Han acordado los líderes partidistas en el Congreso aprobar sólo algunos de los cambios legislativos a los que se comprometieron en el pacto nacional por la seguridad. Dicen que no hay de otra, que lo acordado por PAN, PRI y PRD es lo único “posible”. Ya deberían saberlo: el problema de la inseguridad en México es tan profundo y complejo que lo “suficiente” para ellos no lo es para el país.
Antes, celebraron los legisladores pírricos resultados en materia fiscal primero y energética después, como si los consensos legislativos —sean los que fueren— constituyeran por sí mismos victorias de la democracia. Nada hay para celebrar si a eso se limitan los supuestos logros.
Con la crisis económica mundial encima y el barril de petróleo en su punto más bajo del sexenio, hoy resiente México su poca ambición legislativa. La pequeñísima recaudación, de las más bajas del mundo, y el lento desarrollo de Pemex —al cual parecen resignarse los congresistas— no compensan en el corto o largo plazos las caídas recientes de las tres principales fuentes de ingreso: petróleo, turismo y remesas.
Si funcionan las pláticas en la Junta de Coordinación Política del Congreso hablaremos en 13 días de nuevas disposiciones en códigos y leyes federales, de una Ley General de Seguridad Pública y de una reforma al artículo 73 constitucional, con nueva Ley Federal para Prevenir y Sancionar el Secuestro. Con todo, eso es insuficiente para responder al tamaño de la problemática.
Falta la Miscelánea Penal, que faculta a la policía para investigar en materia de prevención sin sustituir al Ministerio Público; regular la figura del arraigo cuya duración debe ser de hasta 40 días prorrogables; crear nuevos tipos penales para sancionar a funcionarios públicos por delitos contra la administración de justicia, así como un registro obligatorio de detenciones. Falta también la extinción de dominio, que se usa en países como Colombia y faculta al Estado a disponer de bienes y propiedades que son usados por el crimen organizado para sus actividades delictivas. Falta el tratamiento a los adictos.
Falta la Ley de la Policía Federal, la cual propone un modelo policial único. Francia, Estados Unidos, Italia lo tienen. Si 50% de los policías en toda la República —municipales, estatales y federales— no son confiables, lo que se necesita es un nuevo orden de carácter nacional. Con la reforma “posible” se dilapida esa posibilidad a costa de mantener intocados a los gobernadores, responsables de 95% de las policías del país. Trastocar el poder de esos servidores públicos —sin contrapesos ni transparencia obligados— implicaría una reforma integral de justicia. La lógica indica que no la habrá.
Falta todo eso y mucho más. Incluso de haberse cumplido todos los acuerdos signados en Palacio Nacional habría mucho por hacer en transparencia del Poder Judicial, independencia de las procuradurías de los poderes ejecutivos estatales y federal, mejoramiento de las condiciones de trabajo de los cuerpos de seguridad, capacitación, reinvención del sistema penitenciario...
Los legisladores presumen en spots que con sus acuerdos “ganamos todos”. En realidad, es lo mismo que decir: “no perdió nadie”, y ese es el problema. Ningún cambio de fondo, ya sea en seguridad, recaudación fiscal o industria energética, es posible sin afectar intereses. La verdad es que los diputados y los senadores —es decir, los partidos políticos— no han estado dispuestos a hacerlo porque esos intereses son los suyos, directa o indirectamente.
Hacer realmente lo “posible” implica una estatura ética superior. Al velar por su conveniencia desestiman los políticos que se exponen a pagar en carne propia y en las urnas el costo de entregar a los criminales el uso de la fuerza.
Es triste ver como el Presidente dice que el 50% de las policias del país no son confiables ¿y las federales sí? ¿como acreditaron los examenes los ahora arraigados? ¿Cardenas Palomino en el CISEN, en PGR y ahora en la SSP, con el visto bueno de Garcia Luna
2008-12-02 18:52
Lic. Pedro García Palazuelos. / San Carlos, Sonora; México.
He sido y soy un permanente convencido de que la política de Seguridad Pública y Justicia Penal promovida por los Políticos-Gobernantes del País, ESTÁ EQUIVOCADA…Y, sé de qué hablo. 33 años ininterrumpidos inmerso cotidianamente en la investigación penal y procesos judiciales penales en todo lo largo y ancho del País, me obligan a decirlo. La incidencia delictiva, ineptidud y corrupción Policial, Ministerial y Judicial e Impunidad SE ABATIRÁN en el Territorio Nacional, cuando el Sistema Político Gubernamental SE DECIDA a reformar y cambiar las bases anacrónicas en las que descansan la DESIGNACIÓN Y NOMBRAMIENTOS de los Mandos de Cuerpos Policiacos y Procuradores de Justicia. En efecto: 1).-las designaciones y nombramientos de los Cargos de Procuradores de Justicia (Federal y Estatales); del Secretario de Seguridad Publica Federal; Directores de Seguridad Pública Estatales; y Jefes de Policía y Tránsito Municipales, DEBEN DEJAR DE SER FACULTAD DE LOS TITULARES DEL PODER EJECUTIVO (Federal, Estatales y Municipales). 2).- LA ACCIÓN PENAL debe dejar de ser Monopolio exclusivo del Ministerio Público. La forma en que los nombramientos de los anteriores Institutos Jurídicos de Seguridad Pública y Procuración de Justicia Penal permanecen en el sistema actual, que en sus designaciones NÓ se privilegia la capacidad, experiencia y honestidad de sus Titulares, sino El Compadrazgo, Amiguismo, Partidismo e Incondicionalidad con LOS EJECUTIVOS, PARTIDO O GRUPO que los promovió, és LA CAUSA REAL por la qué, en las policías y las Procuraciones de Justicia, REYNA la Ineptitud, Corrupción, politización y partidización de ellas; DETONANTES fundamentales los anteriores, de la Incidencia Delictiva, Inseguridad Pública e Impunidad en el campo de la Seguridad y la Justicia Penal del País. Mientras los TRES institutos Jurídicos anteriormente enunciados NO SE REFORMEN CONSTITUCIONALMENTE, la Inseguridad Pública, Incidencia Delictiva e Impunidad PERMANECERAN; y lo peor es que nó igual, sino PEOR, por la influencia, en los anteriores factores criminógenos, de NUEVOS factores delictivos transnacionales y acciones injerencistas de agendas extranjeras (como el Plán Mérida), derivadas de la Globalización Económica en la que ahora se desarrolla la vida de México, y la debilidad inexperta de los Titulares del Gobierno Mexicano. Lic. Pedro García Palazuelos.
2008-12-02 15:31
erasmomarquez / reynosa
Es pregunta nadamas,?porque han bajado tanto los comentarios del publico? Y SI NO PUEDEN, RENUNCIEN. Buenasuerte
2008-12-02 14:44
erasmomarquez / reynosa
Dice Ud.: Las tres principales fuentes de ingreso,el petroleo, el turismo y las remesas Y LOS DOLARES DEL NARCOTRAFICO DE EXPORTACION??, hace unos dias la DEA declara que Mexico "lava 30,000 millones de dolares anuales", esa cantidad es equiparable al petroleo y por arriba del turismo y las remesas, 1.- ?no lo mencionan porque la actividad es ilegal? 2.- ?Saben uds.cuantos dolares de las remesas son dolares del narcotrafico?, 3.- El 85% de las remesas son enviadas por Mexicanos ILEGALES en los USA, eso hace a esos DOLARES ILEGALES IGUALES A LOS DOLARES DEL NARCOTRAFICO en cuanto a su origen. Los medios son el CUARTO PODER, usen ese poder en favor del pueblo, Y SI NO PUEDEN, RENUNCIEN. BuenaSuerte
2008-12-02 12:17
Antelmo / Coatzacoalcos, Ver.
En la medida en que su Editorial no ilumina el tema con alguna idea nueva sobre este delicado asunto, se convierte en un comentario simple y tibio nadamas. Se deben encontrar fórmulas creativas para una rendición de cuentas reales de las dependencias que tienen este encargo en sus manos, de modo que no sean solapadas por el mismo gobierno; sean estos federal, estatal o municipal. Está pasando que lo que no se resuelve en los hechos, se quiere enmendar con bonitos comerciales en los medios, que lejos de convencer, ofenden. Me preocupa saber que gran parte del pillaje que se registra en los noticieros, es cometido por personas que son o has sido parte de los sistemas de seguridad. A eso no se le ha puesto algún freno efectivo.
Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humanos, son los principios que rigen la editorial que día a día publica EL UNIVERSAL en torno a los acontecimientos principales en México y el resto del mundo.