Dice la escritora española Rosa Montero que “ya se sabe que las cosas sólo existen si salen en las noticias”. Y en efecto, lo que aparece en los medios se vuelve nuestra realidad, porque es de lo único que nos enteramos (fuera de nuestro entorno inmediato), y porque es de lo mismo que se enteran los demás con quienes convivimos y conversamos, de modo que se establece un sustrato colectivo de conocimiento que parte de los medios y a su vez los refuerza.Dicho de otro modo, que sabemos más de la vida y milagros de Angelina Jolie que de la tía Luisita, y más de lo que opina cualquier político que de lo que tiene para decir nuestro vecino. Y que de eso pedimos cada vez más a los propios medios. En nuestro país esto ha llegado a lo grotesco, limitando nuestro conocimiento del mundo a unos cuantos elementos: la farándula, la delincuencia y las elecciones. Los medios no parecen interesarse en nada que no sean esos asuntos y a su vez nosotros, los ciudadanos, dado que eso es lo que podemos conocer, lo convertimos en nuestra única realidad. Así resulta que todos sabemos si el IFE multó o no a una televisora o si los narcos cortaron tres o 12 cabezas, pero no la historia de un ciudadano al que le desaparecieron a sus bebés recién nacidos en el hospital del IMSS en el que su esposa dio a luz. Ahora bien: lo interesante de este proceso es que da lugar no solamente a aquello de lo que sí y de lo que no se habla, sino más todavía, a la forma de decir las cosas. Si se observan los periódicos y revistas, la televisión o la radio, no solamente resulta que todos hablan de lo mismo sino que hasta lo dicen con idénticas palabras, sin importar si son reporteros, académicos, funcionarios del gobierno, cómicos o militantes de grupos de oposición. Es como si una fuerza superior cristalizara los conceptos antes de su uso por los mortales. Cada vez que se mencione a George Clooney irá acompañado por la frase “el soltero más codiciado”, y cada vez que se hable del gobierno actual se usará la expresión “Estado fallido” como si fueran verdades reveladas y no palabras que se pueden o no usar. Un ejemplo de lo anterior me acaba de suceder. La semana pasada escribí en este espacio un artículo sobre cómo se hacen entrevistas en los medios, y entre los casos que cité estuvo el de una que le hizo una conductora mexicana a la nueva secretaria de Trabajo de Estados Unidos. Al elegir ese ejemplo, pretendía yo demostrar cómo no se deja hablar al entrevistado y cómo quienes tienen el micrófono imponen los lugares comunes del discurso, en ese caso específico, el de la felicidad porque una persona de origen hispano y además mujer llegara a un cargo tan alto. Pero unos días después recibí un correo electrónico en el cual una persona que se identificaba como la entrevistadora aludida por mí me decía que el ejemplo que yo cité no era real, sino que la entrevista había sido inventada por ella, como “una parodia de los noticieros, una mofa de las entrevistas y de los reporteros”. Es obvio que yo no lo entendí así y que no supe diferenciar entre una entrevista verdadera y una falsa, pues como ella misma me dijo: “No dudo que pudiera haber mil casos verdaderos para ser expuestos y usarlos como ejemplo, he oído muchas entrevistas con las características que numeraste pero la que utilizaste no fue real”. Me disculpo con Claudia Franco de Multivisión por ese error que pone en evidencia mi mala escucha, pero que también pone en evidencia lo que he venido diciendo: que lo que aparece en los medios es lo que nos creemos, que eso se vuelve la realidad y que muchas veces ya ni siquiera percibimos cuando no es así porque todo mundo usa los mismos modos de decir las cosas, las mismas palabras sea para hacer reportajes o análisis, reales o irónicos, profundos o superficiales. Curiosamente, y para abonar a mi argumento, no fui la única para quien esa entrevista fue real. La escuché en una miscelánea fuera de la ciudad de México y cuando le pregunté a la señora que la atendía de qué programa se trataba, sin asomo de duda me respondió: “Es el noticiario”. sarasef@prodigy.net.mx Escritora e investigadora en la UNAM |