El PRD vive un momento crucial. Desde su origen ha estado ligado a movimientos políticos estructurados alrededor de un líder natural. Primero fue el cardenismo y después el lopezobradorismo. Ambas experiencias han dificultado el proceso de institucionalización del partido.La relación entre partidos y movimientos siempre es difícil. Éstos quieren principalmente expresar posturas ideológicas o defender causas específicas. Los partidos, en cambio, buscan principalmente el poder y se distinguen de otras organizaciones porque su ámbito de acción es el electoral. Mientras unos enfatizan la causa, la ideología, los otros se rigen por el pragmatismo al que orilla la competencia política. Por ello, los fieles a un movimiento siempre están inconformes con los partidos que les dan cobijo. Un partido tiene que atender múltiples posturas y no a una sola. En última instancia, su éxito se mide por sus victorias electorales. Sin ellas queda reducido a un simple grupo de presión. Hoy el PRD enfrenta la posibilidad de que López Obrador y sus seguidores abandonen sus filas. La pregunta fundamental es qué tanto necesitan el uno del otro. A pesar de las diferencias existentes, López Obrador no se puede entender sin el PRD y viceversa. Si bien López Obrador llevó al PRD a un nivel electoral inédito, también es cierto que la popularidad de AMLO hoy descansa en los simpatizantes perredistas. Hace mucho que lo abandonaron los electores independientes. Más aún, la fuerza de AMLO radica en el DF y su zona metropolitana. Esta base perdura en buena medida por el apoyo que recibe del gobierno capitalino a través de los programas sociales existentes. López Obrador necesita al gobierno de la ciudad para subsistir pero éste no abandonará al PRD: ¿alguien cree que Ebrard podría gobernar al DF sólo con el respaldo del PT y Convergencia? Además, el PRD es una marca ganadora en la capital. Nadie en su sano juicio, ni las adelitas más recalcitrantes, cambiaría una postulación del partido del sol azteca por una del PT en el DF. La amenaza de escisión del lopezobradorismo no es creíble. De hecho, está alimentada en buena medida por sus beneficiarios inmediatos, Convergencia y el PT. Éstos le garantizan al lopezobradorismo disponibilidad y subordinación, pero no victorias. Por ello son una débil alternativa al PRD. No sólo de ideología vive la izquierda… jorge@buendiaylaredo.com Analista político |