Una excelente estrategia de promoción de un libro concebido y confeccionado probablemente por un equipo de periodistas con visión de marketing logró atraer la atención mediática sobre una colección de anécdotas ciertas e inciertas, hiladas con el atractivo de la intriga y de la insidia pueblerina.Esto le ha permitido regresar como definidor privilegiado de nuestra provinciana agenda pública al protagonista de la historia de dos chantajes fallidos. Ya no se pone en duda el chantaje que se propuso realizar Carlos Ahumada al videograbar a sus cómplices en una red de corrupción del gobierno capitalino de López Obrador, con la pretensión de obtener pagos multimillonarios por contratos a su vez producto de sobornos por cientos de millones de pesos. Pero fiel a su patrón de conducta, del libro y de las reacciones provocadas se infiere otro chantaje echado a andar por Ahumada, esta vez contra quienes participaron con él en la publicación de aquellos videos. A éstos los habría amenazado con dar a conocer esta versión deshonrosa de los detalles de la transacción si no le entregaban cientos de millones, supuestamente pactados, para resarcirlo de los que entregó a los políticos perredistas que lo rodeaban. Amenazas cumplidas: AMLO resistió al chantaje en 2004 y el chantajista negoció la publicación de los videos con el bando contrario a las aspiraciones presidenciales del entonces jefe de Gobierno del DF. Y quienes negociaron entonces la publicación de los videos desdeñaron a su vez las amenazas del chantajista y entonces éste hizo publicar el libro Derecho de réplica, que colma hoy nuestra poco exigente esfera pública nacional. Noticias y fuentes Así, quien ganó fama en 2004 como filmador de políticos perredistas en el momento en que los sobornaba o exhibían sus debilidades se volvió a colocar por estos días en el centro del debate político. Conocida su incapacidad para hilvanar palabras, sorprende con un texto en que se cuentan sus andanzas de negociante cebado en el ventajismo político: hasta 2004, al servicio de las aspiraciones presidenciales de López Obrador, y enseguida, al servicio de quienes se oponían a la llegada del mismo López Obrador a la Presidencia de la República en 2006. De esta historia de dos chantajes surgen dos asignaturas pendientes de nuestro periodismo: el de los valores noticiosos y el de la valoración de las fuentes informativas. Concebido como pieza de chantaje o como pago —en otro supuesto— a quienes pusieron al chantajista en libertad —tras una vejatoria prisión de más de tres años en las mazmorras del régimen perredista capitalino—, el texto carece de valores noticiosos como fuente de los medios informativos. La consagración Sin el valor de la oportunidad —porque es una historia de hace un lustro— el ángulo más publicitado del libro en los medios tampoco tiene los valores de la novedad y la relevancia noticiosas, porque simplemente pone en voz de Ahumada un viejo discurso de López Obrador. Esto puede regocijar a quienes quieren ver en el libro la confirmación de un “complot”, pero el pretendido autor carece de la menor credibilidad de acuerdo a los estándares profesionales para la valoración de las fuentes periodísticas. Y esa misma incredibilidad afecta a las supuestas confidencias coladas en el texto a la manera de los detalles que se agregan para hacer verosímil un relato, de ficción o no ficción. A Ahumada le fallaron los dos chantajes, pero las dos veces ha logrado tomar por asalto la agenda pública mexicana en calidad de su definidor privilegiado gracias a medios como los que ahora erigen este libro en revelación informativa: una marca más en la pistola de este aventurero que, como él mismo se jacta, ha corrompido o sorprendido a legiones de políticos y periodistas Y si antes pasó como el financiero del PRD y luego como el salvador ante el peligro que representaba el candidato del PRD, esta primavera se le consagra en algunos medios como el esclarecedor puntual de la realidad que él enturbió. jose.carreno@uia.mx Académico |