Durante varios años he enseñado Teoría y Política Monetaria en el CIDE y ahora también en el ITESM, y durante este tiempo les he transmitido a mis alumnos que si en algún punto existe consenso entre los académicos de esta área en prácticamente todo el mundo, es en el referido a otorgar autonomía a los bancos centrales y permitirles ganar terreno en cuanto a credibilidad y reputación.Está documentado cómo este hecho ha contribuido a una reducción en la inflación mundial. Un segundo aspecto se refiere a los objetivos que debe seguir la autoridad monetaria. Es cierto que en este caso el debate es mayor sobre el mantener objetivo único o múltiple. En el primer caso se asigna la responsabilidad de cuidar la estabilidad de precios (parafraseada de distintas maneras) mientras que en el segundo caso se agregan crecimiento y empleo. Antes de comentar al respecto, quiero señalar que la mayoría de los bancos centrales que han adquirido su autonomía en las últimas décadas han optado por un objetivo único (el de precios) y, aún algunos de aquellos que tienen objetivos múltiples, suelen jerarquizarlos dándole mayor peso al control inflacionario. El argumento central es el siguiente. Si bien en un primer momento suena bien pedirle a la autoridad monetaria que responda a las tres variables de manera explícita, el asunto no es trivial. El principal problema que se presenta en este caso, en el corto plazo, es que existen situaciones en las cuales estos objetivos se contraponen, hecho comúnmente representado por la denominada Curva de Phillips. En el largo plazo esta contradicción no existe y las tres variables caminan juntas. De hecho éste es el argumento para enfatizar que la política monetaria enfocada en el control inflacionario no se contrapone, sino contribuye a mayor crecimiento y empleo. Pero si un banco central obedece a los tres objetivos por mandato explícito, en una situación de contradicción en el corto plazo tiene que decidir a cuál darle mayor peso, y no es trivial el determinar “un justo medio”. En consecuencia, la opción de política monetaria quedará al juicio subjetivo en muchas ocasiones (y las preferencias) de la junta de gobierno existente en el momento. Dependerá de su valoración subjetiva de qué es menos deseable, mayor desempleo o mayor inflación. Peor aún, con objetivos múltiples se pierde mucho poder para evaluar las acciones de la autoridad monetaria (accountability). Por ejemplo, si terminan el año con mayor inflación a la sugerida en su meta, siempre existe la posibilidad de una respuesta de que esto fue producto de darle mayor peso a obtener menor desempleo, y viceversa. Es decir, se abre la posibilidad de un mayor “manoseo político” en la acción de la autoridad monetaria y menor transparencia, poniendo en riesgo su credibilidad y reputación, y en este sentido la eficacia de su política. Esta es una explicación sencilla y breve que enfatiza uno de los aspectos centrales en esta discusión, pero incluso existen estudios que muestran cómo al darle mayor peso al producto, esto provoca mayores fluctuaciones en producto e inflación. Pero también quiero hacer referencia a la aseveración de que la autoridad monetaria, al focalizar la estabilidad de precios, no considera el aspecto de crecimiento. Una manera de evaluar esto es utilizando una Regla de Taylor para estimar su respuesta a las desviaciones del producto respecto a su potencial (brecha de producto). De acuerdo a un estudio reciente que he elaborado en el CIDE, co-autoreado con Javier Orellana, obtenemos resultados que muestran cómo el Banco de México ha asignado un peso positivo a estas desviaciones del producto, reflejando su consideración respecto a la actividad real y al crecimiento (y por ende al empleo) al establecer su política. Entiendo que estos temas pueden resultar odiosamente técnicos y académicos, pero no son triviales y tienen serias implicaciones en cuanto a la efectividad y potencia de la política monetaria en una economía y en la credibilidad y rendición de cuentas de esta autoridad. Hemos avanzado en eso en México, y creo que en todo caso existen otros temas en los que se puede actuar para mejorar el funcionamiento y transparencia del Banco de México y su política, como lo mencionado en otras ocasiones o en mi blog, Tintero Economico Diario. Ahora bien, en caso de que en el debate político actual en el Congreso esté ya “planchado” y sean prácticamente un hecho las modificaciones propuestas, aún queda la posibilidad de que consideren jerarquizar responsabilidades, como lo hace por ejemplo, el Banco Central Europeo. Ellos establecen que “sin un prejuicio al objetivo de estabilidad de precios, (el euro sistema también) apoyará las políticas económicas generales en la Comunidad con una visión de contribuir a alcanzar los objetivos de la Comunidad (que incluyen) alto nivel de empleo (y) crecimiento sostenible y no inflacionario”. Agregan que el tratado establece una clara jerarquía de objetivos, enfatizando la estabilidad de precios. Creo que es un punto que debiera pensarse con mayor cuidado, tiempo y responsabilidad, entiendo las consecuencia de largo plazo. Investigador del CIDE y de la EGAP-ITESM-CCM |