Tres acontecimientos marcaron, en los últimos días, el tono y la agenda del gobierno federal. La visita del presidente francés Nicolas Sarkozy; las declaraciones estadounidenses acerca de la seguridad en México y la inclusión de Joaquín, El Chapo, Guzmán en la lista de multimillonarios de Forbes fueron detonadores de la hipersensibilidad, el mal humor y/o la falta de oficio de funcionarios mexicanos en una mala racha en materia de comunicación y diplomacia.La visita a México del presidente de Francia tenía todo para ser un éxito: un mandatario articulado y elocuente, una primera dama elegante y atractiva, una relación con sólidos cimientos en la historia, la coincidencia ideológica de ambos gobiernos, contenidos en materia de cooperación, de visión del nuevo escenario mundial… La mesa estaba puesta para un banquete, pero se convirtió en una cena de negros. La insistencia que algunos llamarán tenaz y otros considerarán necia del presidente Sarkozy de abogar públicamente por una ciudadana francesa presa en México y la falta de previsión de las instancias mexicanas hicieron que el que debía ser él más pequeño de los asuntos se convirtiera en el central de la visita. El caso de Florence Cassez entraña un proceso que estuvo salpicado —que no necesariamente viciado— en su origen por la mala idea de convertir su detención y la de sus cómplices en un espectáculo mediático que en nada ayudó a la causa de la justicia y en cambio sí despertó suspicacias como las que son lamentablemente frecuentes en el accionar de nuestros cuerpos policíacos. Independientemente de esas fallas de origen, está el asunto —que no es menor— de un tratado internacional que compromete a los signatarios a considerar la posibilidad de la repatriación de prisioneros a su país de origen. México se sumó a este tratado ya durante la administración actual con la idea original de beneficiarse de la posibilidad de traer de regreso al cada vez mayor número de delincuentes mexicanos, principalmente ligados al narcotráfico, que son apresados en Europa. Ironías de la vida, ahora que se pretende usar en dirección inversa para un delito igualmente reprobable, quedan ya pocas vestimentas sin desgarrarse en nuestro país. En el olvido quedó el plato fuerte: un discurso espléndido de Sarkozy llamando a México a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo, con los derechos y obligaciones que ese liderazgo conlleva, entendido no sólo en su participación en el Consejo de Seguridad de la ONU sino también en la necesidad de asumir la dimensión de nuestro papel en el escenario internacional. No es casual que el presidente francés, que ha adquirido gran relevancia a raíz de la actual crisis financiera internacional y que busca que su nación vuelva por sus fueros, nos invite a hacer lo propio. Por la historia de la relación y por la coincidencia ideológica con Calderón, el llamado de Sarkozy nos debería poner a pensar. Pero eso no es lo de hoy. La estridencia se impone todos los días y el pensamiento y la reflexión quedan a un lado. Muestra de ello es la manera en que distintas instancias del gobierno han reaccionado a variados despropósitos de nuestros vecinos del norte. A la torpeza verbal de funcionarios de medio pelo en EU se ha decidido responder con todo y desde todos niveles. Lo mismo ha sucedido con una revista cuya calidad periodística nunca ha estado en duda: es mínima. Sin embargo, el que El Chapo Guzmán aparezca en ella nos merece un grado de atención similar a un ataque terrorista o un acto de lesa majestad. El listado de los ricos de Forbes no presupone ni decencia ni honorabilidad, y la ficha de Guzmán no es apologética, se limita a describir sus actividades y el origen de su fortuna, mencionando claramente que se trata de actividades ilegales. Ni es la revista Forbes para inspirar a nadie, ni debería ser tampoco para enfurecernos ni considerarla cabeza de playa de una supuesta campaña contra México. Si los medios o los políticos o analistas internacionales no entienden bien lo que sucede en nuestro país, vale la pena preguntarnos si es que nosotros hemos estado haciendo bien la tarea durante los últimos tiempos. Al que no se explica no siempre se le entiende. gguerra@gcya.net www.gabrielguerracastellanos.com |