Cuando estaba en campaña Barack Obama hizo evidente que no tenía la menor idea de sus vecinos del sur, México incluido. Esto ha cambiado. Como presidente electo al primer jefe de Estado que recibió fue a Felipe Calderón. Su visita de hace unos días, aunque de pisa y corre, no deja duda sobre que la nueva administración estadounidense se ha dado cuenta de que México es importante.Hay varias señales de este reconocimiento. Hace algunas semanas vino Hillary Clinton en una visita oficial en la que todo fueron sonrisas y demostraciones de interés. Que haya sido precisamente ella la encargada de darnos coba no es gratuito, pues además de ser la funcionaria que se ocupa de esos asuntos tiene en su haber una relación particular con México. Eso lo ha dicho varias veces —y pone como ejemplo que aquí pasó su luna de miel hace 40 años y que varias veces lo ha visitado tanto oficial como privadamente—, pero además todos sabemos que cuando la crisis de 1994, el famoso error de diciembre recién iniciado el gobierno de Ernesto Zedillo, el Congreso estadounidense negó el préstamo de emergencia solicitado por México y fue su marido quien usando su prerrogativa presidencial consiguió los recursos que salvaron la situación. Por eso, cuando tres años después, en 1997, la pareja vino en visita oficial al país, se les recibió por todo lo grande no nada más de parte del gobierno, sino que la gente en las calles espontáneamente les aplaudía, algo que por cierto se repitió durante el viaje reciente de la señora. Otras señales son las autoridades responsables de puestos importantes para la relación bilateral: Janet Napolitano, la secretaria de Seguridad Interna, fue gobernadora de Arizona, el estado más conflictivo con México en el aspecto migratorio, y el jefe de inteligencia de la DEA y el nuevo responsable de asuntos fronterizos hablan español, algo poco usual en ese tipo de funcionarios. Y sin embargo, no nos engañemos: nosotros no les importamos más que en la medida en que representamos un problema para ellos. David Brooks incluso asegura que se nos considera un asunto de política interior. Por eso las señales no nos deben confundir. No podemos olvidar que con todo y su filiación demócrata, tanto Obama como Hillary votaron en 2004, en su calidad de senadores, a favor de la construcción del muro fronterizo con México, y que la señora Napolitano, cuando era gobernadora, practicó medidas duras en la frontera, incluida la de llamar a la Guardia Nacional. Ni podemos dejar de considerar quién es el nuevo embajador propuesto por Obama para México: se trata de Carlos Pascual, un experto en estabilización y reconstrucción de sociedades conflictivas y un autor que desde hace tiempo (antes de que se pusiera de moda) ha usado la expresión de “Estado fallido” para referirse a los estados débiles que en su opinión son un riesgo para Estados Unidos y para la seguridad global. En 2005, Pascual escribió un artículo con Stephen D. Krasner, que se publicó en la revista Foreign Affairs, en el que afirmaba que lo que provoca esa debilidad es el caos que producen el terrorismo, el narcotráfico y otras formas de delincuencia organizada, las cuales a su vez existen por la pobreza y la debilidad de las instituciones. Y ha manifestado que le preocupan particularmente los países que tienen frontera con el suyo, los cuales son sólo dos y, como diría el chiste, Canadá no es. De modo, pues, que haberlo elegido lanza un mensaje bastante claro. Por supuesto, siempre es preferible y se agradece el esfuerzo por hacer menos ríspida la relación y mostrar amistad y cordialidad, en lugar de la actitud distante con la que Bush castigó a México cuando no votamos como él quería sobre la guerra. Pero de allí a las grandes esperanzas, pues no da para tanto. En parte porque tienen otros problemas y otras prioridades y en parte porque ni idea tienen de quiénes somos. Basta con recordar que la señora Hillary nos echó la “flor” de afirmar que “acababa de descubrir que toda América tiene raíces y valores”. ¿Acaso creían que sólo ellos los tienen? ¿Y qué entonces suponían que somos? sarasef@prodigy.net.mx Escritora e investigadora en la UNAM |