El siglo XXI en México ha sido hasta ahora el cambio que se venía sembrando desde el siglo XX, en lo político sobre todo. Pero al cierre de estos ocho años, la esperanza vaga en el nebhlumo, viento contaminado entre desórdenes de los partidos políticos amañados, que con la lujuria de los medios de comunicación anuncian y emiten leyes, mientras el pueblo desorientado sufre de la inseguridad y la inflación mentirosa que oculta la espantosa verdad de la carestía y el hambre sigue inundando los deciles de la mitad de la población. El lunes 10 de noviembre fue nombrado secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont, graduado en la Escuela Libre de Derecho. Fernando, diputado del PAN en 1991, y yo conversamos de mesa a mesa, en el restaurante terrazas del hotel Las Brisas de Acapulco. Fue defensor de negocios como Diego Fernández de Cevallos, Zinser, Esponda y Antonio Lozano Gracia, todos ellos con reputación de ser eficaces en la defensa de los grandes políticos que han sisado el gasto público, mientras el pueblo carga con el peso de las mordidas y los honorarios que salen del pago de impuestos de los ciudadanos de la clase media. El pueblo quisiera que la historia no se repitiera en el tercer secretario de Gobernación del actual Presidente: las lamentables debilidades de Santiago Creel Miranda en la venta de concesiones para casinos, y las maniobras ya denunciadas ante el Senado de Juan Camilo Mouriño —muerto el martes 4 de noviembre en un avión, cuya caída no se acabará de esclarecer como un accidente—, para enriquecerse como otros famosos gallegos nacionalizados mexicanos. Con 47 años de militancia en el Partido Acción Nacional, del que me retiré por las “negociaciones en lo oscurito” de Luis H. Álvarez y sus paniaguados, pienso que Gómez Mont podrá recuperar la herencia de su padre, que fue fundador del PAN original. Conozco a dirigentes y a legisladores del actual Partido Acción Nacional que son sinceros en su labor de sembrar la salvación política de la nación. ¡Oh, la advocación de don Manuel Gómez Morín el 14 de septiembre de 1939!: “Lo importante es formar de nuevo la conciencia nacional, dándole otra vez el sentido histórico de la realidad y del destino de México; es atacar a fondo, sin desviaciones circunstanciales, la médula, el motivo primero de nuestros males, y provocar toda la larga serie de involuciones indispensables para lograr la transformación moral que es el único cimiento cierto del México nuevo que todos deseamos”. ¡Cómo nos agobian las manifestaciones de los ciudadanos que invaden las calles para protestar su inconformidad, por muchos diferentes motivos y gritan: muera el mal gobierno! jodeortiz@gmail.com Escritor |