A través de la historia de la arqueología podemos constatar controversias, opiniones diferentes, etcétera, pero en general de estas polémicas surgen aclaraciones que terminan por enriquecer la información que tenemos sobre el pasado.Uno de los desafíos importantes es el conocer más integralmente las diversas culturas mesoamericanas, por medio de investigaciones serias que amplíen el marco de conocimiento de las mismas. La arqueología, de ese modo, plantea investigaciones especialmente de contextos específicos. Desde esa perspectiva, algunos hallazgos como es el caso de la Coyolxauhqui dan pie a que se planteen investigaciones interdisciplinarias para un mejor conocimiento de la sociedad en estudio. Para mí, la Coyolxauhqui, encontrada hace 30 años, fue un descubrimiento importante que sentó las bases para poder indagar de manera integral el Templo Mayor de los aztecas, su simbolismo, sus características y muchos otros datos. Tenemos a través de los mitos los relatos concernientes a la lucha entre Huitzilopochtli y Coyolxauhqui, en los que podemos ver que se refieren a la lucha entre los poderes diurnos y nocturnos. Esto ya lo había visto hace más de un siglo el doctor Eduard Seler. Lo del mito del águila y la serpiente, por otra parte, es eso: un mito. El águila representa a Huitzilopochtli y jamás fue visto por los mexicas; se trata de un simbolismo que acompaña a la fundación de la ciudad. Hay que recordar que muchas ciudades van acompañadas de mitos de fundación, como el caso de Roma, en el que se dice que Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba, lo cual no es cierto. La principal satisfacción es haber podido aportar información a través de un proyecto serio de investigación. Me siento más que gratificado de poder haber llevado a cabo esta investigación que ha permitido conocer un poco mejor a los mexicas; en ella he contado con magníficos colaboradores como el doctor Carlos Manuel González. No se trata de buscar monolitos, sino de plantear investigaciones que lleven alguna nueva y variada información. Si acaso aparece un monolito que aporte información en ese sentido, bienvenido. En el caso del Templo Mayor la dirección de Monumentos Coloniales tuvo a su cargo, a través del Consejo de Monumentos, de analizar cada uno de los edificios que estaban sobre el templo y concluyeron que eran edificios de la primera mitad del siglo XX, y sólo uno tenía elementos coloniales. Lo anterior se puede constatar en el catálogo de monumentos del arquitecto Sánchez Santobeña. El proyecto Templo Mayor es una investigación seria en la que participan diferentes especialistas (biólogos, químicos, arqueólogos, geólogos y otros más), que tiene planteamientos y problemáticas específicas a resolver. La difusión d e nuestros sitos arqueológicos con fines de que se conozca nuestro pasado es loable. Existe, ciertamente, un peligro para diversos sitios arqueológicos por la expansión turística, por lo que habría que tomar las medidas necesarias para su preservación. Sin embargo, creo que el número de visitantes que acuden día a día al Museo Nacional de Antropología y al del Templo Mayor son muestra de que sí hay en nuestro país un interés en nuestras culturas prehispánicas. Director del proyecto Templo Mayor; este texto es un extracto de las respuestas que el arqueólogo dio durante una entrevista digital organizada por la Subdirección de Opinión de EL UNIVERSAL el 21 de febrero |