La banca se ha convertido nuevamente en uno de los principales temas políticos nacionales. Errores del gobierno o de la banca podrían magnificarlos. El sistema financiero es uno de los talones de Aquiles de nuestro mediocre crecimiento. Se evidencian las limitaciones de acción para el único gran país cuya banca casi es de propiedad extranjera. Responde a los objetivos de corto plazo de sus dueños, no al desarrollo nacional. Cuando hay, además, una crisis financiera mundial que afecta a sus matrices, las contradicciones son mayores. Para apoyarlas, se necesita “ordeñar” más utilidades de México y presionar más nuestro sistema cambiario. Las autoridades han actuado con debilidad hacia ella y sus abusos. No se necesitan más leyes, se requiere regulación, supervisión, políticas y visión de Estado.1. La crisis expone los errores de nuestro “nuevo modelo bancario”, copia de lo extranjero. Se propuso bancarizar al país a través del crédito usurario al consumo. Resultó un sistema de tiendas de raya con cartera vencida al alza. Se pretendió que, creando muchos bancos pequeños, se estimularía la competencia para bajar márgenes. Eso no ocurrió. Se generaron instituciones vulnerables sin base de depósitos que se encaminó a fondearse en el mercado. Cuando éste se cierra, las sofoles, sofomes, las instituciones de nicho, que concentran riesgo excesivamente, tienen problemas. 2. Afortunadamente los grandes bancos están bien capitalizados y sólidos. Están a salvo con sus volúmenes de crédito mediocre, pero están actuando en forma procíclica, acentuando la baja de la actividad económica al endurecer las condiciones del crédito. Por ello, el gobierno reimpulsa la banca de desarrollo. 3. Hay que repensar algunos elementos del modelo. Mediante políticas generales, las autoridades deben propiciar que la banca actúe en forma contracíclica, limitar el crédito al consumo, ampliarlo a industria, agricultura y desarrollo regional; las tasas de interés no se fijan por decreto, pero deben guardar una relación razonable respecto del costo de captación; los grandes bancos deben cotizar obligatoriamente en BMV para mejorar su supervisión y debe inducirse un proceso de mexicanización gradual. Limitar la concesión de instituciones patito. En suma, los bancos deben ser una palanca del desarrollo nacional. Retomar el concepto de que un banco debe cumplir un servicio de interés nacional. Cada institución debe definir ante sus consejos y las autoridades cómo están contribuyendo de manera explícita a los fines del desarrollo de México y su recuperación económica. Esa es la responsabilidad que implica manejar el ahorro de los mexicanos. Ex subsecretario de Hacienda |