Al cumplirse dos años del gobierno de Felipe Calderón no han faltado los balances de su gestión, ni tampoco las voces que han sugerido que ya es tiempo de consolidar el gobierno y mover la agenda de los temas de seguridad, en los cuales los resultados son regulares, hacia otras agendas que, en principio, le permitan mayor margen de maniobra y lucimiento al gobierno.Se ha dicho que ya es tiempo de mover la agenda hacia los temas sociales. De hecho, esa fue la intención del gobierno de Calderón desde el inicio de su administración, cuando hablaba de “rebasar por la izquierda” a López Obrador. En una entrevista en marzo de 2007, el Presidente señalaba que “en este arranque de gobierno, la agenda ha estado dominada por el tema de seguridad, pero mi esfuerzo se encaminará a lograr que la agenda social sea el referente para la gente que ha sufrido la falta de equidad durante décadas”. Sin embargo, 19 meses después de esa declaración, todo indica que el referente sigue siendo la seguridad. ¿Por qué? Porque la realidad impone agendas. Y es muy probable que la seguridad va a estar en la parte alta de la agenda durante el resto del sexenio. No obstante, es evidente que la crisis financiera internacional y su efecto en México pueden competir seriamente por el primer lugar con el tema de seguridad. Esa parece ser la apuesta de López Obrador, quien ha intentado en vano desplazar a la seguridad de la prioridad pública. Lo intentó en el caso de la reforma petrolera pero, una vez más, la inseguridad que se vive en el país le movió el foco de atención. El interés de AMLO y de la parte radical del PRD en mover las prioridades nacionales radica evidentemente en que piensan, y con razón, que en el tema económico llevan las de ganar pues en éste pueden desplegar fácilmente el discurso antineoliberal que los ha definido por décadas. Sin embargo, la gran duda que subsiste es si el tema de la crisis económica va a desplazar a la inseguridad como punto de referencia nacional. Desde esa perspectiva también cabe preguntarse si al gobierno de Calderón le conviene moverse totalmente hacia los temas sociales, los cuales, a pesar de los programas que instrumente el sector público, serán un terreno pantanoso por la magnitud de la crisis económica que se avecina. Más de alguno dirá que en el tema de seguridad también el gobierno presenta muchas vulnerabilidades, pero hasta ahora, a pesar del incremento de la violencia y de los casos de corrupción de funcionarios dedicados al combate al narco, el saldo no ha sido malo en términos políticos para el gobierno federal. Al menos las encuestas muestran todavía un importante apoyo de la población a los esfuerzos gubernamentales en este tema. Así pues, esta es una apuesta difícil tanto para Calderón como para sus opositores. Ambos temas generan vulnerabilidades. Claro, al final, es muy probable que quien decida cuál es el tema prioritario sea, un vez más, la realidad. Y ahí no hay para dónde hacerse. jorge.chabat@cide.edu Analista político e investigador del CIDE |