En medio de una crisis económica a nivel mundial, es importante recordar que para muchas personas en América Latina y el Caribe la crisis es inmediata y personal, llegando hasta la mesa familiar. Por lo tanto, la seguridad alimentaria se ha convertido en un tema político cada vez más urgente tanto a nivel nacional como regional, formando parte de la agenda hemisférica de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la próxima Cumbre de las Américas.Consideremos que en el transcurso de un solo año hemos visto un aumento alarmante en los precios de los alimentos más básicos. El maíz ha subido en más de 50%, el arroz en casi 75% y el trigo en 130%, según cifras citadas recientemente en la OEA por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Tras un periodo de cinco años de crecimiento económico regional, en el que unos 27 millones de personas lograron superar la pobreza, estamos en riesgo de perder los avances que hemos logrado, advierte la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Mientras tanto, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación nos informa que el número de personas en América Latina que padecen hambre aumentó de 45 millones a 51 millones el año pasado. En Centroamérica, según la misma entidad, la subnutrición afecta al menos a 21% de la población. Hace pocos meses, la desesperación del hambre suscitó violencia en las calles de Haití. La necesidad de lograr la seguridad alimentaria será uno de los temas sobre la mesa en la Quinta Cumbre de las Américas. El encuentro de 34 jefes de Estado y de gobierno tendrá lugar el próximo mes de abril en Trinidad y Tobago, y el país anfitrión ha insistido en que los programas y políticas que se adopten sean de beneficio tangible para todos nuestros pueblos. Las negociaciones sobre la Declaración de Compromiso de Puerto España ya están en marcha, en torno al lema de la Quinta Cumbre: “Asegurar el futuro de nuestros ciudadanos promoviendo la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental”. En el marco de estas negociaciones, que continuarán este mes en la sede de la OEA en Washington, la seguridad alimentaria es un reto central de la prosperidad humana. Los biocombustibles, además, ofrecen nuevas posibilidades para la diversificación de fuentes de energía. Los países de las Américas producen más que suficientes alimentos para satisfacer todas las necesidades nutritivas de los habitantes de la región; sin embargo, demasiados hombres, mujeres, niñas y niños aún no tienen acceso adecuado a la alimentación. Nos urge desarrollar y aplicar estrategias y políticas para lograr el abastecimiento adecuado de alimentos y a la vez reforzar nuestra seguridad energética. Estos temas son complejos, pero el primer paso será demostrar que tenemos la voluntad política necesaria para abordarlos de manera seria y efectiva. En la Quinta Cumbre, los países reafirmarán los objetivos mundiales de reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre para el año 2015 y se comprometerán a fortalecer a nivel nacional, regional y hemisférico al sector agrícola y los sistemas de protección social, que protegen a los más vulnerables de nuestros pueblos de los efectos de la crisis alimentaria. En una reciente intervención en la OEA, la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Josette Sheeran, señaló lo siguiente: “Hoy nos encontramos en una encrucijada trascendental, en que el hambre está tocando nuevamente las puertas de las Américas”. Los estados miembros de la OEA, países comprometidos con la democracia y los derechos humanos, tenemos la responsabilidad de mantener la puerta cerrada contra el hambre y hacer todo lo posible para asegurar que nuestros ciudadanos y ciudadanas tengan comida sobre la mesa. La seguridad alimentaria es el compromiso fundamental que debemos asumir para lograr el bienestar de todos nuestros pueblos. Ex presidente de Panamá y representante permanente de su país ante la OEA |