Las crisis provocan una inusitada participación ciudadana en demanda de información, diálogo y soluciones. En lo económico, esta semana ha sido prolífica en reuniones. El Presidente expuso el informe que ya no “pronunció” en septiembre. Se reunió el Grupo Plural, el grupo Huatusco de Economistas, los foros de 60 años de creación de la Cepal. Hubo una tormenta de ideas.Surgen elementos positivos. El Presidente ha logrado respaldo de partidos y sociedad, que reconocen que apoyarlo es apoyar al Estado y al país para enfrentar la crisis. Nos aproximamos hacia un diagnóstico común que deja atrás “fantasías” para reconocer que la recesión afectará a México y será de larga duración. Sin embargo, el gobierno no logra el justo medio entre el realismo creíble y el autismo. Así cayeron todas sus previsiones iniciales. Sólo él cree en un crecimiento de 1.8% para 2009; los analistas lo sitúan cerca de cero. El desempleo se convertirá en un problema de seguridad nacional; se estima crear sólo alrededor de 200 mil empleos y se cierra la válvula de escape de la emigración. Las finanzas públicas no están sólidas, sino petrolizadas; se salvan apenas para 2009 por las coberturas del precio del petróleo a 70 dólares. El año electoral provocará competencia en gasto, pero puede enfrentarse con baja de recaudación. La banca grande está sólida, no la periférica, pero ambas actúan procíclicamente, endureciendo el crédito; por ello, se “desentierra” la banca de desarrollo. El gasto público actúa en forma contracíclica, pero “poquito”. Hay reformas acordadas, pero todas son minimalistas. Aun con las recientes designaciones de gente experimentada, cabe la duda de si una crisis así puede enfrentarse con un gobierno “encerrado hacia adentro”. Obama, atinadamente, ha hecho lo contrario formando un equipo con la mejor gente, incluyendo a sus adversarios y a personas de otros partidos. Con base en la experiencia de los foros energéticos, el Senado y la Cámara de Diputados, en diálogo con representantes de diferentes grupos, han acordado que el año próximo se realicen foros que permitan consensuar soluciones para recuperar el crecimiento. Podríamos adoptar como inspiración la reciente frase del premio Nobel Krugman: “En la economía de la depresión las reglas normales de la política económica ya no son válidas. La virtud se convierte en vicio; la cautela, en un riesgo, y la prudencia, en un disparate”. Ex subsecretario de Hacienda |