Hay ocasiones en que las palabras están de más. Las cosas suceden tan de repente que no nos dan tiempo a reaccionar. La muerte es así. Llega sin avisar, pero cuando ésta arriba de manera provocada entonces es peor, porque se infringen preceptos básicos de la vida, mismos que nos hacen ver que seguramente no somos el ombligo del universo.Y también que no somos tan civilizados, de hecho a veces somos tan salvajes que los sentimientos más pedestres nos invaden y podemos terciar con la vida de otros seres humanos e incluso la propia sin siquiera chistar... eso fue lo que sucedió el sábado. Desafortunadamente, no hay marcha atrás, simplemente sucedieron las cosas y dos vidas importantísimas para muchas personas se apagaron de repente. Steve McNair, aquél mítico QB de los Petroleros de Houston dejó de existir el sábado; sin embargo, su leyenda quedará para la posteridad. McNair fue reclutado por los Petroleros en la primera ronda del Draft de 1995, como tercera selección global, y durante sus primeras dos temporadas estuvo peleando por la titularidad, la que finalmente ganó, convirtiéndose en el último quarterback de Houston, que para 1997 emigraron a Tennessee dejando tras de sí a una afición fiel por varias décadas. El equipo cambió de nombre a Titanes y McNair por supuesto fue el líder. Para la temporada 1999 llevó a su equipo hasta el Super Bowl, encuentro en el que fueron derrotados por marcador de 23-16 luego de que en la última jugada del mismo se quedaron a media yarda de anotar e intentar el punto extra que habría llevado al tiempo extra. Permaneció hasta 2005, luego de dos temporadas en las que las lesiones no le permitieron estar al 100%. Emigró a los Cuervos de Baltimore, con los que fue titular en 2006, pero para 2007 la edad y las lesiones lo mandaron a la banca. Se retiró dejando tras de sí 2,733 pases completos, para 31,304 yardas, 174 pases de touchdown y 119 pases interceptados en 13 gloriosas campañas. El legado de McNair es grande. Eddie George, quien fuera su compañero con los Titanes, mencionó que era un verdadero guerrero, la cabeza del equipo en todos los sentidos. Por su parte, Ray Lewis, que fuera rival de McNair y después su compañero con los Cuervos, declaró: “Era un atleta impresionante, que en varias ocasiones lo golpeó con tal fuerza que pensaba que no se levantaría de la grama; sin embargo, al hacerlo le decía ‘¿es todo lo que tienes Ray?’”. La teoría de la policía es que su novia Sahel Kazemi fue quien lo asesinó y luego se suicidó. De esta manera, Steve McNair dejó de existir. Nos preguntamos si valió la pena irse del mundo de esa forma. Descanse en Paz. Por lo pronto… hasta la vista. |