Jorge Luis Sierra> Las armas de guerra 15 de noviembre de 2008
Si los narcos están usando armas de guerra, ¿es necesario aplicar la fuerza militar para detenerlos? Quizá, pero la delincuencia mexicana vive una paradoja: tiene arsenales propios de la guerra irregular, pero no parece tener el entrenamiento para utilizarlos.El armamento ha sido elegido para pertrechar a los sicarios con armas ligeras para combate urbano.Algunos tienen pistolas Five-Seven y Project 90, cuyos disparos traspasan chalecos blindados y carrocerías. Sólo algunas policías y fuerzas armadas del mundo, como el Ejército y la Armada de México, usan estas armas.Pero el arsenal de los narcos ha ido más allá. La policía y el Ejército mexicano han decomisado lanzagranadas calibre 40 milímetros que pueden brindar una ventaja efectiva y mortífera contra el adversario. EU utilizó una versión moderna de esta arma para destruir a compañías de infantería iraquí. Los decomisos han incluido lanzacohetes antitanque con los que los narcos podrían destruir vehículos del Ejército y la PFP.También han sido asegurados rifles de francotirador útiles para atacar a francotiradores enemigos, inutilizar aviones en tierra y destruir centros de comando o depósitos de combustible.Quizá el único armamento que los narcos mexicanos han sido incapaces de conseguir sonlanzamisiles tierra-aire, aunque el contacto de los mexicanos con organizaciones criminales europeas, sudamericanas y asiáticas podría facilitarles esa adquisición. Según la agencia Jane’s Intelligence Review, las FARC tienen esas armas, pero no las usan por falta de adiestramiento y por el daño en sus componentes electrónicos causado por los ambientes húmedos donde se mueve la guerrilla colombiana.Pese al potencial de violencia que se desprende del arsenal acumulado, los narcos mexicanos parecen carecer de habilidades para aprovecharlo por completo. Según Stratfor, una agencia de inteligencia privada en Austin, Texas, L osZetas originales con entrenamiento militar han pasado a ocupar puestos de administración criminal y ya no participan en combate. Los kaibiles desertores del Ejército de Guatemala que trabajan para Los Zetas se encargan de la seguridad personal de sus jefes y tampoco intervienen directamente en el combate.El alto número de ejecuciones ha obligado a los narcos a reemplazar a sus caídos con jóvenessin experiencia en el manejo de las armas. A esto se añade la inhabilitación causada por el consumode drogas que prevalece entre ellos.Nada impide que los narcos mexicanos adquieran en el futuro las destrezas que necesitan.Pero para evitar que den ese paso el gobierno requiere más recursos de inteligencia y entrenamiento policial que aplicación de fuego militar. Las detenciones recientes de miembros de L os Zetas, del cártel de Sinaloa y de los Arellano Félix confirman estas observaciones.jlsierra@ hotmail.com