El mexicano-estadounidense Bill Richardson aceptó el nombramiento de secretario de Comercio para constituirse en el hispano de mayor rango en el gabinete del presidente electo Barak Obama, pero muchos se preguntan por qué aceptó.La biografía de Richardson incluye 14 años como representante (diputado) federal, seis años como gobernador, secretario de Energía y luego representante permanente de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas en el gobierno de Bill Clinton, nominado tres veces al Premio Nobel de la Paz, aspirante a la candidatura presidencial demócrata... Ciertamente, no parece necesitar más laureles y menos cuando antes se le mencionó como candidato a vicepresidente y luego secretario de Estado de Obama. Richardson es ante todo un político de políticos. Cómodo en los corredores del poder y su brutal toma y daca, no podría ser electo para un tercer periodo como gobernador de Nuevo México en 2011. Y para este hijo de estadounidense nacido en Nicaragua y de mexicana de ascendencia gallega, estar fuera de la política es como quedar obsoleto. A sus 61 años de edad, el hiperactivo Richardson no está listo para la obsolescencia y menos cuando aún puede romper su propio récord mundial de 13 mil 392 saludos de mano en ocho horas, impuesto durante su campaña electoral de 2002. De carácter gregario y amiguero, durante la primera parte del gobierno Clinton el todavía diputado Richardson desarrolló con la aceptación gubernamental misiones de política exterior humanitaria que lo llevaron a visitar y negociar con los gobiernos de países donde Estados Unidos tiene o tenía poca simpatía, como Serbia, Cuba, Libia, Irak y Corea del Norte. En al menos dos de ellos negoció la liberación de estadounidenses detenidos por alguna razón, incluso una larga conversación con Saddam Hussein luego de que dos trabajadores estadounidenses de una empresa aeroespacial cruzaron por descuido la frontera entre Kuwait e Irak. Descrito alguna vez como una persona con aspecto de “cama deshecha”, Richardson puede ser considerado sin duda como el político mexicano-estadounidense de mas éxito en las últimas décadas, tal vez en la historia. De hecho, es el nombre imposible de olvidar cuando se habla de hispanos destacados, aunque se reconoce también que tiene fama de ser un jefe exigente. Casi perfectamente bilingüe, Richardson nació en California pero creció hasta los 13 años en la ciudad de México. A esa edad fue enviado a estudiar en Massachussets. Su padre, William B. Richardson, era ejecutivo de Citibank y murió en 1972. Su madre, María Luisa López-Collada, vive aún casada en segundas nupcias con un prominente personaje mexicano. Durante años Richardson aseguró que había sido considerado como un recluta viable por los Kansas City Royals, un equipo de beisbol de Ligas Mayores, pero una investigación periodística durante la campaña presidencial echó por tierra esa afirmación, aunque Richardson pudo alegar que él estaba convencido de que había sido así por notas al calce en un programa de la liga de aficionados en que lanzaba. Periodista |