Mi cuñado, un amigo y yo, fuimos interceptados el martes de la semana anterior, a las cinco de la tarde por la patrulla de la Policía Federal Preventiva número P37-27 y por un auto particular, con placas 545 TXD, cuando transitábamos a bordo de un Atos sobre Eje Central y Obrero Mundial. Dos policías preventivos uniformados y dos supuestos policías judiciales, quienes no se identificaron, dijeron estar realizando en conjunto un operativo de seguridad. Nos bajaron del auto, nos pidieron las credenciales de elector, anotaron los datos personales que ahí se exhiben y los documentos del vehículo. Vieron la caja que contenía un estéreo, que recién había comprado en Wal-Mart y exigieron la factura. De inmediato marqué desde mi teléfono celular a un familiar para informarle sobre lo que ocurría y así protegernos de cualquier acto de delincuencia. Recordé que el pasado cinco de agosto, Manuel Mondragón y Kalb, secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, había anunciado la suspensión de los retenes en la ciudad de México, excepto el del alcoholímetro y los del transporte público; e invitaba a los ciudadanos a no hacer caso de futuros retenes, y no sólo eso, sino a denunciarlos de inmediato (aunque nunca dio algún número en donde se pudiera hacer la denuncia). Extiendo esta queja y comentario para que las autoridades hagan algo para evitar que estos sujetos, quienes se presentan como judiciales y policías preventivos, realicen actos delictivos en contra de los ciudadanos. No hay que olvidar que fue en un retén de esta naturaleza en donde fue secuestrado el adolescente Fernando Martí, quien después fue asesinado. Juan Hernández Islas México, DF |