La ciudad de Bogotá, que fuera el Departamento de Dinamarca, distaba del río Magdalena 200 kilómetros y por ahí pasó el oleoducto de Caldas. Recuerdo que en mayo de 1964 un grupo de 48 campesinos, en uso del derecho de defensa de sus tierras, se convirtió en “guerrilla móvil”. Ya en los años siguientes la extensión de las juventudes guerrilleras se movió en los programas de la defensa agraria, fundando un movimiento que inauguró el “Programa agrario”, pasando a la historia con el nombre de la “Resistencia de Marquetalia”.Fue desde entonces que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocidas como FARC, han puesto en jaque a cada presidente de la República. Una investigación independiente de carácter internacional llegó a afirmar que 20% de los trabajadores eran espías del gobierno que simulaban su misión, mezclándose con el resto del 80% que eran miembros de la guerrilla. Las muchas organizaciones campesinas con células urbanas que siguen la lucha contra la falsa democracia de muchos de los gobiernos de Sudamérica denuncian la marginación de los pobres y, sobre todo, de los miserables que componen la población de más de 70% del mundo y ensartan las fechas electorales para confundir a los ciudadanos. Las FARC se han aliado años atrás con las guerrillas de Guerrero y con la Afadem (Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos en México), que reclama la desaparición de 56 personas del municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero, donde operara Lucio Cabañas. Y también se han aliado en Oaxaca con el EPR (Ejército Popular Revolucionario), del que desaparecieron, el 25 de mayo de 2007, sus integrantes Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Las guerrillas de Colombia y de México en Guerrero y Oaxaca muestran la inconformidad de las grandes mayorías que son perseguidas y reprimidas por los poderosos políticos y los hombres del dinero. La guerrilla sorprendida por el Ejército colombiano hace poco perdió a Raúl Reyes, número 2 de la organización, quien operaba en una isla perdida en los cauces del río Amazonas. El hecho tuvo lugar en terreno ajeno, correspondiente al Ecuador, y el gobierno colombiano trató de deshacerse en excusas. La extensión de la guerrilla llega al pueblo de Iquitos, población peruana distante de otros grupos de la guerrilla, mediando el río Amazonas. La súbita expulsión del colombiano Miguel Ángel Beltrán, quien realizaba un curso posdoctoral en la UNAM y que el gobierno de México entregó al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, no es sólo parte de una lucha por las tierras de los campesinos. Es como todas las democracias, que son mafias que tienen el poder en sus manos y lo aprovechan para sus intereses de grupo. Uribe trata de reelegirse a pesar de dos partidos políticos importantes que no se entienden para aprobar una reelección presidencial, y las guerrillas a su vez continúan su labor de secuestrar particularmente a los miembros del Ejército y traficar con enormes cantidades de narcóticos. jodeortiz@gmail.com Escritor |