La situación de los problemas ambientales globales aparece más seria a medida que nuevos estudios y análisis de los datos se publican en los medios científicos.Algunas de las peores situaciones podrían ocurrir en el área del cambio climático y del colapso de algunos ecosistemas, tanto marinos como terrestres. En parte, esta predicción pesimista se debe a varias razones: a que los reportes del Panel Internacional de Cambio Climático han sido muy conservadores por la presión política de varios países para “diluir” las conclusiones de los resultados; a los comentarios de grupos de científicos sobre cómo los modelos del clima han subestimado la velocidad de fundición de las capas de hielo de los polos; así como por la actitud timorata de los científicos para expresar francamente su opinión acerca de los niveles de probabilidad de que ocurran ciertos efectos debido al calentamiento global. Es posible que el incremento del nivel del mar sea uno de los efectos de menor impacto en el corto plazo, especialmente comparado con la probabilidad de disrupción de los sistemas de producción agrícola. El cambio climático no será simplemente una modificación de la situación actual, en la que habrá algunos ganadores y otros perdedores, sino un proceso constante de modificación de las condiciones que durará muchas décadas y posiblemente siglos, en los cuales los sistemas de producción agrícola, las variedades de los cultivos y la asignación de agua a esos procesos estarán bajo permanente presión de cambio, con costos potencialmente elevadísimos por la necesidad de irse adaptando a los cambios permanentes. Una gran parte de la disrupción ambiental a escalas nacional y global, la pérdida de los ecosistemas naturales que son los sistemas de soporte de la vida, la emisión de compuestos tóxicos y, en buena parte, el mismo cambio climático se originan en una miope y ambientalmente incompetente actividad agrícola, muy generalizada en el mundo. Aun así, hay quienes planean continuar con este tipo de agricultura, ahora para alimentar con alcohol los tanques de gasolina de los autos, en lugar de alimentar a la gente. Estudios recientes apuntan hacia el hecho de que la agricultura puede ser la víctima más seria del cambio climático en un futuro no muy lejano. Usando datos observados y los resultados de dos docenas de modelos climáticos, Battisti y Naylor (Science 323, pp. 240-245, enero de 2009) demuestran que, con una probabilidad mayor a 90%, hacia fines del presente siglo las temperaturas durante los ciclos agrícolas en las zonas tropicales y subtropicales —en donde vive más de la mitad de la población mundial— excederán los máximos de temperatura registrados durante el último siglo. En las zonas templadas, las temperaturas más altas registradas hasta ahora serán la norma de manera generalizada. En estas condiciones, la seguridad alimentaria mundial se verá seriamente amenazada. En este contexto, hay que preguntarnos si tan siquiera estamos pensando en cómo el país alimentará a la población mexicana de mitad del siglo. Y no podremos hacer lo anterior si no empezamos también a meditar en serio cómo vamos a transitar hacia una agricultura que sea ambiental y económicamente sustentable. Estamos en México a años luz de siquiera iniciar una seria reflexión al respecto, cuando tenemos al problema a la vuelta de la esquina. En mi próxima entrega discutiré este punto con más elementos y detalle. jose.sarukhan@hotmail.com Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM |