La planificación familiar, programa pionero en la ciudad de México, tiene más de siete décadas de figurar oficialmente en las campañas de salud pública, aunque ya existían numerosos antecedentes desde el siglo XIX.Aunado a esto, la historia de la labor social en favor de la niñez en nuestra ciudad se remonta a los años posteriores a la conquista española con las casa-hogar creadas por misioneros, las instituciones de beneficencia para menores e incluso con añejos programas gubernamentales. Pero sería desde el primer cuarto del siglo XX cuando las autoridades volvieron a centrar sus esfuerzos en la prevención de los embarazos, que según su criterio, era la verdadera causa de que cientos de niños se sumaran anualmente a los indigentes de una urbe cada vez más hostil e indiferente. Las antes conmovedoras siluetas que llamaban la atención de los capitalinos, terminaron por convertirse en parte del paisaje cotidiano. No obstante, muchos coinciden en que dichas campañas, aunque útiles y necesarias se mantuvieron como una salida gris y recurrente en los discursos de los funcionarios cuando el delicado tema de sus esfuerzos a favor de la niñez desprotegida salía a relucir. Fue en la década de los años 40 cuando el gobierno emprendió varias importantes acciones con la finalidad de establecer programas sociales que protegieran a los menores. En los 50, el problema de los niños de la calle y abandonados, más que en un hecho que requería de acciones altruistas, comenzó a tomar la envergadura de un problema de prioridad nacional. Durante el sexenio del presidente Adolfo López Mateos se emprendieron las más memorables acciones para tratar de menguar la cada vez más grave situación; incluso se barrió parejo y sin distinciones, los niños mexicanos eran todos, y hasta en las primarias se instauraron los desayunos escolares. Con Díaz Ordaz, la situación volvió a agravarse por la indiferencia de muchos organismos ocupados tan sólo en presentar con bombo y platillos acciones de paliativo temporal. Este hecho contribuyó a crear el negro panorama que durante los 90 y hasta nuestros días, ha colocado a México entre los 20 primeros lugares de alarma para la UNICEF. Y aunque la ciudad de México fue también pionera en emprender acciones en favor de la niñez desprotegida, aquellos pequeños siguen mostrando todavía hoy las verdades que duelen y las promesas vacías de añejos discursos. |