Este año definirá el sexenio del presidente Calderón. Después de dos años de gobierno, la población cambia los parámetros de la evaluación presidencial. Los ciudadanos viven menos de expectativas y esperan más resultados. Además, eximir al gobierno calderonista de los problemas actuales se dificulta con el avance el sexenio. Lo que funciona al inicio de una administración, como culpar al gobierno o régimen precedente de los problemas del país, tiene menor credibilidad a la mitad de un gobierno.La asignación de responsabilidades será de fundamental importancia en los temas económicos o de seguridad. En lo económico, el entorno internacional negativo significa una válvula de escape para el gobierno federal. Pero la interrogante no es si los ciudadanos responsabilizarán al presidente Calderón por la economía del país, sino cuándo lo harán. Ante el deterioro en sus finanzas, los electores no buscan quién se las hizo sino quién se las pague. Ante los ojos ciudadanos, los candidatos naturales para pagar los platos rotos son el presidente Calderón y su gobierno y/o los diputados. La campaña electoral definirá en buena medida a quién se le asigna la principal responsabilidad. El problema para el presidente Calderón es que los comicios intermedios son tradicionalmente un referéndum sobre la gestión presidencial, en particular sobre la economía nacional. El reto del PAN es modificar este referente en la campaña (aunque la tarea se ve cuesta arriba). El gasto en inversión pública y los programas sociales son los principales instrumentos que tiene la administración federal para influir en la percepción ciudadana sobre la economía nacional y sus finanzas personales. En la medida que se perciba una relación causa-efecto entre estos programas y el bienestar económico, las perspectivas para el gobierno y su partido serán más halagüeñas. El tema de combate al narcotráfico y/o delincuencia es menos desfavorable para el Presidente. En la campaña será difícil que un partido critique abiertamente al gobierno y al Ejército por las tareas realizadas. La crítica se puede dirigir a la estrategia pero no al objetivo. Hasta hoy, como lo muestra su nivel de aprobación, el presidente Calderón ha logrado escapar a la ira ciudadana por el deterioro económico y la inseguridad. La interrogante es si una vez que inicien las campañas los electores lo seguirán eximiendo. De ello depende el rumbo de la actual administración. jorge@buendiaylaredo.com Analista político |