No podían ser más claras y contundentes las conclusiones del reporte del National Drug Intelligence Center (Centro Nacional de Inteligencia sobre Narcóticos), un órgano del Gobierno de Estados Unidos: “Las organizaciones del crimen organizado que más amenazan la seguridad de Estados Unidos son los grupos criminales que provienen de México”.Este reporte detalla la presencia que tienen las mafias mexicanas en las ciudades estadounidenses y cómo el narcomenudeo en las áreas urbanas está controlado por grupos de pandillas altamente peligrosas y violentas (para acceder al documento ir a www.anamariasalazar.com) La publicación del reporte, días antes de que tome el poder el presidente electo Barack Obama, obviamente marcará pautas de las discusiones iniciales entre ambos gobiernos. Y aunque este documento se enfoca a las actividades de las mafias mexicanas dentro del territorio estadounidense, es difícil que el gobierno de México cuestione las aseveraciones hechas en el reporte y de la peligrosidad de las mafias mexicanas, por la simple razón de lo que se está viviendo en México en este momento: la muerte violenta de más de cinco mil 400 personas sólo en lo que va del año, y las infiltraciones hasta los más altos niveles de las corporaciones que administran justicia en este país. ¿Por qué pensar que estos grupos mexicanos no buscarían exportar la forma de hacer negocios a otros lares? Y ante la porosidad de la frontera con EU, ¿qué los detiene? De hecho, también esta semana los vecinos del sur, Guatemala, empezaron a militarizar la frontera con México, ante la amenaza que representan estos grupos para la estabilidad del territorio guatemalteco. El gobierno de México con qué cara le puede decir a Guatemala que es una afrenta que tomen estas medidas. De hecho es sorprendente que el gobierno de los EU no haya militarizado la frontera aún más de lo que está. Pero reportes como los publicados esta semana serán un catalizador político para la nueva legislatura, con una importante mayoría demócrata, de empezar a ver hacia el sur con más detenimiento. Ante la coyuntura de una emergencia económica que vivirá la nueva administración de Barack Obama, uno asumiría que serían pocas las probabilidades de que puedan darle importancia a la relación bilateral. La prioridad para el presidente Obama y su equipo tiene que ser: usar todos sus bonos políticos, y su período de luna de miel como nuevo mandatario, para tomar decisiones difíciles y políticamente dolorosas buscando sacar a EU del atolladero económico. De hecho, lo mejor para México es que EU apure su proceso de recuperación lo más pronto posible. La crisis que estamos viviendo en este momento es difícil, pero desafortunadamente será mucho más dolorosa a partir de enero. Entonces, la atención de EU giraría dramáticamente hacia México solamente si sucediera algo catastrófico. Ante la violencia y la inseguridad que vivimos hoy día, es difícil imaginar que pudieran las cosas empeorar. Desafortunadamente, al conversar con otros colegas especialistas, llegamos a la conclusión que todavía no tocamos fondo. La violencia e inseguridad tienden a empeorar, especialmente al incrementarse las secuelas de la crisis económica mundial y éstas se empiecen a sentir con fuerza en México. Lo que podría dramáticamente incrementar la atención de los estadounidenses hacia el país sería que aumentara en una forma substancial los secuestros de sus connacionales en México, o que secuestradores con ligas con los grupos de crimen organizado aumentaran aún más los secuestros que hacen en EU. Hasta la fecha, el número de ciudadanos estadounidenses secuestrados en México han sido relativamente pocos. Pero ante el dramático aumento del delito del secuestro en el país, ¿por qué pensar que los extranjeros estarían ajenos a este fenómeno? www.anamariasalazar.com Analista política |