Hace poco más de tres meses, estremecidos por el secuestro, tortura y asesinato del joven Fernando Martí y su chofer, Jorge Palma Lemus —ejemplos de miles de tragedias más—, asistimos a un pacto entre los poderes públicos del país para actuar contra la delincuencia en un plazo inicial de 100 días que vence este domingo. Por desgracia, la seguridad como asunto prioritario para el gobierno federal no parece compartida por los actores a su alrededor.
Los incumplidos son justamente los mayores responsables de la seguridad en el corto y largo plazos, respectivamente: gobernadores y legisladores.
Impactan a nivel mediático las ejecuciones de ámbito federal, pero son una proporción mínima respecto del crimen del fuero común a cargo de gobiernos estatales y municipales. Bajo su mando está 95% del total de los policías del país. Son los encargados de prevenir y actuar contra lo que afecta a la población diariamente.
¿Cuál fue el compromiso de los 31 gobernadores y el jefe de Gobierno? Crear indicadores del desempeño de las instituciones policiales y de procuración de justicia en concordancia con los indicadores nacionales; nada hubo al respecto. Elaborar leyes y competencias concurrentes para el combate al narcomenudeo; no se conoce ni un solo anteproyecto.
¿Qué sí hicieron? Cambios legales a nivel local, purgas en cuerpos policiacos, cursos de capacitación, creación de unidades especializadas antisecuestro, incremento en las penas por plagio, compra de patrullas y motocicletas. Suena bien, pero ante un problema tan complejo y multifactorial resulta inútil. Repitieron las fórmulas que llevaron al fracaso a los movimientos contra la inseguridad de 1997 y 2004: acciones desligadas de una estrategia nacional, quizá muy llamativas, pero ineficaces.
No hay pretextos válidos. Los encargados de los poderes ejecutivos estatales y municipales cuentan con márgenes de acción políticos y económicos mucho más amplios que a nivel federal. Se aumentan el sueldo a sumas incluso mayores que las del propio Presidente, subsidian eventos religiosos con dinero público, viajan a Europa cuando quieren. ¿Rendición de cuentas? ¿Contrapesos? ¿Transparencia en el gasto? Nada ni nadie los obliga a ello.
Reprobable como es tal concentración de poder, los gobernadores podrían aprovecharla para responder a la demanda ciudadana de reformas integrales para la seguridad. Si no lo han hecho, digan lo que digan, será porque no quisieron.
Diputados y senadores comparten la responsabilidad. A casi dos meses de enviada la propuesta presidencial de reformas en seguridad y justicia, los legisladores han tenido tiempo para incrementar su presupuesto y recorrerse el puente vacacional del 20 de noviembre, pero no para aprobar las reformas. “No nos podemos dejar presionar ni por 100 días ni por nadie”, dijo el coordinador de los diputados priístas, Emilio Gamboa.
Nadie espera que aprueben una ley en siete minutos, como hicieron con la de telecomunicaciones hace tres años, pero siete semanas deberían ser suficientes.
En manos del Legislativo, más que del Ejecutivo, se encuentra una solución profunda, estructural. Sólo ese poder puede homologar los distintos códigos penales entre los estados; sólo los legisladores pueden dotar de criterios de cooperación a las miles de policías distintas del país; sólo los diputados y senadores pueden cerrar las puertas del dinero sucio hacia los MP y jueces.
Lo más grave es que el gobierno federal comparte su soledad con una ciudadanía, a juzgar por las encuestas, sin la cohesión necesaria para hacer válido el “si no pueden, renuncien” hacia los incapaces de los últimos 100 días. Al crimen sólo se le derrota con una opinión pública unida, que castigue a los incumplidos o premie a quienes se tomaron el pacto de seguridad en serio.
Nuestra clase politica es unica,que importa el pais y los mexicanos
2008-11-26 22:55
Bardo Lira / Monterrey, NL
Es muy probable que el gobierno está esperando una maniobra verdadera de la ciudadanía, como la huelga en el pago de impuestos, el bloqueo externo del sistema o el límite de otrarevolución. Olvidando de los legítimos intereses de la Nación, preocupándose solamente por sus ingresos personales. El espacio se está estrechando, se están acumulando la crisis financiera norteamericana, sin atención a los intereses del pueblo, sino protegiendo a la banca, cuando ella misma debería responsabilizarse de su estado y su seeguridad, los narcotraficantes toman al país sin los más mínimos escrúpulos, es un descaro que mencionene en su publicidad la "limpia" cuando fueron ellos mismos los que protagonizaron el infiltrado. ¿que será necesario que suceda, si la muerte de dos de sus dirigentes no los hace cambiar?
2008-11-26 22:30
Noe / DF
ESTOY INDIGNADO COMO CIUDADANO QUE UNA PERSONA QUE ME REPRESENTA COMO LO ES EL SEÑOR MARCOS FASTILICHT, PRESIDENTE DEL CONSEJO DE PARTICIPACION CIUDADANA, LE PIDA PACIENCIA A UN SEÑOR COMO NELSON VARGAS, POR FAVOR, SI ESTA PERSONA ME REPRESENTA, HASTA DONDE HEMOS CAIDO, SU OBLIGACION ES EXIGIR JUSTICIA, QUE SE CASTIGUE A LOS RESPONSABLES, NO ANDAR PROTEGIENDO A LAS AUTORIDADES, NO CABE DUDA QUE TARDE O TEMPRANO TODOS SE CORROMPEN, ES INDIGNANTE QUE SE LE PIDA PACIENCIA A UN PADRE DE FAMILIA QUE TIENE SECUETRADA A SU HIJA, IMAGINENSE SI FUERA VICTIMA DE UN DELITO TAN GRAVE COMO ESTE Y UN SUJETO ME PIDIERA PACIENCIA, POR DIOS.
2008-11-26 19:39
Tony el viejo / México, D.F.
Que bueno que se mencione que la responsabilidad de los diputados y los senadores es compartida con el presidente y los gobernadores y por supuesto con el poder judicial. Me sentí profundamente abatido, cuando en días pasados leí que algunos representantes del legislativo, decían que no era contra ellos el término de los 100 días, pensé seguramente este país es nuestro y lo defendemos cuando nos conviene y cuando no, le echamos la culpa al presidente. Señores senadores y señores diputados ustedes tienen la misma responsabilidad y son los mas avocados a tratar de conseguir resultados positivos para bien de México. Basta ya de ponerse el sombrero con los logros que es su obligación conseguir. Urge que el sistema de pago de los sueldos de estas personas quede condicionado a la velocidad y efectividad que logren en los diversos asuntos que deben resolver.
2008-11-26 19:22
Lic. Pedro García Palazuelos. / San Carlos, Sonora; México.
Con el respeto que me merecen, DISIENTO de las razones que el “Editorial” enuncia como CAUSAS de la Inseguridad Pública, y la Corrupción e Ineptitud que en efecto, imperan en la Procuración y Administración de Justicia y alegremente campean por el País. Lo que el “Editorial” refiere como CAUSAS, son realmente los EFECTOS del problema. En éste mismo espacio que generosamente nos brinda “El Universal” a los Ciudadanos, ya en ocasiones anteriores hemos señalado concreta y específicamente cuales son las CAUSAS reales y cuáles LAS SOLUCIONES de fondo de ése CAOS en el que nos debatimos los Ciudadanos Mexicanos y qué, en efecto, corresponde a los Ejecutivos Federal, Estatales y Municipales, así como a los Legislativos Federal y Estatales, RESOLVER; privilegiando los Intereses Nacionales, NÓ los de “asesorías y agendas Políticas extranjeras como hasta hoy sucede. Solo recordaré dos: 1).- Que los Nombramientos de los cargos de PROCURADOR, tanto Federal como Estatales; SECRETARIOS DE SEGURIDAD; y, DIRECTORES DE SEGURIDAD PÚBLICA ESTATALES Y MUNICIPALES DEJEN DE SER facultad del Poder Ejecutivo. 2).- Que la Facultad del ejercicio de la acción penal deje de ser MONOPOLIO exclusivo del Ministerio Público, facultándose al Ciudadano para que personal y diréctamente pueda ejercer ésa ACCION PENAL ante el Juez cuando el delito sea de Narcomenudeo; el delito del que és victima sea de Querella; ó, especialmente infamante, como el Secuestro, o cualquier delito cometido en su contra por cualquier Funcionario Público de cualquiera de los tres poderes y cualquiera de los tres niveles de gobierno. Por respeto al espacio, en próxima ocasión, esperemos tener la oportunidad de ser de nuevo, más amplios al respecto. Lic. Pedro García Palazuelos.
Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humanos, son los principios que rigen la editorial que día a día publica EL UNIVERSAL en torno a los acontecimientos principales en México y el resto del mundo.