El economista Paul Krugman ha dicho lo que hay que hacer para enfrentar la crisis: una operación de rescate cuyos primeros pasos son restaurar el flujo del crédito y estimular el gasto.Lo explica así: el crédito es el método más importante para que se pueda llevar a cabo el comercio, por eso urge que fluya, así haya que inyectar enormes sumas de capital a los bancos para que éstos a su vez lo descongelen. Y para asegurarse de que usen el dinero con ese fin y no para su propio beneficio, habrá que ejercer supervisión e imponer controles. El autor llega tan lejos como para hablar incluso de una “nacionalización temporal” del sistema financiero, porque “lo importante es aflojar el crédito por cualquier medio, sin estar atado por nudos ideológicos, y nada podría ser peor que dejar de hacer lo que es necesario hacer sólo por el miedo de que actuar para salvar el sistema financiero pudiera ser algo socialista”. Las medidas anteriores, afirma el experto, se deben emprender en conjunto con los otros países del mundo ya que estamos en un sistema global. Con los avanzados, porque mutuamente se benefician del flujo crediticio, y con los emergentes, porque salvarlos es parte de la solución de la crisis. El segundo aspecto es el de que urge gastar. Él habla de que debe incrementarse el gasto público y debe hacérselo en gran escala y rápidamente, con lo cual, además de que se generan empleos, se deja obra de valor como carreteras, puentes, etcétera. Otros especialistas están de acuerdo con el premio Nobel en la necesidad de esta vuelta del gobierno a la economía, pero no hablan solamente del gasto gubernamental sino también del de los individuos. Jeffrey Sachs, por ejemplo, asegura que nada le puede mover más el tapete a la economía que la gente deje de gastar, y Robert J. Samuelson insiste en que los consumidores deben seguir comprando si se quiere evitar el total colapso de la economía. Es interesante que lo que proponen los expertos consiste en hacer más acciones como las mismas que llevaron a la crisis (mucho crédito y mucho gasto), pero, al mismo tiempo, lo combinan con el modelo que los neoliberales han denostado y considerado el peor: el del Estado interventor y el gobierno grande, porque ahora resulta que el mercado que todo lo resolvería no resultó así. Hay, sin embargo, quienes no están de acuerdo con que este sea el camino. En un desplegado hace algunos días en The New York Times, un grupo de reconocidos especialistas afirmó que lo que se requiere es hacer reformas que eliminen los impedimentos para trabajar, ahorrar, invertir y producir, tales como disminuir impuestos y reducir la carga que significa el gobierno. Es interesante también que aunque se sostienen en que menos gobierno es mejor, de todos modos están pidiendo políticas públicas para estimular el empleo, la inversión y, ay, la vuelta al viejo esquema puritano de que ahorrar tiene sentido. En México la suerte es que no hay teoría sino pura práctica. Marcelo Ebrard ha decidido hacer gasto en infraestructura pero al mismo tiempo subir los impuestos, dos medidas que no aparecen juntas en ninguna de las propuestas de los expertos. Y el presidente Calderón sigue considerando que la solución está en que lleguen inversiones de fuera, lo cual es difícil lograr en estos tiempos, pero él cree haber encontrado una manera de conseguirlo: usar un discurso en el que no dice nada que pueda asustar a quienes supuestamente van a traer su dinero al país, porque, en su opinión, como dice José Yuste, “si hay expectativas sumamente negativas las decisiones de los inversionistas van a posponerse”. Por eso presenta panoramas menos negros y se enoja con quienes cuentan realidades o hacen críticas, y lo mismo les ha pedido que hagan a los embajadores. ¡Como si los empresarios del mundo fueran a creerse los discursos oficiales y no investigaran por su cuenta! En nuestro caso lo sorprendente es que todo se hace según el buen entender de cada quien y por razones puramente políticas. Pero quién quita y tal vez hasta resultamos ser los que encontraron la mejor manera de hacer frente al momento. sarasef@prodigy.net.mx Escritora e investigadora en la UNAM |