El tema de seguridad es considerado como el único de los relacionados con México que tiene interés inmediato para el equipo del presidente electo Barak Obama, indicaron fuentes familiarizadas con la relación Estados Unidos-México.El punto entró a la conciencia del próximo equipo del gobierno estadounidense el mismo día de su elección, el cuatro de noviembre del presente año, cuando la caída del avión en que viajaba el hoy fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, desató versiones sobre posibles atentados por parte de grupos de narcotraficantes. “Eso llevó a Barack Obama a levantar el teléfono y llamar a (el presidente Felipe) Calderón”, comentó uno de los informantes. Oficialmente, sin embargo, fue para agradecer la llamada de felicitación que había hecho Calderón y para expresar un pésame por el accidente. A partir de ese momento el tema de seguridad en México quedó entre los puntos de interés para un equipo que literalmente había ignorado cuestiones de México y América Latina, excepción hecha del siempre presente tema de Cuba y las ruidosas afirmaciones del presidente venezolano Hugo Chávez. De acuerdo con las fuentes consultadas, el equipo de Barack Obama recibe regularmente información del Centro Nacional de Inteligencia (NIC, por sus siglas en inglés), el organismo cúpula de la inteligencia estadounidense, que incluyó en sus reportes cuestiones relacionadas con México. Los contactos entre los elementos encargados de seguridad en el gobierno mexicano y los designados por Barak Obama no son fáciles; sin embargo, y como consecuencia, de acuerdo con al menos una versión, las limitaciones de la Primera “Cumbre” binacional de Seguridad a la que asistirá la próxima semana en Washington el Gabinete de Seguridad del presidente Calderón. Su único contacto con el equipo de Barack Obama será a través del general retirado James Jones, consejero de Seguridad Nacional designado, que a diferencia de otros funcionarios del equipo del nuevo presidente estadounidense no requiere del proceso de confirmación legislativa. La delegación mexicana será encabezada por la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza. La escalada de violencia desatada por el combate al narcotráfico, la lucha entre narcotraficantes, y la constante acción de la delincuencia organizada preocupan sobre todo a los estadounidenses de la franja fronteriza con México, amén de comenzar a reflejarse tanto en los flujos de turismo como de la inversión estadounidenses. La política de seguridad del próximo gobierno estadounidense hacia los requerimientos de seguridad del gobierno mexicano oscilará probablemente entre las críticas al historial de derechos humanos del gobierno mexicano, postuladas por algunos grupos y legisladores, y los proponentes de mayor asistencia. Periodista |