ha ido tan mal, si se toma en cuenta que han dependido de todo menos de una formación rigurosa y de un entendimiento esencial del país y del mundo. ¡Oh dioses, oh fábulas del tiempo, oh indiscreciones de la historia! Una élite que en el momento de enojarse y sublevarse no encuentra a mano sino el habla partidaria del PRI y del PRD. De estos dos partidos, también en ruinas en lo tocante a la articulación ideológica, el PRI ya en su mayoría proviene de esta forja de élites, a precio caro y bilingüe; el PRD en su mayoría aún proviene de la educación de masas, aunque los resultados en todos los casos, excepciones debidas, difamen a la enseñanza.
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El proceso viene del siglo XIX. Al aprobarse la enseñanza laica, la derecha y la Iglesia católica deciden preservar una zona de exclusividad: la educación de las élites, en la que necesariamente lo religioso ha de garantizar la unión del compromiso ideológico con las ventajas sociales. En este medio, la lealtad a los rituales, no a las convicciones, es también certificado de clase. Todos pueden ser creyentes pero sólo algunos reciben al mismo tiempo la fe y las garantías de pertenecer a la cumbre, con todo y pirámides de indulgencias.
A los liberales esto no les importa en demasía porque en la segunda mitad del siglo XIX lo urgente es el acceso a la alfabetización, de uso tan restringido hasta entonces. “Gobernar es poblar”, dice Alberdi en Argentina, y los liberales mexicanos podrían exclamar: “Educar es poblar”; porque, con expresiones distintas, están convencidos de algo esencial: el Estado tiene como punto de partida la construcción de la ética republicana. De allí la introducción a la Ley Orgánica de Instrucción Pública (2 de diciembre de 1867): “Considerando que difundir la ilustración en el pueblo es el medio más seguro y eficaz de moralizarlo y de establecer de una manera sólida la libertad y el respeto a la Constitución y a las leyes...”.
Entre 1860 (Leyes de Reforma) y 1867 (Ley Orgánica de Instrucción Pública) han pasado demasiadas cosas: guerras civiles, intervenciones extranjeras, debilitamiento y desprestigio del clero, “saltos mentales” en la población. Los liberales ya están al tanto: los pobres requieren de la instrucción primaria gratuita y obligatoria. En una investigación de primer orden, Nacionalismo y educación en México (Colmex, 1975), Josefina Vázquez señala los pasos del proceso: la incorporación de las niñas, la necesidad de estudiar las leyes fundamentales del país, la autonomía de la moral. “Era necesario —explica Josefina Vázquez— seguir el viejo consejo del doctor Mora de aprovechar la niñez para formar nuevos hombres. Había que arrancar la educación de las garras del clero y difundir ampliamente la enseñanza”.
Y Gabino Barreda, fundador de la Escuela de Estudios Preparatorios, sintetiza el proyecto: “No basta para uniformar esta conducta con que el gobierno expida leyes que lo exijan... para que la conducta práctica sea, en cuanto cabe, suficientemente armónica con las necesidades reales de la sociedad, es preciso que haya un fondo común de verdades de que todos partamos”.
Ese fondo común de verdades aprovecha la tradición (Roma no se deshizo en un día) y recurre a los nuevos conocimientos, a la sociología, a la filosofía. Se pone entre paréntesis a “las verdades reveladas” y se busca un corpus de verdades que vengan de la historia, la ciencia y la realidad (una selección de costumbres de la vida cotidiana).
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A principios del siglo XX la educación laica parece confinada a la ciudad de México, y al estallar la Revolución se prodigan condenas de los insurrectos, se maldice a la Constitución de 1917 (en especial al artículo tercero), se declara a Plutarco Elías Calles el anticristo, y se prodigan mentiras, calumnias, necedades, tonterías. Y, de nuevo, las escuelas particulares son refugio del tradicionalismo.
En la sociedad, el clero busca el consenso en torno a un dogma: el que no es católico no es mexicano. Esto tiene más repercusiones de las previstas y, sin que se verbalice, acaba por creerse. La plena ciudadanía depende de la religión que públicamente se profese. La élite, todavía hasta 1967, juzga conveniente educarse en la UNAM, no confía en otros sistemas de conocimiento. Luego, el odio al radicalismo y la radicalización fortalecen los territorios a donde acuden los que, por clase y por sistema de poder, van a gobernar.
La crisis de valores tiene que ver en lo básico con el arrasamiento de los intereses colectivos en favor del individualismo más atroz. Ante eso no hay respuestas fáciles. ¿Qué lleva al estudiante de escuelas privadas o públicas a la adopción de valores “inaplicables” en la realidad? ¿Qué ofrece el ejercicio de la honradez y la honestidad en un medio regido por el capitalismo salvaje, y qué crédito darle al respeto por la naturaleza en medios guiados por la destrucción ecológica? El niño o la niña entran en conflicto al recibir educación religiosa en casa y educación laica en la escuela, entre otras cosas porque no reciben educación religiosa en casi ninguno de los hogares católicos. Según afirman varios obispos, las familias mexicanas, en su mayoría, dicen ser católicas pero en rigor profesan el “ateísmo funcional”, o de otro modo no se explica la constante solicitud de una “nueva evangelización”. Pero ese no es el tema, sino la estricta formación universitaria de las minorías, esa que ahora no se advierte en los debates de Acción Nacional, sostenidos en lo básico por el rezongo, la gana de no permitir que el maestro venda los gises y los pizarrones, y la incapacidad de expresar lo que creen porque todavía no lo han memorizado.
Escritor
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A juzgar por el estilo de los comentarios de tus lectores, veo que la monsivayitis es contagiosa.
EXCELENTE MONCHI! QUE SE PUDRA LA IGLESIA!
El advenimiento de grandes Universidades y centros de estudios tecnológicos públicos o privados, esparcidos en todo el territorio mexicano, no ha podido generar la cultura ni los conocimientos suficientes para el desarrollo sustentable de nuestra nación, tendiente a su total independencia, pues sus enseñanzas responden a necesidades de empresas extranjeras, que ven en nuestro país solo un maquilador y no un desarollador. Cada vez son mas solicitadas las licenciaturas y post grados en cuestiones sociales o de administración pública, en detrimento de la ciencia, lo cual nos mantiene en un desarrollo científico y tecnológico muy por debajo de la media en otros países, aún con menor presupuesto que el nuestro. La educación en México, desde lo fundamental hasta lo profesional ha sido secuestrada por intereses políticos y lidereada por sindicatos corruptos, funcionarios públicos inexpertos, todos ellos contando con la protección de gobiernos ineficaces o corruptos que han brillado por su falta de autenticidad o legitimidad.
VERDAD NACIONAL LACERANTE, DE MONSIVAIS: "arrasamiento de los intereses colectivos en favor del individualismo más atroz", catalizado por la tolerancia, complicidad o inactividad de las autoridades del paìs, ha generado 50 millones de pobres. AGRAVADO POR ACCIONES MÌNIMAS Y O CASI ESTÈRILES DE PERSONAJES DE DE LA ACADEMIA, DE INTELECTUALES, DE ASOCOACIOES INDEPENDIENTES, ONG,...., POR SU DESUNIÒN , AISALMIENTO Y DESINTERÈS
No dudo de tu sabiduria Carlos y comprendo tu posicion ideologica, México se transforma pero no cambia en lo esencial, seguiremos en la lucha de clases como algo natural y solamente la inteligencia de algunos marcara el rumbo de nuestro futuro, no olvidemos la historia del pais, los efectos de nuestra posicion geografica y el egoismo innato de nuestro pueblo por la herencia educativa del dominio de España, los pueblos autoctonos se defienden con astucia para no caer en la tentacion de ilusionarse con la riqueza material, los costumbrismos superan las ambiciones vanas, siendo imparcial es mejor pensar en un grupo de poder que siga liberando las cadenas de la ignorancia popular respetando sus costumbres,no el PAN que no sabe gorbernar, a dejarnos llevar por las tentaciones del conservadurismo a ultranza que nada tiene que ver con los valores morales por necesidad, continua asi con esa lucidez que te hace diferente Carlos como a la china mendoza, por ejemplo.
Excelente, don Carlos. Priístas y panistas, la mayoría, niños bien educados en una realidad distante son, han sido y serán incapaces de gobernar medianamente bien en un país que desconocen por completo. Lo verdaderamente triste es ver a una izquierda que pareciera ni siquiera haber pisado las aulas de la secundaria nocturna. Como universitario, egresado de la UNAM, me da vergüenza el nivel de preparación de una izquierda mexicana retrógrada e incapaz de articular propuestas medianamente viables. Pareciera que los niños bien llegaron para quedarse en el poder y que la izquierda está destinada a ser su comparsa. Un análisis similar a este, dirigido a esos grupitos que han secuestrado la izquierda en México, sería de agradecerse.
¿También ustedes le hacen al censor fascista? ¡Buen provecho!
La educación de las masas proviene de la televisión -taranovelas y fuchibol-. La diferencia entre un estudiante -es un decir- de escuela pública y privada es un i-pod y la marca de los tenis
QUE EXTRAORDINARIO APUNTE NARRATIVO DE LA GENESIS, METAMORFOSIS Y CONCEPTUALIZACION, DE LA EDUCACION EN LA HISTORIA DE NUESTRO PAIS,ANALIZANDO LA IDEOSINCRACIA EN SU MAXIMA EXPOSICION. NO CABE DUDA, DON CARLOS, CUANDO ESTA DE VENA, TIENE UN PODER DE ANALISIS Y DISECA CON PRECISION BELLISIMA. LO FELICITO SINCERAMENTE.
Vaya verdades de 24 kiates, felicidades maestro, si los panistas en el poder leyeran su columna (en el supuesto de que la entendieran, claro)se avergonzarían, o no, la tozudez y el cinismo son algunas de sus más caras virtudes
Mi muy admirado Carlos: brillante como siempre, Efectivamente, tal parece que a aquellas minorías privilegiadas que han tenido una educación superior en escuelas de plástico, donde les han formado una burbuja para ver únicamente la "realidad" que se pretende que vean, han llegado en los últimos 15 años a ocupar cargos de importancia en los niveles federal, estatal y municipal del gobierno, desde donde toman decisiones que, en la mayor parte de los casos, no son las más afortunadas. El clero, desde luego, se encuentra de plácemes, pues estos funcionarios privilegian sus relaciones con las cúpulas religiosas. Pero mientras tanto, ¿ qué sucede con las masas de mexicanos que no encuentran empleo ni alguna oportunidad que les permita vivir y mantener a sus familias con ciertos rasgos de dignidad ? ¿ Qué sucede con esa movilidad social que existía en otras décadas ? Un mexicano que nazca en niveles marginados de nuestra sociedad queda condenado a permanecer toda su vida en ese medio, porque no va a tener las oportunidades necesarias para salir. La única alternativa puede ser ofrecida por la economía informal o por la delincuencia, organizada o no. Y después, nuestras autoridades y el clero se rasgan las vestiduras al pretender no comprender las causas del crecimiento vertiginoso de ese cáncer que invade nuestra sociedad. Con todos sus defectos, la educación pública, LAICA, sigue siendo la mejor opción para quienes nos encontramos en los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad.
Bueno y profundo tu escrito don Carlos. Dices: Se han educado para concentrar el mando (Aunque no han sabido mandar ni delegar ni responder). También: Luego, el odio al radicalismo y la radicalización (que ambos, odio y radicalismo son extremismos y el extremista no es racional). De la cuestión religiosa, con todo respeto porque es muy polémica de suyo: poca gente distingue entre la Divinidad y la religión y no es lo mismo, la segunda solamente es opio y no soy comunista. La grandeza de la verdadera Universidad, donde convives con el hijo del comerciante, del bolero, el hijo del político, el hijo del adinerado y del corrupto y conoces casi toda suerte de mexicanos. Ha sido una buena muestra Gracias