Las cifras de aceptación que acusan entre la población van de 64% a 67% según las encuestadoras. Nada mal para quien llegó a la Presidencia venciendo las amenazas de una turbamulta que buscaba romper con el orden establecido y lincharlo en la plaza dominada por el “legítimo”. Sus retos, como los del país, cada día son más complejos. La avalancha del narco y el tsunami financiero no lo dejan avanzar y ni siquiera nadar de muertito. Lo que es peor, es probable que así continúe hasta su último día en el cargo.Felipe Calderón ha festinado en algunas ocasiones que él acostumbra luchar contra la adversidad. ¿Tanta? Y que la nave, lejos de hundirse, saldrá con la proa muy alta. Bien que lo diga, pero mal que los resultados sean apenas suficientes para no reprobarlo y, con él, a un país que padece de hundimientos, agujeros en la línea de flotación y naufragios sin poder llegar jamás a puerto seguro. Los datos más recientes de los encargados de la seguridad pública y la justicia son desoladores: más de 50% de la policía nacional ni es apta ni quiere servir a quienes somos sus patrones. Y si bien 52 bandas de criminales fueron destruidas, esto sólo ha permitido que desciendan los secuestros en 18%. Así, para llegar a bajar los secuestros a cero habría que desmembrar y encarcelar al menos a ¡560 bandas más! No sólo no es confortante el trabajo de quienes debieran protegernos, es aterrador pensar que familia, amigos, desconocidos, cualquiera de nosotros puede padecer la tortura y quizá la muerte en manos de esos patibularios. De los demás delitos mejor ni hablar. Se han vuelto nuestra segunda naturaleza ya bien admitida y tolerada. A esta loza hay que añadir la pésima educación recibida por los educandos que proporciona el sindicato de maestros, liderado por su presidenta vitalicia quien lo mismo regala viajes en crucero a los jefes de sección que costosas camionetas imitación tanques de guerra. A esta lacerante realidad se añade la descompostura de la maquinaria yanqui para tener frente a nosotros un marco económico que va de la incertidumbre a lo desastroso. La mezcla de estos tres jinetes del Apocalipsis requeriría que Calderón se hiciera acompañar de un equipo con experiencia y capacidad. Pero no es así, tenemos como secretarios y subsecretarios a hombres y mujeres que quizá lo ayudaron mucho en su pedregoso recorrido a la Presidencia. Gozan de su lealtad pero esto no mueve los indicadores de alta exigencia. Cuando se les oye, ve y se leen sus declaraciones, nos encontramos con seres anodinos, sin creatividad y la audacia que requieren las condiciones actuales. Calderón recorre el primer tercio de su mandato teniendo a su favor reformas legislativas con más sombra que luces y sin la profundidad que necesitamos. Una de ellas, la electoral, en la que permitió el descabezamiento del IFE, ha sido absurda. Tome en cuenta el Presidente que para lo que falta deberá añadir al músculo los atributos de los que hoy la mayoría de su gabinete carece. ¿Cómo quiere ser recordado, cómo obtendremos paz, buena educación y certeza económica? Escritor y periodista |