El gran debate nacional

Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecn...
Más de Macario Schettino8 comentarios | 272 lecturas
Tenemos problemas, no cabe duda. Todos ellos, afortunadamente, tienen solución. Pero las soluciones no son gratuitas, tienen costo. No siempre en dinero. Pero como siempre ocurre con los problemas, no pueden resolverse si antes no se han entendido bien. Y, aunque le parezca extraño, es ahà en donde estamos atorados.
He escuchado mucho que en México nos sobran diagnósticos pero nos faltan soluciones. Esta frase no tiene sentido. Si un diagnóstico está bien hecho, la solución es inmediata. Si no podemos pasar a las soluciones es precisamente porque no podemos tener un diagnóstico que compartamos, ya no todos, sino al menos la mayorÃa.
Aunque cada cabeza es un mundo y todos tienen su muy particular punto de vista, hay tres diferentes interpretaciones sobre el origen de nuestros problemas actuales que engloban a la inmensa mayorÃa de los mexicanos. Decidir entre ellas es el problema básico de México.
Una primera interpretación parte de que los problemas que tenemos son producto del final del régimen polÃtico en que vivimos buena parte del siglo XX. Esto significa que desde 1997, más o menos, el paÃs no puede tomar decisiones porque no tenemos las instituciones adecuadas para un gobierno dividido, como el que hemos tenido desde entonces. Esta interpretación supone que lo anterior a 1997 era preferible a lo actual, aunque no necesariamente perfecto, y tiene como conclusión evidente la necesidad de un marco institucional que permita recuperar parte de lo que antes tenÃamos bajo la situación polÃtica actual. Esta interpretación es compartida por muchos simpatizantes del PRI, pero no por todos, y creo que podrÃamos definirla hoy alrededor de Manlio Fabio Beltrones, que incluso ha presentado su propuesta de cómo construir ese marco institucional, aunque no ha logrado que el tema se discuta con profundidad. Son sus ocho Rs.
La segunda interpretación achaca los problemas al abandono de los ideales de la Revolución y el ingreso al neoliberalismo. Su fecha mÃtica es 1982, año que utilizan con frecuencia para cortar entre los males del presente y las bondades del pasado, que ellos recuerdan extraordinario. La frase que más frecuentemente utilizan es que “el modelo económico no sirve”, y sus propuestas suelen ir más en dirección económica que polÃtica. Esta interpretación es prácticamente única en el PRD, pero es compartida por muchos priÃstas. En este último partido, me parece que Beatriz Paredes es la figura que aglutina esta interpretación.
La tercera interpretación argumenta que los problemas que hoy tenemos son resultado no del fin del régimen ni de su desviación, sino del régimen mismo. La fecha de referencia en este caso es 1938, cuando el régimen de la Revolución se consolida, de forma que la época previa, el liberalismo autoritario de Juárez, DÃaz, Obregón y Calles, se considera preferible a lo que ocurrió después. Esta interpretación deberÃa ser compartida por el PAN, partido creado precisamente en oposición a ese régimen, pero no es asÃ. Esta interpretación, me parece, no tiene una fuerza polÃtica que con toda claridad la abrace. En sentido opuesto, me parece que el PAN no tiene una interpretación definida del origen de los problemas, lo que explica su errática operación.
Las tres interpretaciones implican cosas muy diferentes. La primera nos lleva a plantear un cambio institucional que haga más operativo al gobierno; la segunda, a proponer un cambio de orientación económica; la tercera, a decidirnos a revisar crÃticamente el pasado y a reconocer el gran fracaso que fue México durante el siglo pasado.
Para la primera, lo importante es equilibrar la fuerza del presidente y el Congreso, establecer mejores reglas presupuestale, e ir corrigiendo gradualmente los problemas nacionales. Para la segunda, hay que dejar de lado restricciones macroeconómicas e impulsar al mercado interno, incrementar el gasto público y dotar a la población de más derechos. Para la tercera, se trata de abandonar definitivamente las creencias del nacionalismo revolucionario e incorporarnos con seriedad en la dinámica económica mundial, construyendo un marco institucional que lo permita.
Para que no haya duda, esta última interpretación es la que me parece correcta, según he argumentado con todo detalle en Cien años de confusión. Además, estoy convencido de que hay una mayorÃa de mexicanos que coincide con ella. Pero la inexistencia de una fuerza polÃtica que la asuma ha impedido su éxito.
Todos los problemas que hoy tenemos: seguridad, economÃa, educación, pobreza, dependen de la interpretación que elijamos para definir nuestra vida en común. Decidir entre las tres es el gran debate nacional, para el bicentenario y para el resto del siglo XXI. Para eso es la polÃtica, para que confrontemos nuestra interpretación de lo que enfrentamos, y con ello demos herramientas a los mexicanos para que elijan lo que les parezca preferible. Pero hay que debatir en serio.
www.macario.com.mx
Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
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No son las únicas posibles causas, hay tantos diagnósticos como mexicanos. Un mexicano rico te dirá que México va bien, y que los que son pobres no es porque algo en el paÃs esté mal, sino porque son unos pobres bueyes, Alguien de clase media aspiracional, te dirá, que México requiere de hacer reformas que permitan y faciliten la inversión y creación de empresas, otra parte de la clase media, te va a decir que se requiere que sea el propio gobierno el que invierta, y que el mismo construya empresas y empleos. La clase baja, te dirá que México esta jodido por culpa de nuestra situación geográfica que nos pone cerca de estados unidos, y que para mejorar la situación económica, solo se requiere reducir los sueldos de los burocratas, nacionalizar todas las empresas, darnos a todos contratos de trabajo como los de luz y fuerza, y que el peje sea presidente, ah si y que expulsen del paÃs a los extranjeros, a los ricos, a los empresarios y a todos los que no crean en la virgen de Guadalupe. PD Arriba Zapata, Villa, Obregon, Carranza y Pedro Infante!
Dr. Schettino, coincido totalmente con usted. No podemos cerrar los ojos al resto del planeta. Nos hemos aislado voluntaria e involuntariamente por demasiado tiempo ya. Mi esperanza es que somos un paÃs joven y deberÃamos poder reconocer los errores y aciertos de nuestra visión nacional derivados de la guerra civil mexicana (que no fue revolución) del Siglo XX. Me voy a permitir proponer una idea: deberÃamos abandonar la visión de que sólo un México es posible y aceptar la realidad de que somos un paÃs plural, multi-cultural (pregúntenle a los grupos indÃgenas), multi-lenguaje y quizá hasta multi-monetario (¿porqué no usar el dólar, por ejemplo? ya muchas zonas turÃsticas y fronterizas lo hacen en nuestro paÃs). Quizá nos hace falta reconocer que no tenemos un único proyecto de paÃs y que deberÃamos constantemente lograr acuerdos para salir adelante.
El problema no son los diagnósticos ni las soluciones. Coincido con la tercera vÃa que planteas Macario, pero el problema principal que tenemos es la mezquindad y mediocridad del 99% de los polÃticos. Es lo primero que tenemos que atacar. Dar oportunidad a los jóvenes que no tienen pasados partidistas pero que tienen vocación de servicio. De otra forma, seguiremos escribiendo y criticando pero sin actuar. Muchos saludos.
Estimado Macario. Me parece valioso que se traten de diferenciar los diagnosticos sobre lo que ha fallado en Mexico y las soluciones. Sin embargo, creo que los cambios institucionales que implicarÃa el tercer diagnóstico (no discutidos) pueden tener coincidencias con los cambios que propone Beltrones. Asà entonces... ¿Por qué no analizar cuales de las "8R" tienen más sentido en la situación actual? ¿O bien, cuáles de esas "Rs" no tendrÃan sentido si el diagnóstico de las cosas está equivocado?
No necesariamente un acertado diágnostico nos conduce a la solución del problema, sobretodo en nuestro paÃs, donde las reglas no escritas son las que imperan y determinan el éxito de las estrategias implementadas por pésimos polÃticos de un sistema decadente que copia modelos (buenos y malos) de gobiernos de otras prósperas naciones. Hace poco vi un documental hecho en Alemania sobre tratamientos HolÃsticos (los que ven al paciente como unidad alma-cuerpo-mente-espÃritu-estados anÃmicos-esperanza-sentimientos y emociones). En este documental se asegura que un treinta porciento de los pacientes se cura con los tratamientos comunes, otro treinta por ciento su enfermedad es psicosomática, otro treinta porciento no sana con ningún tipo de tratamiento, y el diez por ciento restante no recibe un adecuado diagnóstico y sufre el que se le aplique un tratamiento que no será eficaz. Desde mi punto de vista nos equivocamos en muchas de nuestras estrategias por ignorancia, por ingenuidad, por buena fe o por falta de experiencia... a veces queremos que los grupos actúen, por ejemplo, con sentido común, siendo que nunca han formado sus conciencias y persiguen intereses de grupo y no los de la sociedad en su conjunto (incluyendo a las minorÃas y a los grupos vulnerables). Si queremos ser una comunidad activa y participativa debemos comenzar por establecer una fructÃfera comunión entre los ciudadanos... Para lograr lo anterior, no basta con los buenos deseos y las cartitas a Santa Claus.
Me pregunto para que ha servido la polÃtica en México? Lo único que hemos visto los mexicanos es que quienes han incursionado en este campo solamente se han enriquecido de manera insultante! Y seguimos siendo un paÃs fracasado! No ha habido cambios de mejora en absolutamente nada!
el pan lo unico que quiere es el poder para la cleptomania eso los une porque no tiene una ideologia en la practica solo el egoismo pasamos de guatemala a guatepior pero si todo tiene remedio seran los ciudadanos quienes cuando hagamos la tarea podra efectuarse pacto con quien no quiere cambios sino graduar el descontento con elba ester, dechams, iglesia,tv., rentistas en lo economico que impiden la competividad e inovacion que nos tienen con los servicios mas caros es latrocinio cinismo no les haga el caldo gordo
Me parece una planteamiento y coincido contigo Macario en el sentido de ponernos de acuerdo en el diagnóstico para contruir una nueva arquitectura institucional. No podemos seguir dando "bandazos" y poniendo parches porque no solucionamos nuestros problemas estructurales.