“Sacar al PRI de Los Pinos” significó, en la realidad, dejar fuera del gobierno federal a una parte del PRI identificada con el ala de los “tecnócratas”, pero se mantuvieron los “políticos”.Lo que quedó fuera del servicio público se identificaba como un “Nuevo PRI” y lo que quedó vigente se señalaba como el “Viejo PRI”, que era sin duda a quienes el electorado quería fuera del gobierno. Vaya paradoja. El saldo de esta cirugía electoral fue que un grupo de mexicanos altamente calificado, con una gran experiencia en la administración pública, con un espíritu real de servicio y con un nivel importante de honestidad, vio cerradas las puertas del gobierno y se mudó a rehacer su carrera profesional en otras actividades, por cierto, con bastante éxito por sus capacidades. Es a este grupo y a su competencia laboral y política a quienes más se extraña en las encuestas. Ahora, el electorado se encuentra confundido sobre el futuro. Después de casi 10 años, no reconoce cuadros eficaces de primer nivel. Ve a un PAN que, de 2000 a 2006, estuvo más interesado en las elecciones que en el buen gobierno, y ve hoy al presidente Calderón enfrentado ante la misma encrucijada: “Ver por las próximas elecciones o ver por las próximas generaciones”, que finalmente es lo que diferencia a un político de un estadista. Cimentar un buen gobierno es la base de un buen desempeño electoral a largo plazo, pero, además, es la responsabilidad histórica de cualquier mandatario. Nada sería más conveniente para el país que el PAN se percatara de que, no obstante su maridaje, hay una clara separación entre partido y gobierno, en lo político, en lo funcional y en lo ético. El PRI había logrado generar un auténtico grupo de capaces y eficaces administradores públicos, al grado de crear admiración y a veces envidia en otros países. Es tiempo de que el PAN le apueste a crear una base de servidores públicos que hagan del gobierno un sistema eficaz de servicio general. La renuncia de César Nava para participar en las elecciones de 2009 es signo de que aún no se ha comprendido que un proyecto de largo plazo requiere bases reales sustentadas en resultados de gobierno y no sólo en estrategias electorales. El presidente Calderón aún está a tiempo de reinventar su administración para incorporar a los mejores perfiles en cada cargo y hacer a un lado el absurdo requisito no escrito de que, si no se es panista, no se puede participar. Para construir una presa se requiere un buen ingeniero, no un buen militante. emoctezuma@tvazteca.com.mx Presidente ejecutivo de Fundación Azteca |