El 2009 es un año de varias celebraciones de sucesos de importancia histórica que han tenido influencia global, varios de ellos ocurridos en el Reino Unido (más bien en la Inglaterra de esos tiempos), otros fuera de ese país.En el Reino Unido se celebran 500 años del acceso al trono de Enrique VIII, evento que marcó un nuevo futuro para Inglaterra y para el balance de fuerzas en el mundo colonialista de esa época. Se celebra, también la apertura (hace 250 años) de los Jardines Reales de Kew, que aparte de sus aportes a la ciencia y a su difusión a la sociedad por medio de sus espléndidos espacios y sus actividades públicas, jugó un papel crucial en piratear plantas de gran valor comercial, como fue el caso del hule (Hevea brasiliensis) de Brasil para llevarlo a Indonesia y Malasia, crear enormes plantaciones de la especie y enriquecer a la East India Co. y a otros grupos privados que amasaron enormes fortunas con la comercialización del hule, en especial en la Segunda Guerra Mundial. Otro suceso de gran importancia es el Año Astronómico Internacional, que conmemora el 400 aniversario de la primera observación hecha con un telescopio a cargo de Galileo, que coincidió con la publicación de la magistral obra de Johannes Kepler (Astronomia nova) sobre el movimiento de los planetas de nuestro sistema solar. Finalmente, hay una doble conmemoración en relación a Charles Darwin: los dos siglos de su nacimiento el 12 de febrero (en seis días más) y el sesquicentenario de la publicación de su obra central: El origen de las especies por mediante la selección natural, en noviembre; el día exacto depende de cuándo se considere la fecha precisa de publicación: su salida de la imprenta, la distribución a las librerías o el día que formalmente sale a la venta (y por cierto se agota toda la edición el mismo día). La evolución por medio de la selección natural es el cimiento de nuestro entendimiento de la complejidad y diversidad de la vida en la Tierra. No existe hasta ahora mejor explicación del origen de las especies, de cómo la vida evoluciona a partir de organismos unicelulares, para producir, en miles de millones de años, la sobrecogedora diversidad de la vida que nos rodea, incluyéndonos a nosotros. La biología moderna, y en buena medida nuestra concepción de la vida, descansan en los fundamentos de la teoría evolutiva A mí en lo personal no me queda la menor duda de que de todos estos eventos, el más significativo, trascendente e influyente es la publicación de la obra de Darwin. Ninguna obra científica en estos dos siglos (o para su caso antes) ha igualado el impacto de la obra de Darwin en la ciencia, en la política, la religión, la filosofía o el arte. Ni Galileo ni Copérnico ni Newton ni el mismo Einstein. El día (o más bien el año) de Darwin debe ser una celebración de la ciencia; una ocasión para reconocer la enormidad de la contribución de Darwin a nuestro entendimiento del mundo, de nuestro origen, de que el futuro individual de cada uno de nosotros y el comunitario de nuestra especie está en nuestras manos y no depende de nadie más, lo cual representa una responsabilidad enorme que no hemos sabido (o querido) asumir por numerosas razones; las cuales, en buena parte, han hecho de nuestro mundo la debacle que ahora es. Algunos de estos temas habrá ocasión de desarrollarlos en una contribución especial a la que he sido invitado en este mismo diario y que saldrá a la luz dos días después del aniversario de Darwin. Hasta entonces. jose.sarukhan@hotmail.com Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM |