CHICAGO, Illinois.— El que paga manda, no hay duda. Uno de los sindicatos más grandes y poderosos de EU le está pasando la factura al presidente Barack Obama por apoyarlo cuando buscó la Presidencia. Las víctimas son los camioneros mexicanos a los que se les ha cerrado el negocio en el vecino del norte, a pesar que desde el 2000 debieron tener acceso libre a todo el territorio estadounidense, de acuerdo con las cláusulas del TLC.Con casi un millón y medio de afiliados y una historia repleta de escándalos de corrupción, los Teamsters entregaron su corazón el 20 de febrero de 2008 a Obama; después fluyeron sus donaciones de campaña. Este sindicato siempre ha demandado parar la entrada de los camioneros mexicanos a EU con el absurdo argumento de que “no son seguros para transitar en sus carreteras”. Para aquellos proteccionistas de hueso colorado que sugieren que un país no respete los compromisos establecidos en el TLC, habría que explicarles que este convenio requirió la aprobación de los senados de México, EU y Canadá, elevando sus cláusulas al mismo rango que las constituciones de cada país. Por lo tanto, violar el TLC es equivalente a romper el marco constitucional, ni más ni menos. EU comenzó a quebrantar el TLC al aceptar las presiones de los Teamsters cuando era gobernado por el partido que muchos consideran “el amigo de los pobres y simpatizante de la justicia”; los demócratas, comandados entonces por Bill Clinton. En 2007, un gobierno emanado del partido que se piensa antimexicano, racista y discriminatorio, el republicano de George W. Bush, creó un programa piloto que permitió a 100 camiones mexicanos hacer fletes en todo EU; su misión era probar que estos transportistas podían hacer su trabajo tan eficientemente y con la misma seguridad que sus pares estadounidenses. Era la punta de lanza para deshacer el nudo gordiano proteccionista de los Teamsters-demócratas. Ahora el presidente Obama retiró los fondos destinados al programa piloto que abrió la puerta a los camioneros mexicanos, matando nuevamente la posibilidad de aplicar esta parte del TLC. ¿Tienen fundamento las acusaciones de los Teamsters? ¿Son los camioneros mexicanos en EU verdaderos cafres del volante que los hace cuasimicrobuseros? En las inspecciones hechas por la autoridad estadounidense se encontró que 21.6% de los camioneros de ese país no cumplía con alguna regulación, y fueron suspendidos del trabajo. El porcentaje de los mexicanos que participaron en el programa piloto que mató Obama fue un bajísimo 7.3%. Los transportistas de nuestro país resultaron ser tres veces más cumplidos y seguros que quienes los acusan de riesgosos. El gobierno de México reaccionó anunciando que subiría los aranceles a 90 productos estadounidenses como represalia al proteccionismo de la Casa Blanca. Créalo o no, los republicanos en el Congreso le dieron la razón a México y se lanzaron en críticas contra el gobierno. Los medios de comunicación ahora sí le pusieron atención al anuncio de la administración Calderón pues saben lastimará los bolsillos de los estadounidenses. Obama cometió un error fatal al entrar en conflicto con México, un excelente socio y vecino. Es condenable que haya permitido este diferendo para proteger a una mafia de intereses especiales que desprecian la competencia internacional por anteponer sus intereses, algunos de ellos ilegales. Ahora que la economía de EU está urgida por reactivarse, lo peor que pudieron hacer es cerrar mercados a los productos que castigará México con aranceles por atacar a sus camioneros. En vez de honrar el cumplimiento del TLC y la legalidad que éste demanda, de preocuparse porque los ciudadanos compren a mejores precios (basados en la competencia), y que promuevan el crecimiento económico, la administración Obama prefirió dar una caricia a quienes contribuyeron política, económica y electoralmente a su campaña. No cabe duda de que en todas partes se cuecen habas, que aquí y en Washington, DC, “el que paga manda”. arosaslanda@gmail.com Periodista |